AP y AFP. 3 diciembre, 2018
Saad Sherida Al-Kaabi, ministro de Energía catarí, anunció la salida de Catar de la OPEP durante una conferencia de prensa en Doha. Catar se había unido a la organización en 1961. Foto: AFP

Doha. Catar anunció este 3 de diciembre que abandonará la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) el mes que viene, para centrarse en su producción de gas, que lo ha convertido en uno de los principales exportadores del mundo.

El anuncio lo hizo el ministro de Energía del pequeño país del Golfo Pérsico, Saad Sherida al-Kaabi, en conferencia de prensa en la capital, Doha.

No hubo ninguna declaración de la OPEP, con sede en Viena, que se reunirá el jueves 6 de diciembre, para debatir posibles recortes en la producción.

“Catar decidió dejar de ser miembro de la OPEP a partir de enero del 2019. No tenemos mucho potencial (en el petróleo), somos realistas. Nuestro potencial es el gas", dijo Al Kaabi, y explicó que la organización fue informada de la decisión el lunes por la mañana.

El ministro catarí Kaabi precisó, sin embargo, que acudirá a la próxima reunión de la OPEP prevista esta semana en Viena. Su “primera y última reunión” con el cártel, desde que recientemente es ministro.

Esta decisión, “técnica y estratégica”, no tendría relación alguna con el embargo impuesto a Doha desde la ruptura de relaciones diplomáticas en el 2017 con Arabia Saudita y sus aliados, según Kaabi.

Sin embargo, la salida de la diminuta y rica en hidrocarburos nación árabe, es interpretada por analistas como un reproche al cártel petrolero dominado por Arabia Saudí, mientras prosigue el boicot contra el gobierno catarí por parte del reino, y se avecina una reunión decisiva de la organización en esta semana.

Ello equivale a “oponerse a Arabia Saudita en momentos en que (este reino) está un poco debilitado”, opinó Thierry Bros, investigador del Oxford Institute for Energy Studies, aludiendo al escándalo causado por el asesinato del periodista opositor saudita Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul.

Arabia Saudita rompió relaciones diplomáticas en junio de ese año con Catar, al que acusa de dar refugio a personas y organizaciones hostiles a los sauditas.

Una imagen del Emir de Catar, jeque Tamim bin Hamad Al Thani, se destaca entre las torres de Doha, Qatar. La decisión de abandonar la OPEP ha sido calificada por analistas como una movida política de las autoridades cataríes contra Arabia Saudita. Foto: AP
Pérdida de impacto

El lunes 3 de diciembre, los precios del barril subieron claramente después de que Rusia y Arabia Saudita anunciaran, en Buenos Aires, durante una cumbre del G20, su intención de prolongar su acuerdo para bajar la producción.

Ello demuestra que las grandes decisiones suelen tomarse cada vez más al margen de los cónclaves de la OPEP.

Además, la salida de Catar deja a la OPEP en situación un tanto incómoda, según Thierry Bros, pues: “los que quedan no son grandes amigos, como Irán y Arabia Saudita”, de hecho los dos grandes rivales de la región.

La declaración sorpresa podría convertir a Catar en la primera nación de Oriente Medio en abandonar el cártel desde su fundación, en 1960.

De nuevo mete la política en una organización que durante mucho tiempo ha insistido en que no es partidista, robando titulares justo cuando el cártel delibera recortes de producción para detener una caída en los precios mundiales del petróleo crudo.

Aunque solo aporta una fracción de la producción total de la OPEP, la decisión de Catar también pone en tela de juicio la viabilidad del cártel.

La OPEP, que antes era lo suficientemente fuerte como para detener a Estados Unidos con el embargo de petróleo de la década de 1970, necesitó que países que no eran miembros, como Rusia, llevaran a cabo un recorte de la producción en el 2016, después de que los precios cayeran por debajo de los $30 por barril.

Es poco probable que eso cambie, especialmente cuando Estados Unidos recuperó el trono del mayor productor de petróleo del mundo.

La decisión de Catar de dejar la OPEP debe tener escasa repercusión en el mercado, según los expertos, y esta salida es sobre todo simbólica, según Amrita Sen, analista de Energy Aspects consultants.

“Los líderes de Catar ya no están interesados en seguir siendo parte activa de una organización que, en gran medida, la rechaza”, dijo el Grupo Eurasia, en un análisis.

“Los dos individuos en los que se centran los mercados son el zar de la energía de Arabia Saudí Khalid al-Falih y el ruso Alexander Novak. Los funcionarios de energía de Catar no son consultados, al menos no lo suficiente, y sus líderes ya no son parte activa de la maquinaria de la organización”, enfatizó Eurasia.

En noviembre, al-Falih dijo que la OPEP y los países productores de petróleo aliados probablemente necesitarán reducir la oferta de crudo, tal vez hasta en un millón de barriles de petróleo al día, para reequilibrar el mercado.

Catar produce apenas unos 600.000 barriles de crudo al día, lo que lo convierte en el undécimo mayor productor de la OPEP. La pérdida de producción, inferior al 2% de la oferta total de la OPEP al día, no afectará en gran medida a la posición del cártel en el mercado.

Anas Alhajji, un analista de petróleo, dijo que la decisión de Catar, aunque con poca repercusión, es estratégica para ellos. “El costo para ellos es mayor que el beneficio (de permanecer) en la OPEP", dijo Alhajji. “ Esto es como cerrar un negocio que ya no funciona ”.