Andrea Hidalgo. 18 junio
En Costa Rica, cada visita al supermercado en marzo promedió un gasto 8% superior al registrado en febrero, según datos de la firma de estudios de mercado Kantar, División Worldpanel. Este crecimiento sería un efecto directo de la crisis por coronavirus. Fotografía José Cordero
En Costa Rica, cada visita al supermercado en marzo promedió un gasto 8% superior al registrado en febrero, según datos de la firma de estudios de mercado Kantar, División Worldpanel. Este crecimiento sería un efecto directo de la crisis por coronavirus. Fotografía José Cordero

La interrupción de los viajes y de las salidas de compras y entretenimiento a causa de la pandemia de covid-19, sin precedentes en la historia reciente, ha tenido gran impacto en los consumidores de todo el mundo, cambiando la forma en que viven, trabajan y adquieren bienes y servicios.

En el afán de comprender qué es lo que sucede, y cómo han cambiado las necesidades de los nuevos consumidores, distintas empresas consultoras han realizado diversos estudios de comportamiento de mercados, de los cuales se desprende que los personas han vuelto a evaluar sus prioridades para reorganizar sus gastos.

La firma Euromonitor explica que, bajo el principio de compras con propósito y sostenibilidad, los nuevos mercados se están enfocando en brindar un objetivo de compra con un bien común; la experiencia de ir al supermercado o a una tienda de ropa ya no implica solamente adquirir nuevos productos, sino que los nuevos consumidores responden a la compra de artículos que apoyen una causa colectiva.

Las rutinas de permanecer en casa por más tiempo han reforzado la necesidad de tener hogares multifuncionales, por ende, los negocios ven aumentar sus oportunidades de ofrecer productos y servicios que le faciliten a las personas tener un acceso personalizado a rutinas de bienestar, mayor digitalización de la educación y entretenimiento, además de experiencias gourmet.

Por otra parte, Euromonitor destaca que se aceleró la venta en línea mediante plataformas de comercio electrónico o redes sociales; en Costa Rica, por ejemplo, el servicio gratuito de transferencias de dinero, Sinpe Móvil, experimentó un crecimiento de un millón de transacciones en mayo pasado, hasta los 2,46 millones de operaciones ese mes.

Durante la pandemia, la salud mental y emocional toman un papel protagónico, lo que le ha permitido a las compañías redireccionar su campañas de publicidad de manera tal que la noción de la felicidad integral se convirtió en una perspectiva comercial más tangible.

El concepto de nueva normalidad viene de la mano con la digitalización absoluta de servicios, aprendizaje remoto y compras sin efectivo ni contacto.

La mentalidad de los consumidores cambió de manera tal que las nuevas prioridades incluyen una reducción de consumo de productos no esenciales y un enfoque familiar y personal sobre la salud preventiva.

Tipos de consumidores

Un estudio elaborado por la firma global EY, que recogió la opinión de 4.859 consumidores en los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania, durante abril del 2020, explica que la pandemia dividió a las población en dos macrosegmentos.

Por un lado, los consumidores en el segmento denominado "hibernar y gastar", que en su mayoría tienen entre 18 y 44 años. Estos son los más preocupados por el impacto de la pandemia; pero solo el 40% de ellos dice que está comprando con menos frecuencia.

Además, a pesar de que el 42% dice que los productos que compra han cambiado significativamente, el 46% dice que las marcas ahora son más importantes.

El segundo segmento que EY denominó “corte profundo”, son personas, principalmente mayores de 45 años, que han visto el mayor impacto en su empleo, dado que a casi a una cuarta parte se les suspendió su trabajo, temporal o permanentemente.

El resultado de esto es que el 78% compra con menos frecuencia y el 64% solo compra lo esencial. Y, en contraste con el segmento de “hibernar y gastar”, el 33% de estos consumidores siente que las marcas ahora son menos importantes.

“Costa Rica no difiere mucho de esta tendencia, por el impacto económico que el país está sufriendo en los sectores productivos, es de esperar un comportamiento conservador de compras no esenciales”, aseveró Federico Guardia, director Regional de Desarrollo de Negocios y Comunicaciones de EY para Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

Angustia y consumo

Con las presiones de la pandemia y las diferentes restricciones, la salud económica y emocional de los costarricenses se enfrenta a grandes retos que repercurten en la manera en que priorizan sus compras.

De acuerdo con una encuesta de la empresa Unimer Centroamérica, el impacto emocional en la población costarricense ha sido significativo: al menos seis de cada 10 personas han visto su salud emocional afectada.

Enfrentarse a restricciones y al temor de contraer el virus parecen ser uno de los principales detonantes. El 70% siente temor de contraer covid-19 y no tener las defensas para enfrentarlo; 65% experimenta angustia por las cifras de muerte en otros países y 55% se siente tenso por las restricciones de afecto impuestas por las medidas sanitarias.

En Costa Rica las tiendas han diversificado sus negocios para suplir las nuevas necesidades de los ticos. En la fotografía se observan los nuevos productos que se encontrarán al ingresar a tiendas Universal. Foto: Cortesía
En Costa Rica las tiendas han diversificado sus negocios para suplir las nuevas necesidades de los ticos. En la fotografía se observan los nuevos productos que se encontrarán al ingresar a tiendas Universal. Foto: Cortesía

Josymar Chacín, directora de la empresa consultora Avantem.life asegura que, frente a la crisis, muchas personas deben lidiar con altos niveles de estrés, debido al cambio drástico en su rutina personal y laboral, además de todos los retos a los que se enfrentan durante la nueva realidad.

Chacín explica que las empresas deberían trabajar en proporcionar programas enfocadas en liderazgo de resiliencia y cuidado de su salud emocional y mental para poder contrarrestar un poco el impacto de la pandemia en las personas.

Por otra parte, en el área de consumo, los hábitos de los costarricenses tienen también un cambio drástico y significativo.

En el país, 94% de la población tuvo que recortar los gastos familiares, de acuerdo con el estudio de Unimer. Siete de cada 10 costarricenses tuvieron que reducir o eliminar el consumo de alimentos que no son de necesidad básica, por citar un ejemplo.