28 febrero, 2011
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La Cámara Nicaraguense de la Construcción se alista para hacer un llamado a obreros especializados que viven en el extranjero, principalmente en Costa Rica, a que regresen a trabajar a su país en próximos proyectos de vivienda, turismo y obra pública.

Así lo confirmó a La Nación, vía telefónica desde Managua, Mario Zelaya, presidente de la gremial, quien adelantó que el llamado lo harán a partir de junio próximo.

El ejecutivo indicó que a mediados de este año su país experimentará un repunte en el sector, con el levantamiento de importantes obras en distintos puntos del país, y que en total se estima una inversión de $1.200 millones.

Mencionó, por ejemplo, el nuevo complejo turístico Guacalito de la Isla, en Tola, departamento de Rivas, fronterizo con Costa Rica.

Este proyecto estará a cargo de Grupo Pellas y tiene un costo estimado en $250 millones, según informes de la prensa local.

También apuntó otras obras como la planta hidroeléctrica Tumarín, en Matagalpa (norte), que requerirá una inversión de $700 millones, de acuerdo con El Nuevo Diario.

Destacó, asimismo, varios proyectos hoteleros en Managua (que no detalló), la construcción del nuevo complejo de la Corte Suprema de Justicia y el mantenimiento de varias plantas de energía y del sistema de aguas.

Especializados. A pesar de que Nicaragua cuenta con una mano de obra para la construcción estimada por Zelaya en 70.000 trabajadores, aseguró que su país requerirá, inicialmente, de cerca de 1.500 obreros especializados, que no hay allá.

Aseguró que, con el llamado que harán en junio entrante, esperan contratar operadores de maquinaria pesada (buldócer o niveladoras de tierra), electricistas, soldadores, fontaneros, albañiles, carpinteros y armadores en hierro, entre otros.

Zelaya aseguró que la Cámara Nicaraguense de la Construcción apelará a aquellos trabajadores que se encuentran en Costa Rica, Panamá o El Salvador de manera temporal.

“No queremos que los compatriotas se nos vengan en estampida y que dejen abandonados los proyectos en los que están trabajando en Costa Rica o en cualquiera de los otros países. Esto será un proceso ordenado y que lanzaremos a nivel regional en su momento”, dijo.

Al preguntarle por los incentivos que ofrecerán para lograr una respuesta positiva, indicó que el “mejor aliciente es que tengan trabajo y estén cerca de su familia”.

Zelaya agregó que los trabajos que ofrecerán están previstos para que sean sostenibles en el tiempo y que estén vigentes, al menos, por tres años. “No vale la pena ofrecer trabajo solo por dos o tres meses”, indicó el ejecutivo.

Reacción en el país. Consultado sobre los posibles efectos de este llamado en nuestro país, Rándall Murillo, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción, se mostró tranquilo.

Dijo que el sector costarricense se recupera de manera sostenida y que, al cierre del 2011, estima un crecimiento en la construcción de un 12% respecto al 2010.

Explicó que actualmente hay varios proyectos en marcha, como lo son varias torres de apartamentos en el paseo Colón y Rohrmoser; la ampliación del centro comercial Multicentro, en Desamparados, y la construcción del nuevo centro comercial Plaza Lincoln, en Moravia, solo por mencionar algunos en el área metropolitana.

“No se puede ser mezquino. Es saludable para todos tener vecinos saludables. Lejos de ver este llamado como una amenaza, el repunte de la construcción en Nicaragua es una oportunidad de negocios para empresas de Costa Rica”, apuntó.

Datos de la Cámara indican que aquí hay cerca de 120.000 personas dedicadas al sector de la construcción, y de ellas el 30% o 40% son nicaraguenses (entre 36.000 y 48.000).

Aseguró que el porcentaje de obreros nicaraguenses especializados es bajo en comparación con los nacionales, aunque no dio cifras.