Óscar Rodríguez.   21 mayo
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Para finales del 2019, la Junta Directiva de la Caja prevé tener lista la propuesta para reformar el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), el principal fondos de pensiones de Costa Rica.

El énfasis del fortalecimiento de las finanzas del régimen será, en esta ocasión, la creación de nuevos ingresos, más allá de aumentar el aporte obrero-patronal, modificar los beneficios y elevar la edad de retiro.

El presidente Carlos Alvarado dijo en su discurso del pasado 2 de mayo, en el Congreso, que ordenó a Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), presentar una propuesta para dar sostenibilidad al sistema de pensiones.

Macaya no quiso detallar medidas específicas; pero mencionó opciones como titularización de ingresos de obras e inversión en infraestructura pública.

El jerarca sostuvo que aún no se está “con el agua al cuello” y hay tiempo para lograr un acuerdo nacional para mejorar el futuro del sistema, luego de que la Caja determinara que las propuestas de la anterior mesa de diálogo logran un mínimo efecto en la sostenibilidad del régimen.

El IVM cuenta con 272.832 pensionados, 1,5 millones de trabajadores cotizantes y una reserva de ¢2,5 billones.

A continuación, un extracto de la entrevista de La Nación con Macaya, el pasado 17 de mayo.

Román Macaya, presidente de la Caja Costarricense del Seguro Social. Foto: Melissa Fernández.

¿Cuál fue la solicitud hecha por el presidente Carlos Alvarado?

– En el tema de pensiones pidió que lideremos un proceso para darle mayor sostenibilidad al régimen. Esto implica una serie de pasos que vamos a tomar (...) Empezaremos sentando las bases, debemos tener estudios actuariales más actuales.

“Además comenzaremos a explorar otros mecanismos de ingresos que no han sido los tradicionales, más allá de las cuotas obrero-patronales.

“Eso me pidió (el Presidente) que busquemos otros mecanismos. Esto va en la línea de lo que piensa la Junta Directiva. Hay un alineamiento de objetivos total entre el Presidente de la República, la directiva de la Caja y diría que el país”.

– ¿Se puso algún plazo?

– No hay un plazo rígido, pero estamos en la etapa de preparar el terreno para una discusión más política, generar los insumos y estudios en los próximos meses.

“Hay que ir armando, conversando y preparando el terreno. Este segundo semestre será importante para preparar los insumos, la información y su impacto actuarial. Esperamos tener una ruta crítica definida sobre el IVM en este segundo semestre del año”.

– ¿Para tomar decisiones el próximo año?

– Si se puede antes, mejor. En este momento hay un gran posicionamiento del IVM en el entorno nacional (...). Veo una coyuntura muy oportuna para este diálogo.

– ¿Las medidas que se tomen serán vía diálogo o por decisión de la Junta Directiva?

– Estas cosas se dialogan primero. Hay que preparar el terreno, generar los insumos y comunicar la información. La Junta Directiva está limitada a lo que afecta las cuotas obrero-patronales. Por eso, si pretendemos buscar otras fuentes de financiamiento, necesitamos un diálogo nacional.

– ¿Cuáles fuentes de financiamiento adicionales evalúan? En otros países se han tomado medidas fiscales con la creación de impuestos específicos o aportes directos del Gobierno.

– Esa es la discusión que viene. No diría automáticamente que son impuestos nuevos, puede ser inversión en obra pública, la titularización de ingresos de ciertas obras, es ampliar el alcance del uso de los fondos del IVM.

“Son medidas de búsqueda de ingresos que no dependen de cuánta gente está trabajando. El envejecimiento de la población no incide en obra pública, esos son los tipos de proyectos que buscamos”.

¿Será necesario tocar edad de retiro, cotización y monto del beneficio?

– Todos esos parámetros deben ser parte de la discusión. Ahora, hay muchos matices en cada uno de ellos y pueden ser graduales.

Las medidas de nuevos ingresos requieren aprobaciones legales o proyectos. Pero la situación del IVM avanza más rápido. ¿Es necesario tomar medidas para dar estabilidad al régimen?

– No diría que los ciclos demográficos van más rápido que los ciclos políticos. Aquí estamos hablando con tiempo. Quedan tres años para este Gobierno y hablamos de un régimen con sostenibilidad para un par de décadas a futuro.

“Tenemos el tiempo para hacerle ajustes. Todo sistema de pensiones requiere ajustes por el envejecimiento de la población, así que estamos en un momento oportuno.

“Este año no estamos tocando los ingresos por intereses. No estamos en ese punto crítico, gracias al aumento del 1% en el aporte de los trabajadores y el 0,66% en el aporte del Estado”.

– Pero los mismos análisis de la institución señalan que esos incrementos darán aire al régimen al 2025, después de ese año podría volverse a tocar intereses de la reserva por el ritmo de crecimiento de nuevos pensionados.

– Bueno, eventualmente, pero para eso son los ajustes. En todos los sistemas de pensiones hay que hacer ajustes, ningún sistema en el mundo está garantizado a perpetuidad. Lo bueno es que tenemos un sistema robusto, solidario y sólido que en este momento no toca los intereses.

“Hay tiempo para esta conversación, pero hay que hacerla ya, no porque estamos con el agua al cuello sino porque entre más rápido empecemos más gradual serán las propuestas”.

La Caja tuvo alertas sobre el IVM desde hace más de una década. ¿Se han tomado las decisiones con antelación o se han pospuesto?

– Se han ido tomando en la medida de que las realidades políticas lo permitieron y en la medida que los diálogos sociales llegaban a estos acuerdos.

La institución ha sido reacia a la supervisión, e invocado el tema de la autonomía. ¿Es más relevante garantizar el pago de pensión a más de 200.000 personas y el futuro beneficio a más de 1,5 millones de trabajadores; o la autonomía de la Caja?

– Es una realidad que la Caja tiene su autonomía. Eso no quiere decir que no estemos abiertos al diálogo y escuchar con las puertas totalmente abiertas a la Supén (Superintendencias de Pensiones).

"En los últimos dos meses hemos tenido a don Álvaro Ramos (superintendente de Pensiones) dos veces en la Junta Directiva. Lo respetamos mucho como profesional y persona, escuchamos sus criterios y él es un actor importante en lo que vayamos a discutir.

“La autonomía está porque está, eso se definió constitucionalmente, pero no significa que no podamos abrirnos y tener diálogo productivo con la Supén”.