Irene Rodríguez. 24 agosto
Esta imagen muestra células humanas infectadas por la bacteria
Esta imagen muestra células humanas infectadas por la bacteria "Chlamydia trachomatis", causante de la clamidia, una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. Muchas personas nunca presentan síntomas, otras tienen dolor genital y secreción de la vagina o del pene. Image: Public Domain Pictures

Una vacuna experimental contra la clamidiauna enfermedad de transmisión sexual, por fin mostró ser segura y eficaz en la primera fase de un ensayo clínico con seres humanos.

Esta es la primera propuesta de vacuna en llegar tan lejos, pero los especialistas recuerdan que aún deben superarse varias fases de estudios, por lo que la solución aún podría demorar años en llegar.

Un estudio publicado en la última edición de la revista The Lancet Infectous Diseases señaló que este fármaco en estudio alcanzó el suficiente nivel de respuesta inmunitaria necesaria como para prevenir la infección.

La clamidia es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. De acuerdo con la Clínica Mayo, muchas personas (aproximadamente tres de cada cuatro) nunca presentan síntomas, otras experimentan dolor genital y secreción de la vagina o del pene.

Otros efectos menos comunes incluyen dolor al orinar, dolor en la parte baja del abdomen, sangrado entre períodos menstruales y después de las relaciones sexuales y dolores en los testículos.

Asimismo, en una de cada seis mujeres contagiadas la infección viaja al cérvix y causa enfermedad inflamatoria de la pelvis. Esto puede resultar en dolores crónicos, infertilidad y embarazo ectópico. Aún más: si la infección se da durante el embarazo, aumentan los riesgos de aborto espontáneo, nacimientos prematuros o que el bebé nazca muerto.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que, por año, se dan 131 millones de nuevas infecciones, en su mayoría en adolescentes y adultos jóvenes.

Aunque existen pruebas de diagnóstico y tratamiento eficaces, estos no tienen mucha acogida, por lo que se pensó en una vacuna preventiva.

“Dado el impacto de la clamidia en la salud reproductiva de la mujer y el de sus bebés, queríamos buscar una vacuna. Además, el tener esta infección aumenta el riesgo de contagio de otros males de transmisión sexual”, expresó a la prensa Peter Andersen, del Instituto Statens Serum, en Dinamarca, quien es el coordinador de la investigación.

En busca de la prevención

Como esta era la primera fase del estudio, este solo tomó en cuenta a 35 mujeres saludables, pues se buscaba determinar cuán seguro puede ser este medicamento experimental. Esto implica ver efectos secundarios o adversos. Posteriormente, ya que se comprobó que la vacuna sí es segura y sí genera eficacia, se probará en una mayor cantidad de personas.

Se tomó en cuenta a mujeres entre los 15 y los 49 años porque son la población más expuesta al contagio por Chlamydia trachomatis.

Las mujeres fueron dividas en tres grupos: 15 recibieron el principio activo llamado CTH522 junto con un adyuvante (sustancia que se usa para ayudar a reforzar la respuesta inmunitaria a una vacuna de modo que se necesite menos cantidad de principio activo) llamado CAF01, otras recibieron la molécula CTH522 con hidróxido de aluminio como adyuvante. Y un tercer grupo de cinco mujeres recibió un placebo.

Todas recibieron tres inyecciones intramusculares con 85 microgramos de principio activo (o de placebo). La segunda dosis se puso un mes después de la primera y la tercera cuatro meses después de esa primera.

Posteriormente, se pusieron dos dosis intranasales (una en cada fosa nasal) de principio activo (o placebo) sin adyuvante. Estas dosis se colocaron cuatro meses y medio y cinco meses después de la primera inyección.

Esta vacuna se colocó entre el 15 de agosto de 2016 y el 13 de febrero de 2017. Durante los 18 meses se les monitoreó para ver posibles efectos secundarios y ver la respuesta del sistema inmunitario contra la bacteria.

Los resultados

El reporte indica que el principio activo funcionó con ambos adyuvantes. En esos dos grupos el 100% aumentó la respuesta inmunitaria contra la Chlamydia trachomatis. Sin embargo, el adyuvante CAF01 mostró 5,6 veces más anticuerpos, por lo que será el que se siga utilizando en las posteriores fases del ensayo clínico.

¿Quiere esto decir que la vacuna funciona? No necesariamente. Aún falta mucho estudio para probar su eficacia.

“Los estudios de anticuerpos en ratones han mostrado que los anticuerpos de la vagina son la primera línea de defensa contra la infección de clamidia, lo que sugiere que son un indicativo clave de cuán eficaz debe ser una vacuna. En nuestra experimentación estos anticuerpos vaginales aumentaron con los dos adyuvantes.

"Aunque todavía faltan muchos años de investigación, ya estamos preparando la fase IIA (probar eficacia y dosis en un número mayor de personas) de la investigación”, declaró Helene Juel, una de las investigadoras.

No se registraron efectos adversos graves. Los más comunes fueron dolor, ardor y comezón en el sitio de la inyección.

Esperanza a largo plazo

Los mismos autores de este reporte indican que falta mucho camino por recorrer, dada la poca cantidad de mujeres en este estudio (algo propio de la primera fase de ensayos clínicos), pero aseguran que seguirán estudiando el tema porque reconocen la necesidad de esta opción preventiva.

En un comentario también publicado en esa misma edición de The Lancet Infectous Diseases, Taylor Poston y Toni Darville, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, indican que fases posteriores deben tomar en cuenta las especificidades de la población de estudio.

“Las mujeres en un riesgo mayor de infección necesitan ser reclutadas en fases posteriores. Muchas ya podrían tener inmunidad preexistente de infecciones previas que no registraron síntomas, dada la alta prevalencia de clamidia entre las adolescentes y mujeres jóvenes sexualmente activas”, concluye el comentario.