María Fernanda Cisneros. 29 diciembre, 2018
Así como la morosidad en los pagos, el monto adeudado por los dueños de las tarjetas muestra una tendencia al alza desde julio del 2015, que la ubicó en más de ¢1,2 billones al mismo mes del 2018. Fotografia José Cordero/Archivo.
Así como la morosidad en los pagos, el monto adeudado por los dueños de las tarjetas muestra una tendencia al alza desde julio del 2015, que la ubicó en más de ¢1,2 billones al mismo mes del 2018. Fotografia José Cordero/Archivo.

El atraso en el pago de las deudas ligadas a las tarjetas de crédito se agudizó a lo largo del 2018, año en el que la morosidad sacudió al sistema bancario nacional.

El aumento en las tasas de interés y el menor dinamismo de la economía incidieron a la hora de que los tarjetahabientes honraran las obligaciones adquiridas con estos plásticos.

La morosidad a menos de 90 días fue la que creció más. Lo que significa es que los dueños de esas tarjetas de crédito se atrasaron hasta casi tres meses en el pago de sus deudas.

Datos del estudio trimestral de tarjetas que efectúa el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) muestran que para julio 2018, el 10,14% del saldo adeudado presentó atraso a menos de 90 días. Este indicador no había llegado a dicho nivel desde el 2014.

Lo que refleja la morosidad en el caso de las tarjetas es que los deudores no honraron ni siquiera el monto mínimo de pago que solicitan los emisores de plásticos, es decir, del todo dejaron de cancelar el monto pendiente.

Entre abril y julio también creció la morosidad a más de 90 días, pero el porcentaje de la cartera se mantiene muy similar en comparación con el año pasado.

Así como la morosidad en los pagos, el monto adeudado por los dueños de las tarjetas muestra una tendencia al alza desde julio del 2015, que la ubicó en más de ¢1,2 billones al mismo mes del 2018.

En los últimos tres años, el saldo experimentó una caída únicamente entre enero y abril del 2018. Sin embargo, tan solo tres meses después, se había recuperado la cifra, e inclusive se superó.

Detrás de la mayor morosidad

Una combinación de factores como la desaceleración de la economía, el aumento de las tasas de interés y las variaciones en el precio del dólar, están detrás de los mayores problemas a la hora de cumplir con los pagos de las tarjetas.

“Aumentos en las tasas de interés de los préstamos y el tipo de cambio afectan la capacidad de pago de las personas, podrían haber incidido a la hora de honrar las obligaciones de las tarjetas”, explicó Gerald Muñoz, gerente de Medios de Pago de Coopeservidores.

El tipo de cambio promedio del mercado mayorista (Monex) llegó a un pico de ¢628,85 a inicios de noviembre. Esta subida metió presión al pago de deudas en dólares, para quienes reciben su salario en colones.

Además, las tasas de interés en dólares y colones también registraron incrementos, lo que al final también impacta las cuotas de los préstamos.

La economía costarricense se ha visto envuelta en una desaceleración a lo largo del 2018, con excepción de industrias como la construcción.

Ese menor crecimiento influye en la tasa de desempleo y por ende, en la oportunidad de generar ingresos familiares y personales, comentó Muñoz.

¿Qué hacer cuando la deuda es inmanejable?

Las personas acuden a las tarjetas ante la falta de liquidez para realizar algunas compras, en algunos casos necesarias y en otros no. También, una parte de la población utiliza la tarjeta de crédito para aprovechar beneficios como millas, premios y descuentos en productos o servicios.

Aunque el uso de la tarjeta no es malo por sí solo, existe el riesgo del sobreendeudarse con ellas, y, en muchos, casos enfrentar tasas de interés elevadas.

Datos del MEIC a julio pasado muestran que cerca de siete de cada 10 tarjetas en colones cobran intereses moratorios entre el 45% y 54,9% anuales.

"Si la persona conoce la fecha de corte y la fecha de pago puede utilizar un lapso de 45 días de crédito a cero interés, de manera tal que se estaría financiando a cero costo”, explicó María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Si el tarjetahabiente utiliza el financiamiento, es decir, no cancela el monto total de la compra en la fecha de corte, lo ideal es que luego aporte más del mínimo e inclusive realice pagos extraordinarios. De este modo podrá salir pronto de la deuda.

Cuando la deuda es inmanejable, puede consultar en el banco para realizar un arreglo de pago o cuotas fraccionadas. También, si tiene varios pendientes en plásticos distintos puede adquirir una refundición de deudas.

Una deuda sin pagar en una tarjeta de crédito se puede convertir en una mala calificación en el sistema financiero, nulas oportunidades de obtener financiamiento y hasta el embargo de salario y bienes.

El panorama ideal es aquel en el que el cliente financiero hace un presupuesto, mide su verdadera capacidad de pago, y se programe para cancelar sus deudas pendientes antes de utilizar otros plásticos.