AFP . 8 abril
Donald Trump, presidente de EE. UU., quiere que la FED baje las tasas de interés e inyecte liquidez a la economía. Para lograr su objetivo propondrá a dos colaboradores allegados para conformar la Reserva Federal. Foto: AFP.
Donald Trump, presidente de EE. UU., quiere que la FED baje las tasas de interés e inyecte liquidez a la economía. Para lograr su objetivo propondrá a dos colaboradores allegados para conformar la Reserva Federal. Foto: AFP.

Washington (EE. UU) - El presidente Donald Trump, que hasta ahora se contentaba con criticar a la Reserva Federal (FED), decidió tomar cartas en el asunto y no solo conminó esta semana a la autoridad monetaria a bajar las tasas de interés, sino que se dispone a designar a algunos de sus allegados –con un perfil poco usual– en el directorio de la institución.

Trump pretende que la economía nacional, cuya buena salud no cesa de destacar, despegue “como un cohete”, según dijo el viernes 5 de abril, apuntando a 2020, año electoral.

Para ello, afirmó, la FED debe bajar las tasas de interés e inyectar liquidez en la economía, como lo hizo bajo el gobierno de Barack Obama, para dar vuelo a la débil recuperación que había seguido a la crisis financiera.

Actualmente, las tasas directrices están en 2,50%, un nivel que históricamente continúa siendo bajo.

Para reforzar su influencia en el banco central, al cual trató de “loco” en el 2018 porque había aumentado las tasas con el fin de evitar un recalentamiento de la economía, Trump pretende designar a dos de sus más ardientes partidarios en cargos de gobernadores.

Stephen Moore, de 59 años, uno de sus exasesores de campaña, es un controvertido economista que suele hacer afirmaciones que no tardan en ser desmentidas.

Herman Cain, de 73 años, dirigió una cadena de pizzerías e integró una rama regional de la FED. En el 2012 debió abandonar la carrera a la nominación republicana para las presidenciales tras haber sido acusado de acoso sexual.

El viernes, en su página de Facebook, admitió que no será fácil la oficialización de su designación en razón de su carrera poco habitual.

“El tiempo nos dirá si lo logro”, señaló.

Estas iniciativas presidenciales suscitaron de inmediato preocupación en círculos de economistas, aunque algunos, como Joseph LaVorgna, de Natixis, piensan que la FED ha ido demasiado lejos en su política de alza de las tasas.

Pero el Senado, donde los republicanos ostentan una estrecha mayoría de 53 a 47, tiene la prerrogativa de ratificar las opciones del Presidente y bien podría no hacerlo en el caso de estas dos polémicas personalidades.

“Las designaciones de Trump podrían suscitar interrogantes sobre la independencia de la Reserva Federal y ser percibidas como un intento de politización de la política monetaria”, estimó Michael Gapen, de Barclays Research.

“Alcanzamos claramente un punto en el que las amenazas a la independencia de la FED están en su nivel más elevado en décadas”, dijo Tim Duy, profesor de economía de la Universidad de Oregón y especialista en el banco central.

Hay que remontar a los años 1970, a la época de Richard Nixon, para volver a encontrar presiones de este tipo sobre la institución monetaria: en vísperas de su reelección, en 1972, el mandatario republicano conminó al presidente de la FED, Arthur Burns, a bajar las tasas, y hasta llegó a gritarle para que lo hiciera.

La FED terminó por alinearse, respaldando una economía ya sobrecalentada. Esta política de dinero fácil alimentó la inflación galopante del último tramo de los años 1970.

“Trump está realmente furioso con Jerome Powell (presidente de la FED) y sus colegas por haber seguido aumentando las tasas a fines de 2018 y piensa que puede jugar un papel y designar a quien quiera”, asegura Duy.

El Gobierno, por su lado, niega que pretenda debilitar la independencia de la FED.

“Somos un país libre (...) No presionamos, tenemos un punto de vista”, argumentó el viernes Larry Kudlow, principal asesor económico del jefe de Estado.

Primeras decisiones

En el comienzo de su mandato, Trump había nombrado a otros dos integrantes de la FED, pero de un perfil tradicional, como Richard Clarida y Randal Quarles, dos economistas que habían pasado por el Departamento del Tesoro.

Paralelamente, remplazó a Janet Yellen, primera mujer en encabezar la institución, nombrada por Barack Obama, por Jerome Powell, un exbanquero que ya era gobernador de la FED.

Ahora, reprocha en privado a su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, haberle impuesto a este tipo.

“Creo que estoy atorado con usted”, habría dicho Trump al presidente de la FED durante una conversación telefónica, según el Wall Street Journal.

El presidente habría confiado en voz alta su intención de desprenderse de Powell, algo inviable legalmente.

Powell, que evita por precaución comentar las invectivas de Trump, dijo recientemente que el Presidente no puede despedirlo.

“Hasta ahora se creía que la FED sería la única institución capaz de sobrevolar la agitación de Washington, pero evidentemente ya no es así”, lanza Duy.