Por: Natasha Cambronero.   10 junio
Fachada de la sede central del Banco Popular, en San José. Foto: Rafael Pacheco

A menos de tres meses de dejar sus cargos, los directivos del Banco Popular (BP) acordaron, por unanimidad, crear cinco altas jefaturas.

Esos nuevos puestos son el resultado de una reestructuración de “la llamada alta gerencia” del banco, la cual fue aprobada por la Junta Directiva Nacional del BP el pasado 15 de mayo.

Los directivos tomaron esa decisión ocho días después de la investidura del presidente Carlos Alvarado y a solo 77 días de que se les venza su nombramiento –el 31 de julio próximo–; y en medio de una estrechez financiera, pues se estima que el déficit fiscal será del 7,1% del producto interno bruto (PIB), al cierre del 2018.

"(Existe la) necesidad de contar con una forma de organización que logre cumplir con el propósito, misión, visión estratégica establecidas en el Plan Estratégico (2017-2020) y su Modelo de Negocios", alegaron.

Así consta en la comunicación del acuerdo N.° JDN-5557-Acd-360-2018-Art-9, de la cual La Nación tiene copia. Allí también se reconoce que esa reestructuración incrementará los gastos del BP. Empero, el alza en los costos no se consigna en ese documento.

"La propuesta requiere inversión para su implementación; sin embargo, posee tasas de equilibrio para pagar el aumento en gastos que no ubican en riesgo al conglomerado financiero. Los cambios propuestos tienen un riesgo muy controlado bajo un escenario muy conservador", agrega en acuerdo en sus considerandos.

En específico, la cúpula bancaria avaló la creación de tres direcciones generales de: Negocios Bancarios, Innovación Social Competitiva y Soporte Bancario, así como dos nuevas divisiones de: Cumplimiento Normativo y Apoyo a la Gestión.

Los perfiles de las personas para esos "puestos clave" se aprobaron –también por unanimidad–, ocho días después, en la sesión ordinaria del martes 22 de mayo.

Cuatro sesiones de la Junta Directiva

En las sesiones donde se aprobó la reestructura y los perfiles de las nuevas plazas estuvieron presentes los siete directivos, incluyendo los tres que fueron nombrados por la administración de Luis Guillermo Solís (2014-2018): Lorena Altamirano, Paola Chavarría y Juan Carlos Zúñiga.

No obstante, la Oficina de Comunicación Corporativa del BP señaló que "no es posible afirmar que los directores estuvieran presentes al conocerse cada uno de los temas vistos en las respectivas sesiones".

Los tres directivos que designa el Gobierno fueron destituidos por el presidente Carlos Alvarado, el pasado miércoles de 6 junio. Él alegó que habían obviado su orden de recortar los salarios de los altos gerentes bancarios a ¢9,5 millones.

Puntualmente, Alvarado se refirió a una sesión extraordinaria privada de la Junta Directiva del BP, de solo dos días antes, el 4 de junio, en la que se aprobó unánimemente el nombramiento de un subgerente con un salario de ¢12,9 millones.

De haberse acogido la orden presidencial, en vez de recibir ese sueldo, el monto hubiese sido menor a los ¢9,5 millones, pues se calcula con base en la remuneración del gerente.

Ese día se consignó en el acuerdo: "Fijar un salario único conforme a la política de salario para la clase gerencial que se encuentre debidamente aprobada y vigente al momento de inicio de funciones, esto es, que se encuentre vigente al 5 de junio del año en curso".

Tras conocer de la destitución, el mismo 6 de abril, los directivos adujeron que no habían sido notificados de la directriz del presidente Alvarado, a pesar de que esta fue pública y notoria.

La suspensión, es una medida cautelar, a la espera de que la Asamblea de Trabajadores del BP –el máximo órgano del banco–, decida si acoge la solicitud de Carlos Alvarado, de abrirle un proceso disciplinario.

El director jurídico de Casa Presidencia, Marvin Carvajal, dijo que todavía no habían sustitutos designados y que, eventualmente, se esperaría hasta que se les venza el nombramiento, es decir, hasta el 31 de julio, para definir los reemplazos.

En el caso de los otro cuatro directivos, estos no fueron suspendidos, ya que son designados por la Asamblea de Trabajadores, donde el Poder Ejecutivo no tiene injerencia.

Otros cambios en la alta gerencia

El asesor externo en Planificación de la Junta Directiva, Eldon Caldwell Marín, fue quien hizo la propuesta de organización que los directivos acogieron y pusieron en marcha.

Parte de los cambios incluyen una variación en el nombre de las dos sugerencias generales.

Con la reestructuración se llamarán: del Banco Popular y de Desarrollo Comunal; y Corporativa. Actualmente se conocen como: de Operaciones y de Negocios.

Además, se varió el nombre de la Secretaría General de la Junta Directiva Nacional, se cambió la palabra general por ejecutiva.

Esa modificación incluyó dividir la Comisión de Pautas, Políticas y Junta de Crédito Local en dos: Comisión de Pautas y Políticas, y Comisión de Juntas de Crédito Local. De esa forma se aprobó, por unanimidad, en la sesión del 22 de mayo.