Patricia Leitón.   5 mayo
Ver más!

Laura Ripani, especialista principal en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aconsejó a los jóvenes que se preparan para el mercado laboral tener adaptabilidad y mente abierta, pues el tiempo de estudiar una carrera y hacer su vida laboral en ella ya pasó.

Ella habla de que el concepto de “educación a largo de la vida” va a estar mucho más presente. Se trata de capacitarse continuamente para mantenerse en un mercado laboral que cambia.

Ripani estuvo en Costa Rica el miércoles 24 de abril para participar en el segundo foro de la celebración del 50 aniversario de la Academia Centroamérica llamado Cambio Tecnológico: Retos y Desafíos.

export const sampleFunction=props => props.isValid ? props.value : props.error;

Explicó que el cambio demográfico y tecnológico están revolucionando el mercado laboral y obligan a pensar en nuevas formas de capacitarse y en nuevas políticas de parte del Estado.

En seguida un resumen de la conversación:

-¿Cómo deben prepararse los jóvenes para un mercado laboral tan cambiante desde los dos puntos de vista que usted expuso, el tecnológico y el demográfico?

-El concepto central de todo el cambio, a nivel individual, es la adaptabilidad.

“Ante los cambios que son todavía inciertos, hay que tomar el desafío del mundo laboral a futuro, romper un poco las barreras de lo tradicional y pensar que esto va a seguir cambiando y que uno no va a tener quizás una carrera, como se decía antes: yo voy a tener una carrera, me voy a educar en esto y luego voy a hacer toda mi vida laboral en eso; sino que uno va a estar abierto a que estos cambios van a hacerse de una manera muy dinámica, entonces uno va a tener que cambiar.

“Y ¿cómo va a tener que cambiar? Quizás de ocupaciones, quizás de tareas dentro de las ocupaciones, por ejemplo, yo en mi trabajo, tengo cierto porcentaje de tiempo que dedico a la investigación, otro a trabajar con gobiernos, pero quizás en el futuro me automaticen las tareas, entonces yo voy a tener que ocuparme en otras cosas.

“Entonces este concepto de educación a largo de la vida va a estar mucho más presente y de hecho algunas economías ya lo están tomando muy en serio”.

-¿Qué deberían hacer los muchachos? Muchos piensan todavía ¿tomar una carrera base, combinar carreras, o desarrollar varias habilidades, usted mencionaba cursos cortos?

-A futuro, quizás se va a empezar con una base de educación, pero después ir combinándola con las habilidades digitales, o sea, aprender cómo se usa la tecnología, a crear tecnología, aprender lo que se llama coding y todas esas cosas nuevas.

“Si tiene ocupaciones de abogado, politólogo, biólogo o médico y si a la vez tiene todo este uso de la tecnología, entonces tecnología más la carrera tradicional lo potencia mucho más y será más demandado.

“No estamos hablando de que todo el mundo estudie ingeniería de sistemas, o desarrollo de software, estamos hablando de que se pueden combinar ciertas habilidades para potenciar más el talento que uno tiene para que sea más demandado en el mundo laboral de hoy.

“Quizás el médico tradicional va a dejar de ser solicitado porque ahora el que usa tecnología, el que se conecta por Whatsapp con el paciente, el que ve cuáles son las tecnologías más fuertes para atender al paciente, va a ser mucho más demandado ese tipo de médico que el médico tradicional”.

-En Costa Rica tenemos en este momento una discusión sobre si se deben de financiar o no carreras que actualmente no tienen demanda.

-Lo que uno tiene que hacer es tratar de fomentar que los jóvenes se informen sobre qué está en alta demanda en el mercado laboral y con base en eso hagan las elecciones de carrera que correspondan, que combinen con otras habilidades y dejar de elegir las carreras que quizás están saturadas.

“Bueno, ¿cuál es la respuesta del Estado de financiar o no financiar ciertas carreras? Eso me parece que es bastante novedoso, es como un poco imponer que esa elección se haga dejando de darle financiamiento a una carrera “equis” que está en caída de demanda, entonces siempre es bueno ponerse más del lado del joven, de la información, de dirigirse hacia esas carreras y que se de forma más natural”.

-¿Hay algún otro país de América Latina que haya tenido una discusión similar a ésta?

-Hay más discusiones de la financiación pública o privada de la educación universitaria, pero es bastante novedoso el caso de Costa Rica al utilizar un observatorio de profesiones para directamente dejar sin financiamiento ciertas carreras.

“Es bastante novedoso, como muchas veces Costa Rica está en el frente de hacer cosas diferentes”.

