Patricia Leitón. 29 abril
Ash Maurya compartió con emprendedores costarricenses el jueves 25 de abril y brindó una entrevista a este diario. / FOTO JOHN DURAN
Ash Maurya compartió con emprendedores costarricenses el jueves 25 de abril y brindó una entrevista a este diario. / FOTO JOHN DURAN

Ash Maurya, especialista en emprendimientos, creador de la herramienta lean canvas y autor del libro Running Lean, compartió con La Nación algunos de sus consejos para las personas que tienen una idea de negocio y la quieren desarrollar.

Maurya participó, el jueves 25 de abril, en un taller para emprendedores en la segunda edición de Carambola, una iniciativa de la Agencia Universitaria para el Emprendimiento (Auge) y el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), con apoyo de la empresa Asceleración.

El método lean startup es el sistema utilizado para pasar de proyecto a empresa poniendo el enfoque en las necesidades de los clientes e ir haciendo modificaciones con base en la realimentación que se obtiene de ellos. En el libro Running Lean, el autor revisa la metodología y genera un formato práctico para emprendedores.

– ¿El método lean startup se puede aplicar a todo tipo de empresas o industrias?

– Sí, porque esto se trata de entender a los clientes y todos los negocios tienen clientes. La manera en que se aplica es distinta, pero los principios son los mismos.

– Por ejemplo, en Costa Rica tenemos la industria del turismo, que ayuda a muchas personas de escasos recursos. ¿Cómo podría ayudar el método a este tipo de empresas?

– Puede ser algo así como innovaciones de marketing, cómo entregamos algo de valor a las personas que están viniendo de afuera a experimentar el país, cómo podemos mejorar su experiencia.

“Te voy a dar un ejemplo, Airbnb está haciendo mucho de lo que llaman experiencias locales, lo que hacen es llevar turistas y los relacionan con personas de esas localidades y les enseñan, por ejemplo, clases de tango o cosas locales, ese tipo de información que pueden descubrir las personas cuando utilizan Airbnb y buscar una clase de cómo hacer tortillas o un tour de chocolate.

“Usted tiene que identificar qué es lo que el turista quiere, qué es lo que los artesanos pueden proveer localmente que sea de valor para el turista y cómo puede lograr ese intercambio de valores en ese mercado”.

– ¿Qué es más importante en estos tiempos para una startup, tener primero un plan de negocio bien detallado, o tener un prototipo del producto?

–En mi opinión el modelo de negocio, porque muchas veces cuando usted crea un prototipo es solo una parte del modelo, puede que crea una solución pero hay otras preguntas mayores de: ¿cómo esa solución va a encajar?, ¿cómo se va a utilizar? o ¿qué beneficios tiene? o ¿cómo esto va a entrar al mercado?

“El prototipo ayuda pero usted tiene que identificar a dónde es que encaja y tener ambos casos paralelamente”.

– Usted expuso sobre la importancia de mostrarle a los clientes el producto. ¿Cómo escoger los clientes adecuados?

– Eso requiere descubrimiento y muchas veces usted tiene que “batear”, como dicen, más abiertamente y luego ir reduciendo el nicho a través de experiencias.

“Nosotros trabajamos con los que tienen una mejor respuesta y es lo que hacemos más frecuentemente”.

– ¿Hay algún riesgo de que al mostrar el producto alguien más le robe la idea?

– Eso tiene que ver con quién estás compartiendo. Muchas personas piensan que cuando tengo un producto tengo que ir a decir al periódico escriba un artículo de nuestro producto (…), hacer el comunicado de prensa y la cobertura mediática porque quiere que las personas sepan.

“Pero, al principio, lo que recomendamos, es que pruebe una pequeña escala”.

– ¿Cuántos clientes deberían ser para mostrar el producto?

– Depende de la idea, pero es difícil hacer algo como Facebook, ellos comenzaron en una universidad y a partir de ahí crecieron alrededor del mundo y antes de todo eso era una universidad y luego tres universidades, era una escala pequeña comparada con lo que sucedió en el mercado global, pero si usted está haciendo algo más pequeño puede ser que consiga 10 o 20 clientes para que utilicen su producto y usted pueda retroalimentar y obtener valor y que ellos traten de comunicarle si es viable o no el producto.

