Patricia Leitón.   7 marzo
En febrero el costo del tomate bajó un 16%. En la foto, Ronald Arrieta labora en el proceso de lavado, empaque y despacho de tomates en la empresa Tomatísimo. Foto: Rafael Pacheco

La inflación, medida con el índice de precios al consumidor, profundizó en febrero la desaceleración que inició en diciembre pasado y se aleja más del mínimo meta previsto por el Banco Central, que es de 2%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó, este jueves 7 de marzo, que el indicador aumentó 1,54% en febrero del 2019 respecto al mismo mes del año anterior (variación interanual).

Dicho resultado es menor a la variación interanual de 2,29% de noviembre del 2018; de 2,03% de diciembre del 2018 y de 1,67% de enero del 2019.

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En febrero respecto a enero el indicador subió 0,08% y en los dos primeros meses del año un 0,13%.

“Durante febrero, los bienes y servicios que mostraron mayor efecto positivo son: automóvil, educación primaria y educación secundaria. Por otra parte, gasolina, papaya y tomate figuraron entre los principales con mayor efecto negativo”, explicó el Instituto en un comunicado.

¿Cómo impacta el índice a los hogares?

El índice de precios al consumidor mide la evolución de los precios de un grupo de 315 bienes y servicios, los cuales son representativos del consumo de los habitantes de la Gran Área Metropolitana.

Este indicador es el más utilizado para medir la inflación, que es el aumento sostenido en el nivel de precios.

Para los hogares el resultado es positivo pues es señal de que su capacidad de compra se deteriora menos, en caso de no tener ajustes en los ingresos.

El aumento de 1,54% en los últimos 12 meses significa que por cada ¢100 que gastaba una familia hace un año en la compra de este grupo de bienes y servicios, en febrero requirió ¢101,54 para adquirir lo mismo.

La desaceleración que muestra el indicador tendrá impacto en otras variables importantes para los hogares, pues éste se utiliza para ajustar los salarios mínimos, las pensiones, los contratos de viviendas de alquiler y los impuestos a los combustibles.

Perspectivas

Para los próximos 12 meses, según el resultado a febrero de la Encuesta de Expectativas de Inflación que realiza el Banco Central, la inflación promedio esperada es de 3,5%; con una tendencia a la baja desde noviembre pasado y dentro del rango meta del Banco Central, entre 2% y 4%.

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El martes 5 de marzo el Banco Central emitió un comunicado en el cual explicó que prevé pocas presiones para la inflación en los próximos meses y por esa razón dejó sin cambios la tasa de política monetaria, que es la tasa que la entidad considera coherente con el costo de la liquidez en un momento dado.

El Banco Central argumentó que la desaceleración de la economía le quita presiones a la inflación y las expectativas de la misma se mantienen dentro del rango meta. Donde podría surgir mayor riesgo de presión es por un aumento en los precios del petróleo.

La economista Roxana Morales, coordinadora del Observatorio de la Coyuntura Económica y Social de la Universidad Nacional, indicó que si bien la inflación podría mantenerse baja otro riesgo de presión puede provenir del impacto que podría tener el fenómeno del niño sobre los precios de algunos productos agropecuarios.

En julio próximo comienza a regir el impuesto al valor agregado, lo cual aumenta el número de bienes y servicios gravados con el 13%; no obstante, el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, ha explicado que ese es un aumento de una sola vez y por lo tanto no afecta la inflación, que es el incremento continuo en los precios.

El economista Norberto Zúñiga coincide con el Banco Central en el sentido de que no percibe presiones inflacionarias en los próximos meses debido al bajo crecimiento económico, existencia de una brecha del producto (la diferencia entre la producción efectiva y la potencial); poco dinamismo del crédito al sector privado; menores precios promedio de los hidrocarburos; menores presiones en el tipo de cambio y expectativas inflacionarias dentro del rango meta del Banco Central.

“Paradójicamente, en los últimos años la preocupación y la discusión nacional debería centrarse en los bajos niveles inflacionarios, inclusive por debajo del rango inferior de la meta, y la desaceleración de la actividad económica”, comentó Zúñiga.