Laura Ávila. 28 junio

Tras dos meses de inestabilidad en Nicaragua, las autoridades costarricenses apresuran el paso para dar solución al transporte de productos hacia Centroamérica. La crisis política ya dejó sus primeras secuelas y en mayo pasado las exportaciones hacia el país vecino cayeron 10% con respecto al mismo periodo del año anterior.

El Gobierno, junto al sector exportador, valora acudir al transporte marítimo para distribuir más del 90% de los productos que se comercializan en el mercado centroamericano; sin embargo, enviar productos por ferri hasta el puerto de La Unión, en El Salvador, es un mecanismo que apenas solucionaría cerca del 10% de las exportaciones ticas al istmo.

La Cámara Nacional de Transportes de Carga (Canatrac) todavía resiente las consecuencias del conflicto, ya que aún hay unidades de transporte que tienen más de un mes de estar retenidas en Jinotepe, Nicaragua. Foto ilustrativa. / AFP PHOTO / MARVIN RECINOS
La Cámara Nacional de Transportes de Carga (Canatrac) todavía resiente las consecuencias del conflicto, ya que aún hay unidades de transporte que tienen más de un mes de estar retenidas en Jinotepe, Nicaragua. Foto ilustrativa. / AFP PHOTO / MARVIN RECINOS

Es por ello que el Consejo Nacional de Facilitación del Comercio (Conafac) procura un diálogo entre exportadores, importadores y prestadores de logística marítima para encontrar una solución. Inclusive, algunos representantes del sector privado aprovechan la coyuntura para valorar el transporte por mar como una opción permanente y no solo como respuesta a la crisis.

Adriana Jiménez, de la compañía Felipe J. Alvarado, representante de la naviera Odiel, afirmó que sí existe un interés por brindar el servicio y de momento lo que se valora es si es conveniente para las partes.

Por su parte, Mónica Segnini, gerente general del Grupo Logístico Desacarga, indicó que la crisis se convirtió en una oportunidad para estudiar la capacidad de los puertos y las opciones logísticas que enfrentarían los exportadores para distribuir las mercaderías en los países del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador).

“Este servicio es una opción adicional que le permitiría a los exportadores valorar la posibilidad de bajar los costos en las tarifas, planificar mejor los inventarios, reducir los tiempos y mejorar la seguridad”, agregó Segnini.

A pesar de que el conflicto ya deja huella sobre el sector exportador, las partes aún no finiquitan un acuerdo para mantener la distribución de mercaderías en el que es el segundo mercado de importancia para el país. Solo en el primer trimestre de este año, las ventas a Centroamérica generaron $632 millones, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Francisco Gamboa, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), advirtió de que las consecuencias podrían ser muy caras si se deja de colocar en el mercado regional. En mayo, solo las ventas a Nicaragua decrecieron un 6% con respecto al mes previo, esto a raíz del conflicto.

Retos para el país

Una de las soluciones que valora el Conafac es implementar un transporte marítimo intermodal para que los productos se trasladen desde puerto Caldera, en Puntarenas, al puerto salvadoreño de La Unión, punto estratégico para después distribuir los productos vía terrestre hacia Honduras, El Salvador y Guatemala.

Segnini aseguró que el transporte de mercaderías por ferri permitiría un desembarque rápido para que los bienes lleguen de manera ágil a los importadores.

Para Laura Bonilla, presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), el ferri hasta El Salvador representa una opción apropiada para el tránsito de mercancías, sin embargo, no podría atender todas las exportaciones.

“Es insuficiente para las demandas del sector, ya que el flujo de contenedores vía terrestre, solo a Nicaragua, es de 5.000 por mes y este embarque únicamente tendría capacidad para trasladar 100 contenedores por recorrido”, detalló Bonilla.

A pesar de que el transporte marítimo le concierne al sector privado, también el Gobierno debe brindar condiciones óptimas para que no se obstaculice el servicio.

“Al final son los prestadores privados los que deciden si brindar o no los servicios. El Gobierno debe brindar información detallada al sector privado naviero y asegurar que la operación en los puertos sea ágil”, dijo por su parte Gamboa.

Otra de las solicitudes que realiza el sector exportador es agilidad en caso de que las embarcaciones atraquen en horas no hábiles, momento en que no hay servicios de aduanas o migración. Este es un escenario que podría darse para poder atender la demanda durante esta coyuntura.

El conflicto nicaragüense impone una cuota extra de presión a los exportadores costarricenses. El año pasado, el 82% de las mercaderías se enviaron por tierra y dejaron ganancias por $1.700 millones, mientras que las que se enviaron por aire y mar dejaron réditos por $368 millones, de acuerdo a datos del Ministerio de Comercio Exterior (Comex).

De enero a mayo anteriores, las exportaciones aéreas hacia Nicaragua representaron el 2,5%; por mar fue el 0,1% de los productos y el 97% se hizo por la vía terrestre.

Impacto a empresas

Cadexco confirmó que los exportadores implementan cambios logísticos para abastecer el mercado centroamericano y algunas compañías han registrado una baja en los volúmenes de mercancías que distribuyen en Nicaragua.

La empresa Cargill -exportadora de carnes, embutidos, pollo y huevos fertilizados- afronta problemas de distribución desde hace cinco semanas, por lo que tuvo que hacer envíos vía marítima, aunque esa medida representó un alza del 20% en sus costos.

“A Centroamérica hemos tomado medidas para llegar por la vía marítima, pero los costos son altos y nos está pegando muchísimo, no podemos trasladar los costos al consumidor final porque los márgenes de intermediación son muy pequeños”, comentó Jorge Calderón, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Cargill Latinoamérica.

Seginini considera que los sobreprecios del transporte se deben a que la oferta no es suficiente para cubrir la demanda, por lo que algunas empresas estarían recurriendo a grandes buques, servicio que incrementa significativamente los costos.

A pesar de que el transporte marítimo representa una solución para abastecer los países del Triángulo Norte, Cargill tiene dificultades para repartir sus productos en Nicaragua. Lo que se transportaba en tres horas, antes de la crisis, ahora dura 10 horas.

Coca-Cola Femsa es otra empresa que también se ha apoyado en el transporte por mar, en tanto la Cámara Nacional de Transportes de Carga (Canatrac), sigue resintiendo las consecuencias del conflicto, ya que aún hay unidades de transporte que tienen más de un mes de estar retenidas en Jinotepe.

“Es poca la información que recibimos de Nicaragua (...), los transportistas tienen acceso muy limitado a servicios de aseo, alimentación, y los que tienen enfermedades crónicas tienen poca medicación”, comentó Francisco Quirós, gerente general de Canatrac.