Economía

Escándalo Parmalat se cobra su primera víctima fuera de Italia

Por Jaime Ortega

Sao Paulo, 28 ene (EFE).- El escándalo financiero de la multinacional italiana Parmalat se cobró hoy su primera víctima fuera de Italia con la petición de la filial brasileña a la justicia de acogerse de manera preventiva a la ley de quiebras.

Parmalat de Brasil, al igual que otras filiales del grupo alimentario italiano en el exterior, afirmó a fines del año pasado que había tomado las medidas necesarias para que sus operaciones no fuesen afectadas por el caos de la matriz, pero pudo más la desconfianza de los acreedores.

Para evitar la bancarrota definitiva y mantener sus operaciones en el país, la filial brasileña pidió hoy ante la 29 Sala Civil de Justicia de Sao Paulo acogerse a la ley de quiebras, lo que le permitirá seguir adelante con un proceso de reestructuración y en un plazo de dos años saldar sus deudas con los acreedores.

"La decisión, aunque difícil, se convirtió en inevitable", expresó el presidente de Parmalat, Ricardo Gonzálves.

La compañía, que emplea a cerca de 6.000 personas en Brasil, pretende pagar el 40 por ciento de sus obligaciones al final del primer año en que esté amparada por la ley de quiebras, y el resto al finalizar el segundo año.

No existen datos sobre el pasivo de Parmalat en Brasil, pero los analistas del mercado calculan que podría llegar a los 1.800 millones de dólares.

Esa cantidad es poco si se compara con los números rojos de la matriz italiana, inmersa desde fines del año pasado en el mayor escándalo financiero de Europa, que llevó a la cárcel a su fundador, Calisto Tanzi y a los principales contables del grupo.

Según un informe enviado por los auditores de la firma Price Waterhouse-Coopers al administrador extraordinario designado para Parmalat en Italia, Enrico Biondi, la deuda de la matriz al 30 de septiembre pasado era de 14.300 millones de euros (unos 17.960 millones de dólares de hoy).

En Brasil, Parmalat hacía frente a seis pedidos de quiebra que ahora deben quedar suspendidos y a otras 190 acciones judiciales debido principalmente al atraso en los pagos a los proveedores.

Parmalat de Brasil señaló hoy que el corte de líneas de crédito por instituciones financieras, algunas de las cuales se han mostrado inflexibles ante los pedidos de la empresa, desató una cascada de acciones judiciales por parte de acreedores, lo que prácticamente paralizó a la compañía.

Pese a que la empresa negó en las últimas semanas problemas con sus proveedores, distintos sindicatos dijeron que ése fue el motivo que llevó a Parmalat a mandar a mediados de este mes de vacaciones colectivas a los trabajadores de una planta productora de galletas y luego a los de una de jugos, mientras que en una unidad de procesamiento de lácteos fueron despedidos 120 operarios.

Algunas cooperativas de lecheros tuvieron que apelar hace algunas semanas al gobierno brasileño para conseguir pagos atrasados desde noviembre, parte de los cuales ya fueron puestos al día por la empresa.

La filial brasileña de Parmalat es la principal del grupo alimentario italiano en América Latina y el segundo comprador de leche del país después de la suiza Nestlé, con cerca de 1.100 millones de litros anuales adquiridos a las cooperativas de lecheros del país.

Además de los problemas financieros, Parmalat ha tenido que hacer frente en las últimas semanas a varias investigaciones de distintas autoridades brasileñas, como la administración federal de impuestos y la Policía Federal, que intentan establecer si la empresa incurrió en delitos como lavado de dinero, evasión fiscal, fuga de divisas y fraudes contables.

Los bienes de Parmalat en Brasil están bloqueados desde la semana pasada por orden del 42 Juzgado Civil de Sao Paulo, que acogió una querella presentada por la sucursal del banco japonés Sumitomo Mitsui, que alegó que la filial brasileña de Parmalat no honró el pago de una deuda de 10 millones de reales (unos 3,5 millones de dólares). EFE

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