Marvin Barquero.   9 abril
La sequía en el Caribe tomó por sorpresa a los productores bananeros, pues con la presencia de El Niño lo normal es que llueva. Ante la escasez de agua, se prevé una baja de al menos el 15% en la producción bananera respecto al año pasado. Foto: Mayela López

Las exportaciones de banano bajarán alrededor de $154 millones y las de piña en al menos $100 millones, este 2019, como consecuencia del impacto en la producción por la sequía, así como por las condiciones de mercado.

La reducción combinada de $254 milllones no tiene efectos, hasta ahora, en el empleo de esos dos sectores, aunque la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) prevé que al final de este año el área sembrada se pueda reducir en unas 5.000 hectáreas.

Costa Rica tiene actualmente 43.000 hectáreas cultivadas con banano, con un empleo directo estimado en 40.000 plazas, mientras que para el sector piñero se estiman 32.000 empleos directos y 44.000 hectáreas sembradas.

La Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) estima que también se ha identificado afectación en los sectores de café, tubérculos, palmito, yuca, chayote, entre otros.

Los efectos de El Niño: “generarán una baja significativa en la exportación de estos productos estimada hasta en 50% en varios ellos y como consecuencia, desempleo, cierre de empresas, pérdida de clientes, reducción de competitividad, reducción de pagos debido a liquidaciones porque el producto llega dañado, así como menor captación de divisas internacionales”, señaló esa Cámara en una respuesta por escrito.

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Jorge Sauma, gerente general de la Corporación Bananera Nacional (Corbana), explicó que las condiciones del clima y un ataque de la bacteria de la escama causarán una reducción de entre el 15% y el 20% de la producción y de los ingresos por exportaciones.

En el 2018, los envíos bananeros al exterior generaron $1.020 millones, por lo que 15% de reducción (en el mejor escenario) serían los cerca de $154 millones, aunque Sauma adujo que las condiciones climáticas de marzo pasado y la posibilidad de que El Niño se extienda pueden elevar las contracción.

Por su lado, Abel Chaves, presidente de Canapep, adujo que la caída en la producción y exportaciones de piña se estima, hasta ahora, en al menos 10% respecto a los datos del 2018.

Las exportaciones piñeras cerraron el 2018 en una cifra de $984 millones, de acuerdo con el portal estadístico de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer).

Laura Bonilla, presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), aseguró que la sequía está dejando huella fuerte en otros productos de exportación como el chayote y las raíces y tubérculos, aunque no se han estimado las eventuales pérdidas.

Mal clima y plagas

Sauma recordó que en el Caribe, donde se concentra casi la totalidad del área bananera, se incrementan las lluvias comunes de fin e inicio de año. Por esa razón, los productores y la industria en general se han preparado tradicionalmente para sacar el agua de las fincas, con la construcción de infraestructura, como los drenajes, y apuntalando las plantas.

Sin embargo, este año se dieron meses de sequía entre diciembre y marzo pasado. Tal comportamiento fue totalmente inesperado y fuera de lo tradicional, así que tomó el sector sin preparación.

A esto se añadió un fuerte ataque de la bacteria de la cochinilla.

Los dos factores redujeron lo que se denomina “embolse”, es decir, la cantidad de racimos cuyo crecimiento es propicio para ser exportado.

Entre los problemas, una situación relativamente positiva podría traer alivio a los bananeros para el segundo semestre. Según Sauma, la fuerte competencia en el mercado para los segundos seis meses del año podría bajar, pues Ecuador (el principal exportador mundial) ha tenido en estos meses problemas con inundaciones en la zona frutera.

También se han presentado algunos problemas con clima en Colombia (sequía dramática), otro importante productor, que igualmente tendrían impacto en el segundo semestre, detalló Sauma.

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Del lado piñero, Chaves declaró que la expectativa es cerrar este año con una baja de 18 millones de cajas de 12 kilos cada una, con respecto al 2018. El año pasado los exportadores piñeros lograron colocar 180 millones de bultos de ese peso.

Esa reducción esperada se debe al impacto climático, mientras el sector también se está viendo golpeado por la caída en los precios internacionales. De acuerdo con Canapep, las cotizaciones en Estados Unidos han caído entre 15% y 20%, mientras que en Europa hay una situación muy similar.

En Europa se está pagando este año entre 4 y 5 euros por la caja puesta allá, mientras el precio “normal” tradicionalmente anda entre 8 y 9,50 euros por bulto, aseguró Chaves.

Por otra parte, Bonilla, advirtió de que un posible impacto en el empleo es un efecto de preocupación si se considera que los productos agrícolas se producen en las zonas más vulnerables del país, las cuales se caracterizan por ser rurales, poseer población de bajos estratos y pocas oportunidades de empleo y educación.