– ¿Cuánto tiempo debería pasar para que el emprendedor pueda darse cuenta si su idea funciona o no?

– Algunas de las cosas que enseñamos es que usted puede probar antes. Le voy a dar el ejemplo del turismo: si yo puedo encontrar 10 turistas que quieran venir a Costa Rica en un periodo de 90 días o tres meses. Es decir, en este tiempo una persona tiene que conseguir 10 turistas que vengan a Costa Rica para una clase de cocina, por ejemplo, y si eso funciona, se puede escalar y se pueden, en los siguientes 90 días, probar que sean 100 personas, es decir, hagamos 10 clases en lugar de una en los siguientes tres meses y es la manera que podrías escalar la idea y ver si funciona.

“Si en los primeros 90 días no ha logrado los clientes, dese otros 90 días, pero si luego de eso no funciona, ya va a saber que no funciona; tal vez los turistas no están interesados o usted no puede conseguir suficientes personas para eso, y entonces se va a dar cuenta de que el modelo no funciona porque hay evidencia clara".

– En lo que pude revisar no encontré en la metodología una ruta sobre opciones de financiamiento. ¿Eso lo ha tratado?

– Está alineado con el modelo de negocio de hoy en día. En el pasado el financiamiento solía ser de dos tipos: un financiamiento bancario en el cual uno presentaba el modelo de negocio y el banco le daba el dinero y otro que se creaba un equipo y le decía: aquí hay un montón de dinero vaya y haga su producto y después de dos años vemos si funciona.

“Actualmente ese modelo no funciona porque hay demasiado riesgo y demasiadas ideas, así que el modelo de financiamiento actual está basado en etapas de financiamiento, así que en el principio trate de demostrar si va a funcionar con 10 clientes, si es así, entonces le puedo dar más financiamiento para que lo logre con 100 clientes, y esto basado en métricas y las métricas ayudan a los inversionistas a determinar que el modelo de negocio funciona”.

– De esta experiencia en Costa Rica, ¿qué percibe usted de los emprendedores costarricenses?

-Pasé poco tiempo acá, por lo general puedo tener una mejor opinión cuando escucho más ideas y cómo la gente piensa, porque mucho tiene que ver con el proceso de pensamiento.

“De algunas de las preguntas puedo decir que la cultura acá todavía está joven, es el amor por las ideas, yo tengo esta idea, quiero construirla y necesito gente que me dé dinero, y eso es lo que estoy tratando de cambiar no solo acá, sino alrededor del mundo, de que usted tiene que crear algo que sea de valor para las personas y eso es lo que este marco de trabajo trata de enseñar, algunas de las personas del salón están en esa etapa, que tienen que convencer al cliente y luego desarrollar esa idea”.

– En Costa Rica hay ganas de emprender, de hacer cosas, pero muchos topan con trámites difíciles y cargas sociales fuertes. ¿Cuál es su recomendación a las autoridades?

– Creo que esto sucede en todo el mundo, si usted escucha la palabra “emprendedor” es una palabra que tiene orígenes franceses. Cuando fui a dar mi taller a Francia yo no podía identificar a los emprendedores porque era algo vergonzoso para ellos, significaba que si usted es emprendedor es porque usted no puede conseguir un trabajo, si usted va actualmente, tras los esfuerzos del Gobierno, se volvió algo más bien popular, se entendió que es algo que puede ser beneficioso para el país y para la cultura.

“No se trata de que los políticos tengan que inflar, no se trata hacer de esto más de lo que es, pero sí crear una infraestructura para las ideas al iniciar un negocio.

"Por ejemplo, antes en India se duraba tres meses de burocracia y se tenía que pagar por debajo de la mesa, ahora usted lo puede hacer mucho más rápido porque el Gobierno lo toma en serio; ellos quieren cortar la corrupción y hacer que las empresas que están iniciando aceleren porque es el futuro del país, porque en el futuro no van a tener trabajos, así que ellos tuvieron que entender esta realidad. Así que los políticos tienen que entender que es necesaria la inversión en los emprendedores, dado que ellos son la siguiente generación de creación de valor, así que crear ese tipo de ecosistemas de innovación es algo que en lo que deben pensar”.