Irene Rodríguez. Hace 5 días
José Manuel Granados se infectó con covid-19 en Estados Unidos en marzo pasado, estuvo tres semanas en cuidados intensivos del Hospital Calderón Guardia, hoy dice sentirse muy bien. Fotografía: Alonso Tenorio
José Manuel Granados se infectó con covid-19 en Estados Unidos en marzo pasado, estuvo tres semanas en cuidados intensivos del Hospital Calderón Guardia, hoy dice sentirse muy bien. Fotografía: Alonso Tenorio

Christopher Zamora y José Manuel Granados tuvieron la misma enfermedad, ambos estuvieron hospitalizados y los dos se recuperaron del virus a mediados de abril.

Tres meses y medio después, ambos dicen que se se sienten bien, pero la vida no es igual para ninguno. Tienen secuelas, pero diferentes.

Granados, quien este domingo cumple 69 años y estuvo dos semanas en cuidados intensivos, dice que su vida se parece cada vez más a la que llevaba antes. Zamora, de 44 años y quien estuvo menos tiempo en un hospital, dice que él es una persona antes y otra después de la enfermedad.

“Yo le pedí a Dios que si me dejaba vivo, que no me dejara con secuelas. No puedo decir que estaba como antes, pero ya salgo mucho más, puedo hacer caminatas con mis hijas”, expresó Granados.

Sin embargo, él sabe que no todos los casos son como el suyo: “nosotros tenemos consultas virtuales con los doctores y un día de estos nos reunimos varios recuperados. Una señora más bien decía que cada día tiene algo más chueco y ni puede levantarse”.

“Yo me siento muy bien la mayor parte del tiempo, pero la vida no es como antes. Es otra cosa. Sí, es cierto que se sobrevive y que ya estoy trabajando, pero quedé con una cicatriz en el pulmón, me agito mucho, no puedo caminar bien sin sentir que me falta el aire. Se me olvidan mucho las cosas, me confundo. Y ya van más de tres meses y medio así”, relata Zamora.

“La voz me cambió y hay gente que me dice que hasta el color de piel me ve diferente. Yo, la verdad, me veo igual”, agregó.

No obstante, este vecino de Quesada Durán, en San José, asegura que tiene fe en que todo mejorará. Ya ha donado plasma tres veces.

“Si estuviera tan mal no me dejan donar”, dijo.

La evolución
Zamora ha donado plasma tres veces para ayudar a las personas hospitalizadas con covid-19. Fotografía: Cortesía Christopher Zamora.
Zamora ha donado plasma tres veces para ayudar a las personas hospitalizadas con covid-19. Fotografía: Cortesía Christopher Zamora.

Aunque hoy se siente mucho mejor, Granados asegura que en sus primeros días como recuperado no era así.

“Llegué con los pies dormidos, usted siente que no puede doblar los dedos. Al tiempo se me cayó la planta del pie... toda la piel no podía ni caminar bien y me resbalaba”, recordó este vecino de Coronado.

Pero lo que más rescata este padre y abuelo es que ya está recuperando el sentido del olfato y el gusto: “antes yo comía y era como comer servilletas mojadas ¡viera qué cosa más horrible! Ahora ya hasta como mejor. Covid me hizo perder 75 libras y ya las estoy ganando ¡hasta panza tengo!”

Zamora, en cambio, siempre mantuvo intactos el gusto y el olfato.

“Perdí 15 kilos, pero no fue problema, como vivo solo, mucha gente me ayudó con comida, porque había días en que no podía ni cocinar de lo débil que estaba. La última vez que estuve en el Ceaco me pusieron que tenía obesidad (ríe)”, dijo Zamora.

Seguimiento terminó con recuperación

Zamora hace el mismo reclamo que pacientes de otros países del mundo con secuelas de covid-19, meses después de su recuperación: apoyo y seguimiento.

“Me llamaban todos los días del Cendeisss (Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social, donde médicos de familia llaman a los pacientes con covid-19). El 29 de abril me llamaron por última vez y se despidieron de mí, pero yo a veces necesito ese seguimiento para contar lo que me pasa”, especificó.

“Yo eso se lo dije al presidente de la República y al ministro de Salud en un Facebook Live que se hizo con los recuperados, que muchos seguíamos con síntomas, con dudas, que necesitábamos ese apoyo también, me dijeron que estaban en eso para ver cómo atendían casos como el mío”, agregó.

Para la inglesa Rachel Pope fue igual: “me dijeron ‘ya estás recuperada’, pero eso fue hace casi cuatro meses y hay días en los que más bien me siento peor, necesito apoyo y guía y no las encuentro“, dijo a la prensa de su país.

En otros países, quienes presentan síntomas de larga data se han unido a través de redes sociales para compartir experiencias, apoyarse entre ellos y pedir atención.

Pese a todo, Zamora es de los cree que siempre hay que buscar una motivación: “una persona motivada libera anticuerpos y los anticuerpos ayudan al organismo a sentirse mejor”, concluyó.