Por: Óscar Rodríguez.   3 septiembre
Con la absorción de Bancrédito, por parte del BCR, se cerrará oficialmente la entidad cartaginesa fundada hace 100 años. Foto Rafael Pacheco

La Asamblea Legislativa aprobó este lunes 3 de setiembre, en primer debate, la fusión por absorción del Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) por parte del Banco de Costa Rica (BCR).

Los 53 diputados presentes en el plenario legislativo acordaron que el BCR asuma la administración de los activos y los pasivos de la entidad financiera cartaginesa, fundada hace un siglo.

Los legisladores decidieron realizar la votación del segundo debate este jueves 6 de setiembre, lo que representaría el cierre definitivo de la institución centenaria.

Durante el debate, diputados de oposición criticaron el mal manejo por parte de la pasada administración, de Luis Guillermo Solís, de la crisis desatada en Bancrédito.

“El cierre de esta institución se ha prolongado por la desidia de muchos actores. Si el Banco ya no opera como intermediario financiero, captando recursos del público y prestarlos, somos todos los costarricenses quienes estamos pagando sus deudas y cada día le sale más caro al país”, dijo Floria Segreda, diputada de Restauración Nacional.

Para el socialcristiano Pablo Heriberto Abarca, el cierre del banco ocurre por un mal manejo y debe hacerse “a la carrera” para evitar un mal mayor, refiriéndose al impacto en las finanzas públicas en caso de que el Gobierno asumiera el costo del cierre.

“La decisión se atrasó por muchos meses, si se hubiera hecho antes, el daño sería menor”, aseguró Abarca.

Los legisladores también recordaron que, con esta fusión, sería el segundo caso de un banco estatal que deja de existir. El primero fue el Banco Anglo Costarricense, que cerró, también en medio de una crisis financiera interna, el 14 de setiembre de 1994.

El acuerdo de los congresistas sobre Bancrédito se dio por recomendación del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), en marzo anterior, luego de que se determinara que ya no era una institución financieramente viable.

El Conassif ordenó, en diciembre del 2017, la intervención de la entidad pública pues cayó en cesación de pagos con el Ministerio de Hacienda, al no redimir las inversiones hechas a comienzo del año anterior.

Hacienda invirtió en el Banco, entre marzo y abril del 2017, ¢62.000 millones y $50 millones, con el fin de inyectarle recursos, dinero que debió ser devuelto en diciembre del mismo año.

Hoy, la deuda con el Ministerio asciende a ¢132.000 millones, compromiso que ahora será asumido por el BCR.

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Entidad deteriorada

A junio anterior, el patrimonio de la institución ascendía a ¢31.429 millones, frente a ¢68.130 millones registrados al mismo mes del año pasado, según la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Ese fuerte deterioro se debe a que, entre 2017 y el primer semestre de este año, la institución pública registró pérdidas por ¢36.513 millones. El 72% de ese monto, es decir, ¢26.345 millones, surgió debido a las provisiones que tuvo que hacer el banco para protegerse del impago de créditos de sus clientes.

Los estados financieros de Bancrédito muestran que, a junio pasado, tenía activos por ¢174.704 millones, de los cuales ¢113.899 millones – 65%– es la cartera de crédito. Sin embargo, ¢73.967 millones del saldo de los préstamos está en mora.

Del lado de los pasivos, ascienden a ¢143.274 millones. El 92% de dicho compromiso es la deuda que Bancrédito tiene con Hacienda.