Patricia Leitón. 31 agosto, 2015
GRACIELA SOLÍS
GRACIELA SOLÍS

Las oportunidades de mejora de Costa Rica en el comercio exterior son infraestructura, tramitología y la legislación aduanera. Así lo señala un empresario que cada día sortea dificultades en estas áreas, las cuales golpean no solo los costos de producción de las empresas, sino también los precios al consumidor final.

Arnoldo Carranza, director general en Costa Rica de DHL Global Forwarding, conversó con La Nación sobre las debilidades y las ventajas del país frente a otros.

Esta empresa recientemente inauguró una nueva terminal de servicios integrados en el aeropuerto Juan Santamaría, en la cual invirtió $9 millones, en busca de una mayor eficiencia.

Seguidamente, un extracto de la conversación.

Ustedes cerraron tres almacenes y hacen este nuevo. ¿Por qué la inversión en este momento cuando hay una reducción en el comercio exterior?

Hay varias razones del porqué. Esas tres bodegas requerían que nosotros tuviéramos tres de cada uno de los equipos; en esta bodega grande tenemos la posibilidad de tener sinergias; esas sinergias se ven reflejadas en las tarifas, pero, más que en las tarifas, en la eficiencia que podemos tener en despacharles a nuestros clientes.

”Otra razón es la ubicación. Si yo tengo tres bodegas, y tengo un montón de trabajo en una, y necesito más gente que me ayude, debo trasladarla. En cambio, al tener una bodega más grande, si tengo un pico en un área, puedo sacar gente de las otras.

”En cuanto a la ubicación, estamos en la cabecera de la pista del aeropuerto”.

Ustedes, que trabajan en varios países, ¿cómo ven a Costa Rica? ¿Qué dificultades encuentran aquí y cómo las sortean?

¿Cuán difícil es Costa Rica para trabajar? Es relativo. Yo estuve 10 años de mi carrera con DHL fuera de Costa Rica y cuando uno regresa, valora lo que tenemos aquí, la libertad de hacer negocios, el que la gente se pueda trasladar a su puesto sin mayores riesgos.

”En realidad, Costa Rica ha sido un país amigable para DHL para realizar inversiones. Que se puede mejorar, por supuesto”.

¿Cuáles diría usted que son las debilidades?

Un problema grave que tenemos aquí es que nosotros hacemos distribución. Yo entiendo la necesidad de restringir las placas por la parte de infraestructura, y de restringir la circulación de vehículos de transporte pesado, pero esa regulación se transforma en un costo incremental para compañías que, por ende, afecta también el costo del producto que recibe el consumidor final.

”Otra cosa es ir a sacar producto perecedero de clientes de fuera de la Gran Área Metropolitana; también es complicado”.

¿Por qué?

Acceso a carreteras. Si uno se poner a ver cuáles son las oportunidades de mejora de Costa Rica en el comercio exterior, son infraestructura, tramitología, la misma legislación aduanera.

”Imagínese que un camión que sale de aquí a Guatemala, la velocidad promedio es de 17 kilómetros por hora, cuando en Europa se alimentan las carreteras, los trenes, en supercarreteras, yendo a velocidades de 80, 90, 100 kilómetros por hora, sacándole provecho a un camión”.

¿Cómo sortean ustedes eso?

Nuestros sistemas nos permiten generar información para poder hacer los trámites y que la documentación esté lista cuando los camiones lleguen; no podemos transitar de noche por la inseguridad. Hay cosas que, desgraciadamente, lo que tenemos que hacer es aprender a vivir con ellas, y por supuesto, el costo no solo es para nosotros, sino también se le termina entregando al consumidor final.