Marvin Barquero. 29 noviembre, 2020
Renato Alvarado Rivera, ministro de Agricultura. Foto: John Durán
Renato Alvarado Rivera, ministro de Agricultura. Foto: John Durán

El ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Renato Alvarado, consideró normal el fuerte incremento de compras costarricenses de aguacate a Honduras, especialmente en lo que va del 2020.

Para el jerarca agrícola es común en el comercio mundial que un país envié casi toda su producción a un mercado, para aprovechar los buenos precios, y luego importe de un tercero para abastecer su consumo interno.

Honduras pasó de representar un 4,17% del valor de las compras de ese fruta en el 2018 a representar el 30% en los primeros nueve meses del 2019. Esto pese a que ese país solo tiene cultivadas 850 hectáreas con ese árbol.

Con eso desplazó a Chile y Perú como principales proveedores. Esos países suramericanos habían subido a partir de que en el 2015 Costa Rica obstruyó el ingreso del Hass mexicano, al aducir protección fitosanitaria contra la enfermedad de la mancha del sol.

En conversación con La Nación, Alvarado también defendió el Plan Nacional de Aguacate de Costa Rica, lanzado en enero del 2020, para lo cual habló de las oportunidades de mercado y de los avances en investigación.

Aquí parte de las respuestas.

— Con solo 850 hectáreas, Honduras paso de aportar el 4% de las importaciones costarricenses de aguacate a constituir el 30% en dos años. ¿Hay peligros de eventuales triangulaciones?

— Lo que nosotros suponemos es que viendo una ventana de comercio como la costarricense, con un precio que ya se había establecido con otro tipo de importaciones, ellos dirigen su producción hacia Costa Rica como una oportunidad de negocios.

”Eso no es una práctica extraña, el aumento de la importación de aguacate hondureño es normal, por ejemplo, Chile hace una práctica muy parecida con carne de cerdo que exporta a China y a otros países e importa carne de Brasil para abastecer mercado interno. Entonces, son prácticas que se replican en muchos países, en muchos productos”.

— ¿Hay denuncias, alguna sospecha?

— En realidad nosotros no hemos recibo ninguna denuncia, ninguna prueba formal que nos garantice que eso está sucediendo, lo que hacemos es hacer todo el trabajo fitosanitario que es garantizar que la fruta venga limpia y libre de mancha del sol. Ese proceso se lo hacemos a todos los embarques de aguacate que entran al país, no importa el origen.

— ¿Qué opciones de vigilancia tiene el MAG más allá de lo fitosanitario?

— No, es que nosotros como Sistema Fitosanitario del Estado (SFE) no tenenos la competencia para la fiscalización comercial del producto, eso le toca a Aduanas, lo que nosotros hemos hecho cuando tenemos algún grado de sospecha o alguna irregularidad en temas como empaque, pues hacemos la denuncia a Aduanas que es la que le compete la verificación del origen del producto y la fiscalización de que vengan en las partidas arancelarias que corresponden.

— ¿Ha pasado algún caso?

— Nosotros solo tuvimos un cargamento, una importación que se dio que venía mal etiquetado, y que venían en unas cajas de origen mexicano y nosotros las reportamos y eso se devolvió. Es la única experiencia que hemos tenido.

— ¿Valoran ustedes la calidad de la fruta?

— El consumidor es el que hace las valoraciones de consumo y de calidad, al igual que el importador. Ese tema nosotros no lo valoramos. La calidad en el aguacate y el Hass particularmente tiene que ver un muy buen manejo poscosecha, cómo se debe recolectar del árbol, después se tiene que llevar a un sistema de frío para que tenga un proceso de maduración.

— Con los programas agresivos de fomento de Honduras, Colombia y otros, ¿se justifica un Plan Nacional de Aguacate en Costa Rica?

— Nosotros estamos trabajando para mejorar esas condiciones que hablábamos, la calidad, manejo poscosecha y además manejar la parte agronómica. Estamos certificando los viveros, haciendo estudios como uno con el CAC (Centro Agrícola Cantonal) de Grecia donde hay una siembra de 140.000 árboles de aguacate que se está trabajando junto con el MAG, para hacer todo ese trabajo de experimentación sobre cuál es el tipo de patrón, si se realiza sobre aguacates criollos, silvestres o si hay patrones sobre aguacate Hass.

— ¿Cómo asegurar la rentabilidad ante tanto competidor?

— Toda esa investigación que se está haciendo y se está trabajando con los viveros es para mejorar la productividad y la calidad del aguacate, para poder participar en el mercado internacional, porque en realidad este producto es de alto consumo internacional, el mercado nacional e internacional está creciendo de una manera extraordinaria y, entonces, ahí hay una oportunidad.

— ¿Por lo que usted dice, el plan va excelente?

— Si, pero como todo, perfecto no es. Lo que estamos es en ese proceso de construcción de un proyecto que nos permita mejorar y garantizarle la producción y la productividad a los agricultores y hacer esa otra parte, que ya tenemos identificada, que es el manejo poscosecha y la necesidad de tener sistema de frío para poder recibir la fruta.