Irene Vizcaíno.   5 septiembre
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A un mes de haber asumido como presidente de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Cruz Castro admite que el trabajo es muy distinto al ser magistrado.

No solo es más protocolario sino que hay que aprender a sobrellevar las diferencias y personalidades de los 22 miembros del máximo órgano del Poder Judicial.

“Si hay conflicto en el matrimonio y hay dos personas, imagínese si hay 22. Tienen que haber conflictos de fuerza, ambiciones de poder muy legítimas, resentimientos, ambiciones, eso es tan humano como nacer y morir”, afirmó el penalista, exfiscal general de la República y, hasta la fecha, miembro de la Sala Constitucional.

Cruz, de 69 años, adelantó que su gestión será breve, se considera un presidente “de transición”.

“Que cada uno sepa que estoy actuando con transparencia y viéndole a la cara, no con maniobras por la espalda. (...) Me gustaría que me recuerden como una persona que actuó correctamente”, afirmó.