Óscar Rodríguez.   25 mayo
La Unibe administró, entre el 2013 y febrero de este año, 37 Ebáis ubicados en los cantones de Montes de Oca, Curridabat y La Unión. Foto: Albert Marín.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) subvaloró el costo de asumir la administración de los 37 Ebáis que eran dirigidos por la Unibe.

Así lo informaron los jerarcas de la Gerencia Financiera, el pasado 5 de diciembre, cuando acudieron a la Junta Directiva de la entidad para obtener la autorización para crear las 419 plazas necesarias para brindar los servicios en los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) en los cantones de Montes de Oca, Curridabat y La Unión.

“La institucionalización de los servicios está costando alrededor de 30% más que si hubiéramos continuado con la vía de la contratación de los servicios (a Unibe)”, reconoció Sergio Gómez, director de Presupuesto de la institución, según el acta de la sesión 9.068.

Gómez explicó que solo las remuneraciones de las 419 empleados tiene un costo de ¢6.600 millones este año. A lo cual se debe sumar la adquisición de equipos, alquileres, implementos médicos y suministros.

La revelación del Jefe de Presupuesto causó conmoción entre los directivos porque ocurrió a dos meses que la Universidad de Iberoamérica (Unibe) dejara de vender servicios de salud a la CCSS, situación que ocurrió el 18 de febrero pasado.

“El plantear institucionalizar nos cuesta más en medio del tema financiero y de sostenibilidad, señor gerente (Financiero), don Luis Diego (Calderón), ese es un tema que hay que discutir, y yo sí quiero que quede clarísimo en el acta”. Marielos Alfaro, directora CCSS. Acta 9.068.

Además, porque cuando se acordó institucionalizar los Ebáis se afirmó que el gasto sería similar al pago anual hecho a la Unibe, que ascendía a ¢4.838 millones, según contratación directa aprobada por la Contraloría General de la República a la Caja.

Sin embargo, la Directiva aprobó la contratación de los nuevos trabajadores, para “echar a andar” los servicios y no afectar a más de 200.000 asegurados, según consta en la discusión realizada el diciembre pasado.

La Nación solicitó a la CCSS, el pasado 14 de mayo, los detalles sobre el impacto en las finanzas de la institución, la inversión en el proceso para retomar los Ebáis y sobre los beneficios recibidos por los asegurados tras el cambio. Sin embargo, al cierre de este artículo no hubo respuesta.

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Sin transparencia

Marielos Alfaro, representante del sector empresarial, recordó que cuando la Junta avaló retomar los Ebáis, en el 2017, la administración de la Caja informó que el gasto de la institución sería similar al pagado a Unibe.

“Con esa afirmación de que (…) vamos a tener un costo 30% superior al que teníamos, en medio de la discusión que tenemos aquí todos los jueves sobre el tema de la sostenibilidad del Seguro de Salud, lo que sufro es un shock”, recalcó Alfaro, según consta en la transcripción de la sesión de la Directiva.

En tanto, Mario Devandas, representante de los trabajadores, subrayó que la institución históricamente ha tenido dificultad para establecer costos.

“Respaldo que se nos informe con transparencia el tema de costos, porque mi experiencia aquí es que esos estudios de costos me han dejado muchas dudas”, criticó Devandas, según consta en actas.

“Si usted quiere hacer plazas de administración y dirección, no se las quita de encima nunca, eso es así, estoy planteando un tema que tiene que ver con el reforzamiento del primer nivel de atención”. José Luis Loría, director CCSS. Acta 9.068.

Las críticas no se limitaron solo a miembros de Junta. Ólger Sanchez, auditor de la CCSS, recalcó que cuando hicieron una revisión sobre el costo de asumir los Ebáis de la Unibe, no contaron con toda la información requerida.

En el informe de la Auditoría, del 2017, se concluyó que los costos de traspasar los servicios a la institución autónoma serían mayores desde el primer año.