-Con el envejecimiento de la población también podrían haber carreras que ahora no tengan mucha demanda, pero en el futuro sí podrían tenerlo, casos como medicina, terapia y psicología.

-Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, han tenido ese cambio de envejecimiento poblacional y hoy mismo mucha gente está en el tema de cuidado (de personas).

“En temas de anticipación de demanda, observatorios como el que tiene Costa Rica me parece interesante porque es ver cómo viene la demanda en el mercado laboral, pero después hay otros estudios que se hacen con base en Linkedin.

“Nosotros hemos publicado recientemente un trabajo en el BID que hace uso de la información que se da en redes sociales acerca de qué tipos de habilidades tienen los jóvenes, las personas que se manejan a través de la red y las empresas, entonces se hizo un análisis de las habilidades más demandadas con base en Linkedin para América Latina”.

“Es buscar la información donde está disponible para ir buscando las opciones que dan más rédito en el mercado laboral en términos de un buen empleo”.

-Antes los muchachos se ubicaban en carreras de ciencias sociales, por ejemplo, porque no les gustaba la matemática o carreras de matemática porque no me gusta la ciencia social. Pareciera que esa mentalidad tiene que ir cambiando porque ahora es muchísimo más integrado.

-Claro, por eso empecé diciendo el tema de adaptabilidad y mente abierta durante toda la vida, ya el concepto de voy a hacer esto porque es muy acotado y lo voy a hacer siempre se rompe. Hay que ser flexible.

-¿Cómo ve usted la preparación de Costa Rica respecto a otros países de América Latina en estos ámbitos que usted mencionaba, de la educación, del Estado de bienestar?

-Ha habido importantes mejoras en educación, en formación para el trabajo en modelos que son novedosos, una decisión importante para el país es cómo se va a apostar al modelo dual, creemos en el Banco es un modelo interesante para los países de la región incluyendo Costa Rica.

“También toda la formación a lo largo de la vida y formación en esquemas de colaboración público y privada van a ser importantes para el país”.

“Vemos con buenos ojos que se ha venido apostando mucho (a la educación) y eso ha traído muchas inversiones al país, el hecho de que tienen un talento formado y bueno. Existen muchos desafíos como en otros países, pero se ha posicionado bastante bien en la región”.

-Si nos da ejemplos de acciones que han tomado otros países, ya sea en el campo de la educación, de bienestar social, de ayudar a los trabajadores que van quedando desplazados a cambiar, de los cuales nosotros podamos aprender.

-Un modelo muy lejano, pero interesantísimo en el desarrollo de habilidades es el de Singapur. (En ese país) se da es un crédito a las personas para que puedan hacer formación para el trabajo, es como un subsidio, a cualquier persona mayor de 18 años se le da una oferta a través de un sitio que llama Fisher skills, se le da información acerca de qué tipo de cursos pueden hacer, qué tipo de acreditaciones puede tomar, certificaciones, y con ese crédito lo pueden hacer. Eso pone ya en la persona la responsabilidad de elegir bien y formarse.

¿Es para todos los trabajadores?

-Para todos los trabajadores, está más dirigido a la edad adulta, porque es para mayores de edad, están tomando muchas personas de 40 a 50 años que se están reconvirtiendo.

“En el Estado de bienestar hay mucha discusión sobre este piso mínimo, el ingreso único universal, que es bastante debatido.

“Para las economías de nuestra región mantener este piso mínimo permite que ante cualquier shock negativo que hubiere, por ejemplo, automatización, esos trabajadores van a tener un mínimo de ingreso ya garantizado. El problema en economías como las nuestras es el tema de que la sostenbilidad fiscal que eso implica a futuro.

“Para América Latina es muy desafiante esa solución, entonces hay que buscar otras, como es este tipo de contribuciones a través de esquemas en el celular, en las compras, es algo que estamos tratando de investigar, que las formas a las seguridad social no se den en el esquema tradicional, para eso tenemos un laboratorio en el BID, que se llama laboratorio de ahorro para el retiro que hacemos pruebas pilotos para ver cómo se comporta la gente cuando se le incentiva a que cotice a través del app o a través de las compras en distintos lugares.

“Por ejemplo, en México hay un AforeMóvil que es un sistema de cotización que es en forma electrónica, entonces uno puede ir cotizando voluntariamente y hay ciertos incentivos para hacerlo y es muy fácil de hacerlo, porque el tema es información y facilidad, accesibilidad de hacerlo uno casi sin darse cuenta”.