Óscar Rodríguez. 18 abril
El crédito bancario reportó ocho meses de contracción en marzo pasado. Las entidades financieras confirman un freno en la colocación de préstamos en áreas como compra de vehículo. Foto: José Cordero.
El crédito bancario reportó ocho meses de contracción en marzo pasado. Las entidades financieras confirman un freno en la colocación de préstamos en áreas como compra de vehículo. Foto: José Cordero.

El crédito bancario dirigido al sector privado, empresas y familias, reportó el octavo mes consecutivo de contracción en marzo pasado.

El saldo de dinero prestados por los bancos públicos y privados para ese mes fue de ¢15,9 billones, lo cual significó una caída de 2,3%, comparado con los ¢16,3 billones de marzo del 2019, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

La evolución de los recursos prestados por la banca inició, desde noviembre del 2018, un proceso de desacaleración. Pero fue hasta agosto del año pasado cuando la variación interanual comenzó a mostrar cifras negativas.

La ralentización ocurrió, según banqueros consultados por La Nación, primero, por el deterioro de las finanzas públicas del Gobierno, y luego por la puesta en marcha de la reforma fiscal, la cual provocó incertidumbre ente los deudores.

Para los próximos meses, la previsión es que continúe la débil demanda por parte de empresas y familias como consecuencia de los efectos negativos del coronavirus en la economía, destacó Allan Calderón, subgerente de Crédito y Riesgo del Banco Nacional.

“Mantenemos el compromiso (…) del acceso al crédito y señalamos que no tenemos ninguna restricción particular para el financiamiento de cualquier cartera de crédito”, destacó Calderón.

Por tipo de moneda, la caída más relevante ocurrió con los préstamos en dólares, pues la contracción fue del 6%, en marzo pasado, con un saldo colonizado de ¢7,2 billones. Mientras que, en el mismo periodo del 2019, el crecimiento era del 3%.

En el caso de los colones, el saldo de recursos prestado fue de casi ¢8,7 billones el mes anterior, lo cual significó un incremento del 0,8%, comparado con marzo del 2019, cuando los recursos colocados ascendían a ¢8,6 billones, según el Banco Central.

“El financiamiento será más para fortalecer su liquidez (clientes) en una época donde sus ingresos han disminuido o están con alta probabilidad de que esto suceda, no para pensar en incrementar su endeudamiento”, explicó Rossy Durán, gerenta Financiero Administrativo del Banco de Costa Rica (BCR).

Para el Subgerente del Banco Nacional el repunte de la demanda, durante los próximos meses, estará centrado en la colocación de recursos en moneda nacional en el caso de la banca pública.

Parte de la razón se asociado a que la tasa básica pasiva (TBP), referente para los préstamos en colones, está actualmente en 3,75% su nivel más bajo en 42 años, muestran los datos del BCCR.

“La disminución de las tasas de interés puede favorecer la oferta crediticia; no obstante, es importante recordar que la crisis actual está afectando tanto la oferta como la demanda agregada del sector real de la economía”, destacó el Banco Popular, mediante correo electrónico.

La entidad destacó que el ciclo crediticio se mantiene en una fase de poco crecimiento y aún es prematuro determinar cuánto tiempo más seguirá de esa manera.

El crédito en moneda extranjera en los bancos públicos inició, desde mediados del 2017, un proceso de contracción el cual se mantiene actualmente. En marzo, la variación interanual fue de -15%.

En contraste, en banca privada comenzó a reportar variaciones porcentuales negativas en junio del año pasado. A marzo anterior, la caída interanual era de 5,8%.

Ariel Rosenblatt, vicepresidente de Finanzas de Scotiabank, enfatizó que el covid-19 frenó toda la demanda que la entidad reportaba en el segmento minorista y el sector comercial.

“Las empresas y familias están reacomodándose a una nueva realidad y, hasta que las nuevas variables no estén interiorizadas, no veremos un crecimiento en la demanda del crédito”, destacó Rosenblatt.

Resto del sistema

A diferencia de la banca, el crédito colocado por las cooperativas, mutuales y financieras mantuvo, hasta marzo anterior, variaciones porcentuales positivas. Pero con una clara tendencia a la desaceleración.

El saldo prestado por estas entidades financieras ascendió a unos ¢4,9 billones, lo cual significó un incremento del 3,9%, el mes anterior, comparado con los ¢4,7 billones al mismo periodo del 2019, según datos del BCCR.

Para Hugo Villalta, director de Mercadeo y Ventas de Coopeservidores, el mantener un dinamismo en la colocación de crédito en el sector cooperativo se debe, en parte, a la apertura de nuevos asociados como asalariados del sector privado, profesionales liberales y trabajadores independientes.

Sin embargo, aceptó que para los próximos meses el incremento del desempleo y la disminución de los ingresos de la población afectará la industria.

“Aun cuando los ingresos de una persona en este momento no se vean afectados, su comportamiento de consumo será muy diferente después de la crisis”, destacó Villalta.

Una de las principales características de las cooperativas, mutuales y financieras es que el 93% del saldo del crédito es en moneda nacional y solo el 7%, en dólares.