Patricia Leitón.   5 marzo
El precio del tomate bajó 50% en febrero del 2021 respecto a enero del mismo año. Wilberth Torres vendió muchos tomates en mayo pasado, en el Mercado Municipal de Cartago. Foto: Rafael Pacheco/Archivo.

Luego del leve impulso que tomó la inflación medida con el índice de precios al consumidor (IPC), entre julio del 2020 y enero del 2021, en febrero volvió a perder velocidad.

El cambio de marcha se ve tanto en el nivel del índice, que tiene un valor de 100 en diciembre del 2020 y que a partir de ahí se miden las variaciones (había llegado a 100,18 en enero y bajó a 99,92 en febrero), como en la variación interanual (de cada mes respecto al mismo mes del año anterior), la cual había llegado a 0,96% en enero del 2021 y fue de 0,41% en febrero del 2021, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos, este 5 de marzo.

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Solo en febrero del 2021 respecto a enero del mismo año la variación del indicador fue de -0,26% y la acumulada en el año alcanzó -0,08%.

En febrero, de los 289 bienes y servicios que integran la canasta de consumo, 45% disminuyeron de precio, 40% aumentaron y 15% no presentaron variación.

Durante ese mes, los bienes y servicios que mostraron mayor efecto negativo en el indicador (por la variación en su costo y por la importancia en el presupuesto de los hogares) son: tomate, cebolla y huevos.

Por otra parte, gasolina, gas licuado y boleto aéreo figuraron entre los principales con mayor efecto positivo.

La meta del Banco Central para la inflación se mantiene entre 2% y 4%.

Aunque la inflación se mantiene baja han comenzado a aflorar las preocupaciones por el impacto que puedan tener el mayor costo de las materias primas, como el petróleo, maíz y soya, los cuales influyen en la producción de carnes de pollo y cerdo, de los huevos y de la leche, entre otros.

El índice de precios al consumidor es importante no solo como indicador para los hogares, sino también porque se utiliza de referencia para ajustar tarifas públicas, los salarios mínimos, las pensiones, los contratos de viviendas de alquiler y los impuestos a los combustibles.