Política Económica

Así es el laboratorio secreto del Banco Central Europeo contra falsificaciones de euros

Una serie de sofisticadas máquinas, desde un microscopio con visión 3D a una balanza de precisión de miligramos, son usados para combatir las imitaciones. Cerca de 460.000 falsificaciones fueron retiradas de circulación en 2020.

En el piso número 23 del rascacielos que alberga el Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort, solo se accede a través de una cámara de seguridad situada en un lugar secreto: ahí está el laboratorio de lucha contra los billetes de euro falsificados.

Dentro de esta sala, se encuentran una serie de sofisticadas máquinas, desde un microscopio con visión 3D a una balanza de precisión de miligramos, hasta un lector para analizar las decenas de símbolos de seguridad que forman la “firma” de cada billete.

Un puñado de expertos trabaja para tratar de descubrir las últimas técnicas de imitación empleadas por los falsificadores. Ya que, 20 años después de la entrada en circulación de los euros, la falsificación sigue existiendo, aún cuando su volumen descendió con el paso del tiempo.

Cerca de 460.000 falsificaciones de euros fueron retiradas de la circulación en 2020, lo que supone un descenso del 18% en un año. Por comparar, actualmente hay en circulación 27.000 millones de billetes de euro.

Los analistas de Fráncfort deben llevar a cabo un trabajo de hormiga, comparando en el microscopio los ínfimos detalles que diferencian a un billete verdadero de uno falso.

Al agrandar setenta veces un billete real de 20 euros, en la pantalla del ordenador se verá el interior de la cifra como si fueran surcos de un campo de labor, con una impresión en relieve. Una falsificación no tendría ese resultado.

Los ciudadanos no tienen “necesariamente el reflejo de mirar bien los billetes para descubrir las imitaciones”, explica Eric Languillat, uno de los expertos del Banco Central.

El BCE lleva años haciendo pedagogía con el gran público, a través del método de “tocar, mirar, inclinar” el billete. Porque “si miramos bien un billete, y en general la calidad de la falsificación es bastante mala, es muy fácil identificarlo”, asegura Languillat.

Al final, el riesgo de que los consumidores acaben con un billete falso es “muy bajo”, piensa Jean-Michel Grimal, responsable de la División de Desarrollo de Billetes en el BCE.

Esto explica, según él, “la gran confianza” en la moneda única como modo de pago seguro entre los ciudadanos, cerca de un 80% según las últimas encuestas públicas.

Armario de hierro

El objeto más importante de este laboratorio es un armario de hierro que está apoyado en una esquina, y que necesita dos personas para ser abierto, ya que cada una tiene una parte de la combinación secreta.

Dentro están almacenados cerca de 1.000 imitaciones de billetes, desde los 5 a los 500 euros, analizadas en el laboratorio desde hace 20 años.

Cada país de la zona euro tiene su propio centro de falsificaciones. Pero en Fráncfort se catalogan los más “interesantes”, es decir, las mejores imitaciones, explica Eric Languillat. Estos datos permiten a las fuerzas de policía como Europol perseguir a las redes criminales.

Los equipos de investigación y desarrollo del BCE, encargados de mejorar la calidad y la seguridad de los billetes, también analizan los descubrimientos de este laboratorio.

“Cuando vemos avances tecnológicos especialmente desarrollados por los imitadores, los equipos de investigación y desarrollo van a estudiar si hay que crear algo para contrarrestarlo”, explica Grimal.

Cada año, el instituto monetario moviliza grandes cantidades de dinero para intentar fabricar billetes inimitables. Un receta que, por razones evidentes, es secreta. El objetivo es “reducir el riesgo de falsificaciones a cero, o casi”, afirma Grimal.

El esfuerzo que hace el BCE supone “una muy buena inversión en comparación con el coste que representaría una crisis de imitaciones” en la zona cero, según Grimal.