“No logramos observar de acuerdo con la documentación que tuvimos a la vista, el criterio actuarial con sus respectivas proyecciones de cuánto afectaría las cargas asociadas a estas nuevas contrataciones en el tiempo, tales como anualidades, carrera profesional, vacaciones”, afirmó Sánchez, según se recoge en el acta de la Directiva.

Tras los reproches, Luis Diego Calderón, gerente Financiero de la CCSS, dijo que la institucionalización de los establecimientos de atención se acordó con base en un estudio de factibilidad hecho por la Gerencia Médica.

“Dado que la decisión fue con base en los estudios que se presentaron en su momento, procedimos a determinar cuántas eran las necesidades y darles el contenido (presupuestario)”, explicó Calderón, según el acta 9.068.

Las críticas del proceso de asumir los Ebáis de Unibe no se centraron solo en lo financiero, sino también en la estructura de las nuevas plazas.

De las 419 contrataciones, 70 personas eran para labores administrativas; pero los directivos cuestionaron que se crearan estructuras administrativas independientes en cada cantón. En vez de fortalecer los servicios de atención con especialidades médicas.

“Si usted quiere hacer plazas de administración y dirección, no se las quita de encima nunca, eso es así, estoy planteando un tema que tiene que ver con el reforzamiento del primer nivel de atención”, sostuvo el director Jose Luís Loría, representante de los trabajadores en la Directiva de la CCSS.

Para zanjar la falta de información, la Directiva ordenó a la Gerencia Financiera efectuar un estudio comparativo de costos de operación de servicios de salud contratados a terceros, versus la operación de modo institucionalizado.

El estudio se presentó el abril pasado y le permitió a la Junta descartar, por unanimidad, la posibilidad de quitarle 117 Ebáis a cuatro cooperativas, pues el asumirlos tendría un costo hasta ¢26.000 adicional a lo pagado actualmente.

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Efecto en gastos

La decisión de asumir los servicios en los Ebáis que operaba la Unibe ya comenzó a generar efectos en la estructura de gasto del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM).

En el primer trimestre de este año, las remuneraciones representaron el 61,1% de los egresos totales del seguro de salud, con lo cual se rompió una tendencia de disminución reportada en los dos últimos años.

En 2018, los sueldos fueron equivalentes al 57,2% de los gastos y, en el 2019, el 55,4%, según el Informe de Ejecución Presupuestaria, con corte al 31 de marzo, presentado por la Caja a la Contraloría General de la Republica (CGR).

“El gasto en remuneraciones es el de mayor participación relativa dentro de los egresos del Seguro de Salud, en los últimos años esta proporción había mermado (…) No obstante, al primer trimestre de 2020, este indicador fue de 61,1%; debido al financiamiento de 419 plazas nuevas creadas en diciembre de 2019 por la ‘Institucionalización de las Áreas de Salud administradas por la Unibe’”, se detalla en el documento del cual tiene copia La Nación.

El informe enfatiza que las nuevas plazas fueron avaladas por el Consejo Financiero y de Control Presupuestario de la CCSS, el pasado 3 de diciembre, y ratificadas por la Junta Directa dos días después.

El documento analiza la ejecución presupuestaria de los primeros tres meses del año, cuando apenas comenzaban a presentarse los impactos de la pandemia del coronavirus.

La estructura de gastos de la institución autónoma tiene un fuerte componente en recursos humanos por los servicios de salud brindados en todo el país.

A marzo anterior, la CCSS contaba con 48.737 plazas, muestran los datos de la Dirección de Administración y Gestión de Personal de la CCSS.

Según la ejecución presupuestaria, entre enero y marzo pasado, las remuneraciones ascendieron a ¢403.836 millones, de un total de egresos por ¢660.533 millones.

La CCSS aplicó, a partir del 2015, un estricto control en la creación de nuevas plazas dado que, entre el 2006 y 2010, la institución contrató en promedio a 1.900 nuevos empleados.

El resultado fue un desequilibrio en las finanzas de la institución autónoma encargado de brindar los servicios de salud básicos y especializados en todo el país.