Por: Patricia Leitón 14 noviembre, 2013

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¿Qué es lo más preocupante de la situación fiscal?

La existencia de un déficit primario de la magnitud del que tenemos, lo que afecta la sostenibilidad de la deuda; la composición del gasto público, con un peso muy fuerte de los gastos corrientes y muy poca inversión y el bajo nivel relativo de la carga tributaria.

¿Cómo puede un déficit fiscal persistente hacer que un país pierda su estabilidad?

El déficit hay que financiarlo, sea interna o externamente. Cuando el déficit es alto y creciente, como en los últimos años, eventualmente no podrá financiarse (o se hará a un costo muy alto). Ello llevaría al país a ajustarse de manera forzada o a financiarse inflacionariamente. El ejemplo de algunos países europeos es claro.

¿Cuán lejos o cerca estamos de que la situación fiscal pueda desestabilizar al país?

Creo que si el país no endereza su rumbo fiscal y reduce de manera sostenida el déficit, la situación se empezará a complicar en el próximo gobierno. Esto podría acelerarse si las condiciones de liquidez internacional se vuelven más restrictivas o si la percepción es que no hay voluntad o capacidad política para enfrentar el desequilibrio, incluyendo la corrección de algunos disparadores del gasto.