El Mercurio/GDA. 20 febrero
La dieta alta en grasas se asocia con cambios perjudiciales en el metabolismo. Foto: LUIS NAVARRO
La dieta alta en grasas se asocia con cambios perjudiciales en el metabolismo. Foto: LUIS NAVARRO

Se sabe que una dieta alta en grasas afecta el corazón y puede desencadenar problemas en el metabolismo. Pero ahora se postula que esto puede estar asociado con alteraciones que este tipo de alimentación produce en la microbiota intestinal, es decir, las bacterias del intestino.

Es lo que indica un nuevo estudio que se publicó recientemente en la revista médica Gut.

Los hallazgos pueden ser particularmente importantes para los países en donde los hábitos alimenticios se inclinan cada vez más hacia una dieta alta en carne roja, alimentos fritos y lácteos grasos.

Para el nuevo trabajo, investigadores del Instituto de Nutrición y Salud de la Universidad de Qingdao, en China, querían probar si los diferentes niveles de grasa en la dieta podrían alterar las bacterias intestinales de adultos jóvenes sanos de ese país, donde los hábitos alimentarios se están moviendo hacia una dieta relativamente alta en grasa y baja en carbohidratos.

Así, los científicos dividieron a 217 jóvenes de entre 18 y 35 años en tres grupos dietéticos. Uno tenía una dieta baja en grasa, es decir, las grasas eran el equivalente al 20% de las calorías del día; otro era de grasa moderada (30%) y un último consumía alta cantidad de grasas (40%).

Después de seis meses, las bacterias beneficiosas que tienen propiedades antiinflamatorias aumentaron en el grupo de dieta baja en grasas. Por el contrario, estas bacterias se redujeron en el grupo de la dieta alta en grasas, a la vez que aumentaron ciertas bacterias denominadas “malas”, las cuales se han encontrado en el intestino de quienes presentan diabetes.

Sobre los posibles mecanismos que expliquen por qué la grasa altera los microbios intestinales, la inmunóloga Ana María Agar, de la Clínica Alemana, explicó que la dieta alta en grasas se asocia con cambios perjudiciales en el metabolismo.

Esto da como resultado niveles más altos de sustancias que desencadenan la inflamación, un estado celular que predispone a enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Tomar probióticos es una opción, además de cuidar la ingesta de grasas saturadas. “Los probióticos producen cambios en la permeabilidad de la mucosa intestinal, entonces actúan como una barrera frente al ingreso de bacterias malas”, explica Agar.

Los lípidos que provienen de alimentos como el salmón son beneficiosos para la salud, apuntan diversos estudios. El Mercurio/GDA