Debbie Ponchner. 1 septiembre, 2005

El chimpancé común ( Pan troglodytes ) y el ser humano ( Homo sapiens ) tienen genomas sumamente similares: comparten el 96% de su inventario de ADN.

A nivel de genes y proteínas, el 29% de los genes en ambas especies codifican exactamente las mismas proteínas; es decir que hacen -sin ninguna alteración- la misma función.

Así lo reveló el ADN de Clint, un chimpancé macho que murió en el 2004, por problemas cardíacos, en un centro de investigación de Atlanta, EE. UU.

Es el único primate no humano al que se le ha secuenciado su genoma y el cuarto mamífero después del ser humano, el ratón y la rata.

Su genoma y análisis comparativo con el ADN humano se publica hoy en la revista Nature .

El análisis, que presentó un consorcio de 67 investigadores más de un siglo después de que Charles Darwin afirmó (en 1871) que los simios de África y los seres humanos compartieron un mismo ancestro, brinda pruebas irrefutables de que el científico británico estaba en lo cierto.

El hito científico es el producto del trabajo de investigadores estadounidenses, españoles, italianos, alemanes e israelíes.

Financiado en parte por el Instituto de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos (NHGRI), el ensamblaje del genoma se realizó en el Instituto Broad -del Instituto Tecnológico de Massachussets y la Universidad de Harvard- y en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Saint Louis.

"La secuenciación del genoma del chimpancé es un logro histórico que está destinado a liderar muchos más emocionantes hallazgos con implicaciones en la salud humana", dijo Francis Collins, director del NHGRI.

"Como nuestros parientes evolutivos más cercanos que aún viven, los chimpancés son los más indicados para enseñarnos sobre nosotros mismos", agregó Robert Waterson, investigador de la Universidad de Washington en Seattle y uno de los autores del estudio.

Pocas, pero significativas. Las diferencias entre el chimpancé y el humano son 60 veces menos que aquellas que existen entre el humano y el ratón, y diez veces más que las diferencias encontradas entre dos humanos cualesquiera.

A lo largo de los más de 3.000 millones de pares de bases nitrogenadas -la molécula que compone el ADN- que componen los genomas de las dos especies, los investigadores han encontrado 35 millones de sitios donde existe una diferencia de al menos una letra entre ambos.

De estos, los especialistas han determinado que solo tres millones de diferencias ocurren en porciones de ADN funcional (que afectan genes activos que codifican proteínas necesarias para algún funcionamiento del ser).

Algunos cambios han sido drásticos. Más de 50 genes que están presentes en el genoma humano están ausentes o parcialmente borrados del genoma del chimpancé.

Por ejemplo, los investigadores han encontrado tres genes que están involucrados en el proceso de inflamación en el ser humano que no están presentes en el chimpancé. Ese hallazgo puede explicar por qué hay diferentes respuestas inflamatorias e inmunológicas entre ambas especies.

También han encontrado que existen seis porciones del genoma humano que han sido sometidos a un 'barrido selectivo' desde hace unos 250.000 años.

El 'barrido selectivo' es la aparición de una serie de mutaciones que resulta tan ventajosa para la especie que se extiende a lo largo de la población en muy corto tiempo (unas 100 generaciones).

Una de esas seis regiones contiene 50 genes, pero otra, curiosamente, es un desierto de genes. Los investigadores sospechan que en ese desierto debe haber una serie de ADN regulador, encargado de hacer que otros genes se expresen.

En otra de estas regiones de 'barrido selectivo' los científicos han ubicado al gen FOXP2, vinculado a la adquisición del habla, y el CFTR, cuya mutación causa fibrosis quística y se cree que está presente en poblaciones europeas porque viene acompañado de otras mutaciones beneficiosas para la especie.

En la comparación de ambos genomas con los de otros mamíferos, los investigadores han podido constatar que ambos primates son más susceptibles a las mutaciones, ese proceso aunque los hace vulnerables a las apariciones de enfermedades, también le da la oportunidad de cambios evolutivos significativos para la especie.

El estudio también señala que existen ciertos genes que están evolucionado más rápido en los primates que en las demás especies. Esos genes están involucrados en la percepción del sonido, la transmisión de señales nerviosas y la producción de espermatozoides.

Los científicos esperan encontrar en todas esas variaciones respuestas a preguntas elementales como qué es lo que le da al ser humano sus características propias, como la habilidad de caminar erguido, poder hablar y tener un cráneo más grande.

También esperan determinar por qué el ser humano es susceptible a males como el Alzheimer o el sida, que no afectan a nuestros parientes chimpancés.

Todavía falta mucho trabajo por hacer antes de poder encontrar respuestas a todas esas preguntas, pero con el genoma del chimpancé ya hay un buen comienzo.