Óscar Rodríguez. 10 junio, 2019
El Banco Nacional recibió la autorización de la Procuraduría para poder vender cartera de crédito mala. Foto: Rafael Pacheco.
El Banco Nacional recibió la autorización de la Procuraduría para poder vender cartera de crédito mala. Foto: Rafael Pacheco.

La banca pública cuenta con luz verde para vender, con descuento, los créditos malos que ya fueron asumidos como pérdida.

La Procuraduría General de la República (PGR) y la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) avalaron por primera vez el uso de este mecanismo, a finales del año pasado, como medida para que recuperen parte del dinero prestado a clientes que no pagaron su préstamos.

Ambas entidades emitieron un criterio positivo ante una consulta hecha por el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) sobre la posibilidad de utilizar la venta de cartera como medida para “recuperar fondos públicos”.

Tanto la PGR como la Sugef detallaron, en sus argumentos, que el principio aplica a toda la banca pública, con lo cual se debe incluir al Banco de Costa Rica (BCR) y al Banco Popular.

Los créditos liquidados son las operaciones en mora que no fueron recuperadas ni mediante el cobro administrativo, ni en vía judicial.

Ademas son préstamos que ya significaron un castigo para los bancos, pues al no recuperar el dinero fue cubierto el 100% de los recursos contra las utilidades de la entidad.

“Para el banco es más beneficioso recoger lo que pueda (por venta de préstamos) y dedicar esos recursos a prestarlos”. Mario Gómez, asesor legal de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC)

“La venta de la cartera liquidada constituye un mecanismo para que el banco se libere de mantener ese ‘castigo contable’ y pueda recuperar los ingresos correspondientes. Por consiguiente, para reducir la pérdida sufrida”, concluyó la PGR en el oficio C-289-2018, del 12 de noviembre del 2018, el cual es vinculante.

El fundamento legal de la Procuraduría señala que la venta de cartera con descuento puede darse solo con créditos liquidados y cuya cobranza, por el banco público, significa “una gestión contraria a los principios de eficiencia y uso razonable de los recursos públicos”.

La Superintendencia destacó, en una respuesta a la PGR, que los bancos de capital público están en un régimen de competencia, por lo cual deben contar con las mistas herramientas del resto de entidades financieras.

“Los bancos privados y las cooperativas de ahorro y crédito tienen la práctica de vender su cartera liquidada, por lo que limitar dicha herramienta a los bancos (públicos) genera una diferencia que no les permite competir en igualdad de condiciones, generando una pérdida en lugar de utilizar de forma eficiente los recursos con que cuentan”, destacó la Sugef en el oficio SGF-3139-2018, de octubre pasado.

Cartera en aumento

El saldo de créditos malos liquidados por la banca pública se ha incrementado durante los últimos años.

El Banco Nacional reportó un saldo acumulado de ¢279.416 millones, hasta abril anterior, lo cual significó un incremento del 54% frente a los ¢181.369 millones de saldo al mismo mes del 2018, muestran los datos de Sugef. El aumento más relevante ocurrió en las operaciones en dólares.

El Banco Nacional detalló que ese incremento en el saldo de créditos liquidados ocurrió porque más operaciones fueron cerradas.

Entre enero de este año y el 30 de abril pasado, la entidad informó que se incorporaron 4.000 operaciones nuevas liquidadas.

“Esta iniciativa (venta de cartera) se encuentra en valoración y su objetivo es tener un mecanismo de recuperación de créditos incobrables. Se trata de una cartera que cumple con ciertas características, como haber agotado las vías legales y administrativas para su recuperación sin tener un resultado positivo“, detalló la entidad por escrito.

En el caso del Popular, el monto de créditos liquidados fue de ¢173.241 millones en abril pasado. Al mismo mes del año pasado, el saldo fue de ¢139.500 millones, es decir 24% de incremento.

El Banco Popular informó que la venta de cartera de crédito se ha valorado de manera general.

“En el caso del Banco, a la fecha se ha optado por la gestión y recuperación interna, con descuentos directos y muy convenientes para nuestros clientes tanto en lo relativo a intereses”, confirmó la entidad mediante su Oficina de Comunicación Corporativa.

