Por: Patricia Leitón.   6 septiembre

El deterioro de la situación económica del país y un elevado desempleo son dos factores que están afectando la capacidad de las personas y empresas para pagar sus préstamos.

Según datos publicados por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), el porcentaje de créditos con atrasos mayores a 90 días o en cobro judicial, pasó de representar un 1,57% del total de operaciones, en marzo del 2017, a 2,51% en julio de este año.

Aunque la morosidad se mantiene por debajo del límite del 3% que la Sugef considera normal, el crecimiento acumulado en este indicador es ya de un 60% en ese periodo.

El superintendente general Bernardo Alfaro explicó que la estructura de las carteras de crédito ha cambiado en las últimas dos décadas y ahora la banca al detalle pesa más con préstamos para vivienda y consumo, especialmente, y son estos sectores, precisamente, los más sensibles a caer en problemas de pago ante situaciones de menos crecimiento económico y mayor desempleo.

Carlos Fernández, exgerente del Banco de Costa Rica (BCR), comentó que, además de la menor actividad económica, las tasas de interés en dólares han tenido un fuerte aumento que está golpeando a los deudores de créditos en esa moneda, sobre todo a quienes pidieron prestado para vivienda y a las empresas.

Por ejemplo, la tasa Libor a seis meses, que hoy se ubica en 2,53%, se ha incrementado prácticamente en dos puntos porcentuales en tres años; un 400% sobre la base de mediados del año 2015.

A esto se suman créditos puntuales de grandes empresas que han dejado de operar, o que están en operación, pero con procesos judiciales, créditos de empresas sin capacidad de pago y con fuertes dificultades financieras y créditos otorgados para proyectos hidroeléctricos.

Hernán Varela, gerente de Administración de Portafolios de Banco Lafise, añadió que también se debe considerar el caso particular del Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito), cuya morosidad pasó de 2,58% en marzo del 2017, a 36,87% en julio del 2018 , lo cual influye en el promedio, aunque su cartera de crédito es pequeña comparada con los otros bancos estatales.

El caso del Banco Nacional

Un banco que tiene una influencia importante en el resultado de morosidad general es el Banco Nacional (BN), pues tiene la mayor cartera de crédito (un 19% del total). Su morosidad ha pasado de 2,04% en marzo del 2017, a 4,42% en julio del 2018.

Allan Calderón, director general de Riesgo del BN, explicó que gran parte de la morosidad vigente corresponde a financiamientos previos al 2014.

“El ascenso de la morosidad de este año ha sido producto de concentraciones muy puntuales, principalmente en el sector construcción, afectado por la reactivación económica y la baja en la construcción pública”, comentó.

“Es decir, el comportamiento del entorno económico marcado por una desaceleración de demanda interna e incremento del desempleo (10,3% en el último trimestre 2018), impacta dicho sector y también impacta carteras como comercio, consumo y servicios”, añadió.

Calderón informó de que ya aplican medidas internas, conocidas por la Sugef, entre las que destacan reenfocar la estrategia de cobro y del proceso interno, incrementar controles y seguimiento a clientes específicos, análisis y posibilidades de arreglos de pago, reestructuraciones, adecuaciones, liquidación de fideicomisos, daciones de pago, y planes de liquidaciones de cartera acorde con el apetito por riesgo, entre otras.

Para los próximos meses, los especialistas prevén que el aumento en las tasas de interés y el tipo de cambio pueda golpear más la capacidad de pago de los deudores.

“En cuanto a expectativas, consideramos que las medidas adoptadas por las entidades regulatorias para reducir la colocación de crédito en dólares a no generadores, han reducido el riesgo crediticio de los bancos; no obstante, movimientos muy bruscos en el tipo de cambio o tasas de interés podrían tener un impacto negativo sobre la morosidad, sin ninguna duda”, comentó Varela, de Lafise.