Manuel Avendaño A..   2 abril
Las profesiones relacionadas con la enseñanza en sus diferentes etapas son menos susceptibles a la automatización, según un reciente estudio de Microsoft sobre Costa Rica. Fotografía: Rafael Pacheco.

El 74% de los trabajadores en Costa Rica (cerca de siete de cada 10) deben aprender cosas nuevas, adoptar la tecnología y readecuar sus habilidades ante la inminente llegada de la revolución de la inteligencia artificial (IA), también llamada cuarta revolución industrial.

Esta tendencia lleva a las empresas a automatizar procesos para reemplazar a las personas por otros sistemas automáticos más eficientes.

De un total de 2,1 millones de personas que trabajan en Costa Rica, solamente 509.000 (el 26%) tienen habilidades como percepción y manipulación en contextos complejos, creatividad e inteligencia social que les permitirá potenciarse en la era digital.

Los datos nacen del estudio Inteligencia artificial y crecimiento económico. Oportunidades y desafíos para Costa Rica, elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y subsidiado por Microsoft Latinoamérica.

Para obtener estas conclusiones, los investigadores utilizaron datos oficiales de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y calcularon las probabilidades de automatización sobre toda la información disponible, lo que permitió cubrir el 91% del total del empleo del país.

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Ineke Geesink, gerente de Microsoft Costa Rica, explicó que para el país es prioritario impulsar una transformación digital que incluya la inteligencia artificial como un motor para dinamizar la economía.

“Esta investigación revela la necesidad que tenemos de ir en esa línea de construir empresas digitales y ver a Costa Rica con el potencial que tiene en tecnología, siendo la inteligencia artificial una de las principales iniciativas que estamos liderando”, agregó la jerarca de la multinacional.

El estudio detalla que Costa Rica tiene una posición bastante favorable frente a la revolución de la inteligencia artificial que cambiará la forma en que se produce, se consume, se comercia y se trabaja.

En la actualidad, las máquinas desarrollan tareas cognitivas complejas que hasta hace años se limitaban al dominio humano. Por ejemplo, reconocimiento facial, procesamiento y traducción del lenguaje y reconocimiento de caracteres escritos.

Existen dos razones por las que Costa Rica puede sacar provecho de la incipiente revolución industrial 4.0. La primera es que a pesar de las máquinas inteligentes que existen desde hace 70 años, la inteligencia artificial permitirá incrementar la productividad en las empresas y en la economía, de forma masiva.

La expansión de la inteligencia artificial conlleva retos para el mercado laboral costarricense, todas las personas que desempeñan tareas monótonas o rutinarias están expuestas a ser reemplazadas por máquinas en el futuro cercano.

“Esta tecnología ya no pertenece al mundo de la ciencia ficción, sino que se trata de una Tecnología de Propósito General (TPG), esto es, una forma de organizar los factores productivos que, en vez de afectar a sectores específicos o empresas de ciertas características, cambia la forma de producir de toda la economía”, señala el estudio.

La investigación apunta que Costa Rica puede aprovechar el desarrollo de tecnología que se erigió en las últimas tres décadas y el ecosistema de zonas francas para tomar la delantera regional y actuar de forma proactiva con el objetivo de mejorar la capacitación de los trabajadores, incentivar el desarrollo de compañías tecnológicas o startups, e impulsar las exportaciones de este sector.

Trabajos reemplazables

La expansión de la inteligencia artificial conlleva retos para el mercado laboral costarricense, todas las personas que desempeñan tareas monótonas o rutinarias están expuestas a ser reemplazadas por máquinas en el futuro cercano.

Ramiro Albrieu, investigador y especialista de Cippec, indicó que todas las profesiones que incluyen procesos creativos, coordinación de personas o desarrollo de ideas son menos susceptibles a la automatización.

El estudio ofrece una perspectiva sobre el tema. El comercio emplea al 18% de la fuerza de trabajo del país y el 57% de los empleos en este sector tienen una alta probabilidad de ser automatizados, es decir, sustituidos por máquinas, bots (aplicación que ejecuta una tarea automatizada) o inteligencia artificial.

En el sector de alojamiento y servicios de comida el 84% de los trabajos se pueden reemplazar por tecnología y en la construcción, el 68% de los puestos laborales son automatizables. Estos sectores emplean al 7% del total de trabajadores del país, según datos del INEC.

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Por el contrario, las ocupaciones asociadas a las ramas de enseñanza son las que están más seguras frente a la revolución industrial 4.0, solamente el 16% de estos empleos se encuentran en alto riesgo de ser sustituidos por inteligencia artificial.

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Existen casos intermedios como trabajos relacionados con actividades profesionales, científicas y técnicas, transporte y almacenamiento que tienen probabilidades de automatización que rondan entre el 24% y el 30%.

Estudio anticipa impulso a la economía

Si Costa Rica logra adoptar e integrar la inteligencia artificial y la tecnología en los diferentes sectores productivos, podría dinamizar el crecimiento económico en la próxima década.

El estudio Inteligencia artificial y crecimiento económico. Oportunidades y desafíos para Costa Rica reveló que, en el escenario más positivo, el producto interno bruto (PIB) del país crecería a un ritmo anual del 5,7% sostenido hasta el 2028, lo que representa un aumento de 1,2% cada año respecto al promedio de la última década, que fue del 4,5%.

Para conseguir estos resultados, la investigación plantea que el país debe asumir un efecto de automatización más intenso y potenciado por el efecto de la innovación, lo que permitiría crear nuevas tareas o bienes en la economía.

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Si esto ocurre, los diferentes sectores de la economía doméstica también se verán favorecidos con mejores tasas de crecimiento.

Estos niveles se lograrían si más empresas redefinen sus modelos de negocio para replantear cómo y qué se produce y cómo se venden esos bienes con ayuda de la tecnología y de la inteligencia artificial para crear procesos más eficientes.