La entidad pública enfatizó que una eventual venta dependería del precio ofrecido por los créditos liquidados.

El alza porcentual más relevante de la cartera liquidada ocurrió en el BCR. A abril anterior, los créditos en esta categoría reportaron un saldo de ¢158.659 millones, lo cual significó un incremento de 148% comparado con los ¢63.746 millones del año pasado.

La institución pública no respondió las consultas enviadas por el diario.

Autorización previa

La venta de cartera de crédito, por parte de cualquier entidad financiera, requiere la autorización previa de la Sugef y de la Comisión para Promover la Competencia (Coprocom), órgano adscrito al Ministerio de Economía, Industria y Comercio.

De hecho, a la Superintendencia le corresponde comprobar que los bancos realizaron todas las gestiones posibles para cobrar los créditos, antes de realizar la venta.

“Una vez agotados todos los esfuerzos de recuperación y liquidados esos créditos contra las estimaciones, la venta con descuento se constituye en una posibilidad real de recuperar un porcentaje de los dineros prestados”, destacó Bernardo Alfaro, jerarca de Sugef.

El funcionario resaltó que la denegación de una venta de cartera sería posible, solo si genera una concentración indebida en el mercado local.

Mario Gómez, asesor legal de la Asociación Bancaria Costarricense, consideró como un avance la autorización dada a la banca pública.

“Para el banco es más beneficioso recoger lo que pueda (por venta de préstamos) y dedicar esos recursos a prestarlos”, enfatizó Gómez.

Para el especialista iniciar procesos de recobrar préstamos catalogados como incobrables, es más caro que la eventual recuperación.

¿Cómo funciona el negocio de compra de créditos malos?

Las entidades financieras acuden a la venta de operaciones incobrables para tratar de recuperar parte del dinero prestado y no incurrir en un gasto de cobrarle a clientes.

Pero hay empresas dedicadas a comprar carteras de créditos malos porque cuentan con una estructura dedicada exclusivamente para cobrarle a personas y empresas que no pagan.

“La empresa que compra cartera tiene paciencia, sabe que una persona que no pagó puede llegar a hacerlo en ciertas condiciones, puede rebajar intereses y otro tipo de arreglos de pago que los bancos no pueden hacer”, explicó Carlos Valenciano, presidente de Gestionadora de Créditos, compañía con 25 años de experiencia en el cobro de préstamos y con operación en el Istmo, México y República Dominicana.

Valenciano destacó que la antigüedad de los préstamos es el principal indicador para determinar el precio de compra.

“Los deudores con créditos que dejaron de pagar hace 10 años lo primero que dicen es que el crédito está prescrito y no paga. El deudor con un crédito de tres años puede pagar algo; pero la persona que acababa de pasar a cobro judicial o administrativo tiene más voluntad (de pagar)”, destacó el empresario.

Añadió que su compañía se ha especializado en la compra de cartera de tarjetas de crédito y retail.

“Uno tiene que valorar la proyección de recuperación que pueda tener la cartera que se compra (...) Eso es lo que uno le muestra al banco. Se le explica que esa cartera, bajo determinadas características, se puede recuperar tanto (dinero), se trae a valor presente y ese es el dinero que se paga al Banco”, explicó Valenciano.

“Entre más cuentas se tenga más seguridad se puede tener en este negocio. El promedio de cuenta es de $1.000, si compra (una cartera) de $1 millón son 10.000 cuentas. Hay que tener personal, gastar, pagar seguridad social, comisiones”, resaltó.

Para Javier Cascante, exjerarca de Sugef, cuando un banco vende parte de la cartera de difícil recuperación en el fondo busca evitar el proceso engorroso de hacer el cobro.

“Cobrar es un proceso largo y tedioso, las entidades financieras prefieren deshacerse de esa labor y dedicarse a su labor de prestar”, destacó Cascante.

Añadió que una de las ventajas de la venta de cartera, es que se puede reflejar en los estados financieros una recuperación de recursos catalogados como pérdida.