2 febrero, 2009
 Nueva Jersey es el hogar de numerosos costarricenses, donde han abierto negocios como esta pulpería que vende productos ticos. | HAZEL FEIGENBLATT
Nueva Jersey es el hogar de numerosos costarricenses, donde han abierto negocios como esta pulpería que vende productos ticos. | HAZEL FEIGENBLATT

Washington DC. La crisis económica en Estados Unidos golpea fuertemente a los costarricenses que viven en este país, muchos de ellos indocumentados, e incluso obliga a algunos a vender sus propiedades para evitar perderlas.

Basta hablar con costarricenses que han abierto negocios en Estados Unidos y cuyos clientes son principalmente compatriotas para saber que su poder adquisitivo ha caído debido a la pérdida de empleos.

El dueño del supermercado La Libertad, en Carolina del Norte, Nelson Jiménez, explicó que en los últimos meses las ventas han caído en un 50%. “Antes compraban 10 kilos de arroz y cinco de frijoles, ahora compran kilo por kilo”, comentó.

Ese negocio también hace envíos de dinero. “Hace un año, en un viernes de pago se enviaban unos $10.000, ahora si a caso llega a $5.000”, agregó.

Menos dinero. La información es consistente con datos del Banco Central, según los cuales en el tercer trimestre del 2008 las remesas enviadas por costarricenses que viven en el exterior –la mayoría en Estados Unidos- cayeron 13,5% con respecto al año anterior.

De $173 millones en ese mismo período del 2007, ahora pasó a $149,5 millones.

Arturo Rivera, director del periódico Pura Vida , que se distribuye en varios estados norteamericanos, comentó que la publicidad ha empezado a bajar y ello los obliga a circular con menos páginas.

Manifestó que ha recibido varias llamadas de costarricenses para preguntarle si sabe de algún trabajo, pues perdieron el suyo.

De acuerdo con las estadísticas más recientes del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, el desempleo es más alto entre los latinos (9,2%) que entre la población general (7,2%).

Unas de las principales consecuencias para los ticos es el riesgo de perder sus casas.

Ese es el caso de Johnny Benavides, quien vive en Carolina del Sur y trabaja en el transporte terrestre de mercadería.

“Antes, con (manejar) 2.000 millas a la semana pagaba todo. Ahora necesito hacer 3.500 (millas) y en este momento ni siquiera llego a las 2.000. Este es el primer mes que no pude pagar la casa”, explicó.

Fernando Sibaja, colombiano casado con una tica, dice que cada día reciben dos o tres recordatorios de que están atrasados en los pagos de sus dos propiedades, y están tratando de vender una o llegar a arreglos de pago para evitar perder una o las dos.

“El problema es que nadie está comprando”, dijo.

Sibaja conduce una limosina en Nueva York. Comentó que las empresas ya no autorizan transporte de lujo para sus altos ejecutivos y él solo hace la mitad de los siete viajes diarios que hacía hace unos meses.

Otra época. “Este era un gremio que pagaba bien. Era normal que a uno le dieran una propina de $30, ahora son $5 o nada”, agregó.

Mark López, del Centro Hispano Pew, explicó que de acuerdo con un reciente estudio el 9% de los hispanos está atrasado en el pago de la hipoteca y al 3% incluso se les ha iniciado el proceso de remate.

Ello hace que personas como el costarricense José Fabio Miranda piense en devolverse de Nueva Jersey a Costa Rica.

“Compramos la casa en octubre del año antepasado y ya estoy atrasado con los pagos. Voy a tener que ponerla en venta y si las cosas no se componen comprarme un camión e irme a Costa Rica”, explicó.

Patricia Vargas, funcionaria de Transportes Barquero, empresa de envío de encomiendas, indicó que en diciembre organizaron unas 50 mudanzas de ticos que se devolvieron a Costa Rica.

Esa cifra supera ampliamente las 30 que suele realizar esa firma a final de año.

El Instituto de Política Migratoria informó hace dos semanas que hay mucha evidencia anecdótica entre los inmigrantes latinos de que muchos están regresando a sus países; sin embargo, es temprano para determinar si hay una tendencia real en ese sentido.

El embajador ante Washington DC, Tomás Dueñas, informó que no hay un registro de la cantidad de ticos que viven en Estados Unidos, pero estimó que no sobrepasan los 120.000.