AFP . 27 julio, 2019
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, aceptó que no les gusta la evolución de la economía del Viejo Continente y prevén medidas de estímulo. Foto: AFP.
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, aceptó que no les gusta la evolución de la economía del Viejo Continente y prevén medidas de estímulo. Foto: AFP.

El Banco Central Europeo (BCE) abrió la vía a nuevas medidas para hacer frente a las malas perspectivas económicas en la zona euro, entre ellas una rebaja de tipos de interés y la reanudación de la compra de deuda.

Para justificar el anuncio de estas medidas, Mario Draghi, presidente del BCE, insistió en las malas perspectivas de la inflación y la coyuntura económica en la zona euro.

“No nos gusta lo que estamos viendo de la inflación”, dijo, y aseguró estar decidido a llevar a la inflación a cerca del 2%, el nivel considerado ideal por el BCE. En junio fue del 1,3%.

El cambio de tono “significa que la política monetaria seguirá siendo acomodaticia durante mucho tiempo, incluso durante el mandato de Christine Lagarde”, apunta Frederik Ducrozet, de Pictet Wealth Management.

Por otra parte, Draghi afirmó a que “las perspectivas en el sector manufacturero van de mal en peor” lo que según él provoca un contagio “al conjunto de la zona euro”.

El sector manufacturero, clave en países como Alemania, sufre a la vez del freno mundial de la economía, de las persistentes tensiones comerciales y “ahora del riesgo de un brexit sin acuerdo”, aseguró el banquero italiano.

“Ahora parece probable que la reunión del 12 de septiembre no aportará solo una medida, sino un paquete de varias medidas”, dijo Carsten Brzeski, un economista de ING.

Desde junio muchos analistas esperaban un gesto del BCE frente a la coyuntura económica.

Y este jueves 25 de julio, por primera vez desde abril de 2017, la entidad monetaria mencionó explícitamente una posible reducción de tasas y una nueva fase de flexibilización monetaria.

“El consejo de gobernadores prevé que las tasas de interés directrices del BCE se mantengan en sus niveles actuales, o a niveles más bajos, al menos hasta mediados de 2020”, indicó la institución en su comunicado.

Además el BCE también pidió “examinar opciones” que van desde un nuevo programa de compra de deuda hasta un sistema de tasas decreciente.

“Es un nombre en código para anunciar futuras acciones del BCE”, según al analista Carsten Brzeski, que apunta a que las dos medidas podrían anunciarse a finales de año, antes de que el presidente del organismo, el italiano Mario Draghi, ceda su lugar a la francesa Christine Lagarde.

Por el momento lo más probables es que la próxima decisión consista en septiembre en bajar las llamadas tasas de facilidad de depósito para los bancos.

Rebajar esta tasa, que actualmente ya es negativa (-0,40%), serviría para estimular a los bancos a otorgar créditos a las familias y a las empresas, en vez de depositar su dinero en el BCE.

Los especialistas apuntan a qué la tasas de depósito podrían alcanzar incluso -0,60% antes de que acabe el año.

A diferencia de la Reserva Federal estadounidense, que desde la crisis financiera mantuvo sus tasas en positivo, el BCE mantiene desde 2016 su principal tasa de interés en cero.

En paralelo, la institución podría poner en marca un sistema de tasas de interés decreciente, como hacen países como Suiza, Suecia o Japón, para modular su efecto en los bancos.

El BCE también mencionó “potenciales nuevas compras netas de activos”, es decir, la reanudación del programa que entre marzo de 2015 y diciembre de 2018 llevó al organismo a comprar 2,6 billones de euros de deuda pública y privada.