María Fernanda Cisneros. 3 septiembre
En medio de ajustes presupuestarios, Conape decidió dejar de financiar 36 carreras, entre ellas, periodismo. Las únicas dos áreas de estudio donde el financiamiento de Conape sí creció despueste de ese ajuste fueron formación técnica y recursos naturales (compuesta por economía y agrícola). Fotografía con fines ilustrativos: John Durán/Archivo
En medio de ajustes presupuestarios, Conape decidió dejar de financiar 36 carreras, entre ellas, periodismo. Las únicas dos áreas de estudio donde el financiamiento de Conape sí creció despueste de ese ajuste fueron formación técnica y recursos naturales (compuesta por economía y agrícola). Fotografía con fines ilustrativos: John Durán/Archivo

La cartera de crédito de la Comisión Nacional de Préstamos para la Educación (Conape) muestra una desaceleración en la cantidad de préstamos otorgados y en el saldo total de los recursos prestados a estudiantes.

La institución percibió el impacto pocos meses después de la decisión de dejar de financiar 36 carreras universitarias con poca demanda laboral, y luego del anuncio sobre el recorte de su presupuesto para el periodo 2019, en marzo anterior.

El saldo de los préstamos desembolsados por la institución repuntó apenas 3,3% en junio del 2019, respecto a un año atrás. Esto, en comparación con el crecimiento promedio anual de 17,7%, reportado entre el 2016 y el 2018.

Además, la cantidad de créditos cayó en 1.642 operaciones, mientras que en los tres años previos creció en 500 préstamos o más.

En cuanto a la cantidad de estudiantes, la cifra cayó en 1.019 beneficiados con crédito, en este caso son datos a julio.

Estos datos corresponden únicamente a préstamos en proceso de desembolso y no los que están en fase de cobro.

Algunas universidades podrían verse impactadas por la menor cantidad de estudiantes financiados por Conape. Sin embargo, esto dependerá del porcentaje de los alumnos que se financian con esa entidad y de si el centro educativo ofrece opciones propias de financiamiento.

Por ejemplo, en marzo, el 15% de la población estudiantil de Ulacit y el 30% de los estudiantes de la Unibe se financiaban con Conape.

La disminución está directamente asociada a la decisión de no financiar carreras con poca demanda laboral, al considerar que esto puede impactar la morosidad de la entidad, pero también a la reducción del presupuesto.

“Debido a la limitación presupuestaria del 2019, los recursos que se tenían para colocar en ese año disminuyeron de ¢37.000 millones a ¢19.000 millones, razón por la cual la demanda crediticia ha sido difícil de satisfacer y en la mayoría de las áreas académicas se colocaron menos préstamos”, explicó Róger Granados, jefe del departamento de Crédito de Conape.

Las carreras en ciencias de la salud, ingenierías, ciencias básicas, ciencias sociales, educación y artes, letras y filosofía registraron una caída tanto en el monto prestado como en la cantidad de operaciones.

Sin embargo, dos áreas sí crecieron: formación técnica y recursos naturales (compuesta por economía y agrícola).

Aunque la cartera de crédito crece menos, el comportamiento va en línea con el plan estratégico de la institución, afirmó Granados.

Al lado de la estrategia, la desaceleración económica, que impacta a todas las carteras de crédito del sistema financiero, también golpea el crecimiento de la demanda de créditos en Conape, así como la morosidad.

La porción de la cartera de préstamos en mora pasó de 12,9% a 14,8%, de julio 2018 a julio 2019 (incluye desde atrasos a menos de 90 días, hasta créditos en cobro judicial).

El mayor incremento se dio en la morosidad menor a 90 días (1,5 puntos porcentuales), mientras que la cartera en cobro judicial aumentó 0,3 puntos porcentuales.

La institución ofreció a sus prestatarios la posibilidad de realizar arreglos de pago con “condiciones favorables”, para atender el aumento en la mora. También existe la opción de que los deudores soliciten una prórroga de cancelación cuando demuestren que les es imposible realizar el pago en un tiempo determinado.

Menos ingresos y cambios recientes

Los ingresos de Conape provienen de dos fuentes. En primera instancia, de la gestión de cobro de las operaciones de crédito (60%) y en segunda, del aporte de la banca, que está obligada por ley a brindar el 5% de las utilidades anuales a esta entidad.

Este último ingreso cayó 38% en el 2018, para un monto total de ¢12.726 millones. La caída se gestó, principalmente, en las transferencias provenientes de bancos estatales, seguido de los privados, lo que es congruente con la reducción en las utilidades que percibieron estas entidades, el año pasado.

En el 2018, el ingreso por comisiones de los préstamos repuntó 13,4%, pero la caída de las transferencias de la banca golpeó los ingresos totales (cayeron 13%).

Al lado de esa contracción, la demanda de crédito, por parte de estudiantes, para el 2019, creció de forma importante. Según la administración de la institución, no era posible satisfacer las necesidades de todos sin ver un deterioro futuro.

En medio de esto, la administración de Conape decidió no financiar más un total de 36 carreras, incluidas nutrición, medicina, mercadeo, periodismo, turismo, farmacia, antropología, educación, entre otras.

Si Conape financia a un estudiante en una carrera que muestra altos índices de desempleo y que ya de por sí acumula deudas pendientes, son altas las posibilidades de que ese profesional no encuentre empleo y por tanto se atrase al pagar la deuda o no pueda saldarla del todo.

“En la medida en la que nosotros podamos colocar los préstamos en carreras que van a generar un ingreso a las personas, estamos colaborando con la parte social y la cartera al cobro de Conape no se va a ver desmejorada”, explicó Roger Granados, jefe de Departamento de Crédito de la institución.

Conape también cerró las puertas de financiamiento a profesionales que quieran cursar posgrados y especialidades, así como todo tipo de estudios en el exterior.

Tampoco realiza refundiciones de deudas, a menos que sea para financiamiento relacionado a la conclusión de un grado académico que la institución haya financiado previamente. Además, cada estudiante puede financiar únicamente una profesión.