AFP . 26 abril
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, celebró el crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año, el cual catalogó de fantástico. Foto: AP.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, celebró el crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año, el cual catalogó de fantástico. Foto: AP.

Washington, EE. UU.- El crecimiento de la economía de Estados Unidos se aceleró más de lo previsto en el primer trimestre, superando las expectativas de analistas e incluso del gobierno de Donald Trump, según publicó el Departamento de Comercio este viernes 26 de abril.

La expansión de la primera economía del planeta se fijó en un 3,2% interanual entre enero y marzo, frente al 1,9% esperado por los analistas en ese periodo, luego del 2,2% en el último trimestre del año pasado.

El presidente estadounidense celebró el resultado: “Es un número increíble”, dijo Trump desde la base militar de Andrews cerca de Washington, antes de volar a Indiana.

“Tenemos un crecimiento fantástico y una inflación muy baja, y a nuestra economía le está yendo muy bien”, agregó el mandatario.

El economista jefe de la Casa Blanca, Larry Kudlow, había anticipado a inicios de esta semana que el crecimiento en los primeros tres meses, generalmente más débil que el resto del año, estaría “cerca del 3%”.

En el trimestre, las exportaciones avanzaron 3,7% y las importaciones, que representan un costo para el producto interno bruto (PIB), cayeron, permitiendo a la balanza comercial contribuir con 1,03 puntos al crecimiento.

Este buen desempeño al inicio del año son buenas noticias para el gobierno de Trump, que asegura que puede hacer progresar de manera duradera la economía de Estados Unidos a un ritmo de 3%, o superior este año, luego del 2,9% de 2018.

Por otro lado podría hacer reflexionar a la Reserva Federal (FED) que tendrá una reunión de política monetaria el próximo miércoles y ha declarado una pausa provisoria en las alzas de las tasas de interés.

En su última reunión, en marzo anterior, la FED proyectó una desaceleración del crecimiento económico y una inflación débil para la economía estadounidense.