7 enero, 2014

Guatemala

Las exportaciones de café arábigo (fino) de nueve países productores de Latinoamérica cayeron 2,21% en los primeros dos meses de la cosecha 2013-2014 en relación al mismo periodo del año anterior.

La recolección de café está en plena marcha y los productores dicen no contar con recursos, con los cuales pagar los créditos que tradicionalmente piden para financiar esa tarea. | ARCHIVO/ALBERT MARÍN
La recolección de café está en plena marcha y los productores dicen no contar con recursos, con los cuales pagar los créditos que tradicionalmente piden para financiar esa tarea. | ARCHIVO/ALBERT MARÍN
En Costa Rica la baja en las exportaciones se ubicó en un 9,1%, según Anacafé

La Asociación Nacional del Café (Anacafé) precisó en un comunicado que las exportaciones de Colombia, México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Perú y República Dominicana sumaron 3.818.019 sacos de 60 kilos en octubre y noviembre pasados.

Esa cifra es menor en 86.091 sacos (2,21%) a los 3.904.110 sacos que se exportaron en el mismo periodo de la cosecha 2012-2013.

A excepción de Colombia, Perú y República Dominicana, que experimentaron un crecimiento, el resto de países tuvo una baja en las ventas al exterior del café, de acuerdo a la información oficial.

Colombia tuvo un aumento del 47,5%, República Dominicana de un 14,4% y Perú de un 7,6%, detalló Anacafé.

En los primeros dos meses de la actual cosecha, el país que tuvo la caída más pronunciada en sus exportaciones de café fue Nicaragua, con el 79,5%.

Le siguieron México con descensos de 65,5%, Honduras (43%), Guatemala (42,4%), El Salvador (20,2%) y Costa Rica (9,1%).

La información de Anacafé no precisa las causas de la caída de las exportaciones, aunque la región esperaba una merma en la cosecha debido a la plaga de roya que afecta en algunos casos hasta más el 70% de los cafetales.

En un foro regional celebrado en octubre pasado en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), se reveló que el hongo de la roya había afectado el 49% del área cultivada de café en Centroamérica y obligado a la poda del 28% de los cafetales en la región.

Las pérdidas calculadas hasta entonces superaba los $680 millones y los 505.000 empleos.