Salud

Salud confirma presencia de variante delta del coronavirus en Costa Rica

Se detectaron 16 casos, 12 costarricenses y cuatro extranjeros; siete personas están recuperadas y nueve en proceso. No se han dado ni hospitalizaciones ni fallecimientos

La enfermera del Hospital San Juan de Dios Keren González vacuna a Michael Mora Solís, seleccionado nacional de fútbol de no videntes

Las autoridades de salud confirmaron la presencia en Costa Rica de la variante delta del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19.

Daniel Salas, ministro de Salud, informó en conferencia de prensa de este martes, que se detectaron 16 casos: 12 costarricenses y cuatro extranjeros.

Precisó además, que 11 son mujeres entre los 16 y 64 años y cinco hombres con edades entre 21 y 34 años.

“Esto no significa que esta es la cantidad de personas que tienen la variante delta en el país, la vigilancia se hace de una cantidad muy disminuida de todos los casos”, recordó Salas.

El jerarca sugiere que esta variante puede estar mucho más presente en nuestro territorio, y que a ella puede deberse el que la desaceleración de los casos reportados sea menor a la esperada.

Estos casos no tiene un mismo origen, Francisco Duarte, director del Laboratorio de Genómica del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), coordinador de los análisis, indicó que se tratan de siete “introducciones diferentes”, es decir que siete casos iniciales habrían dado origen a los nueve restantes.

De los 16 casos confirmados, siete personas están recuperadas, nueve aún están en proceso de recuperación del virus.

Tres personas ya estaban vacunadas: dos con el producto de Pfizer y uno con Johnson & Johnson.

Los vacunados con Pfizer ya habían superado los 14 días posteriores a la inmunización. La persona vacunada con Johnson y Johnson contabilizaba 10 días y no había alcanzado la máxima protección.

Entre ellos no se registran ni hospitalizaciones ni decesos.

Los síntomas que más han presentado coinciden con los de otras variantes: fiebre (22,9%), tos (20,83%) y cefalea (dolor de cabeza, 16,67%).

Otros síntomas detectados son dolor de garganta (10,42%), dolor muscular (8,33%), y dolor de articulaciones (6,25%).

Tres de las personas con esta variante indicaron que habían salido del país: a Nicaragua, México y Estados Unidos. Además, dentro de estas personas hay un turista de origen alemán.

Duarte indicó que esta variante se detectó en todo el país.

En la provincia de Alajuela cinco casos:

- 2 en el cantón de San Carlos

- 1 en Alajuela centro

- 1 en Guatuso

- 1 en San Ramón.

- En la provincia de San José cinco casos:

- 3 en el cantón de San José

- 1 en Desamparados

- 1 en Pérez Zeledón.

-En Puntarenas dos casos:

- 1 en el cantón Central

- 1 en Corredores.

-En Heredia dos casos:

- 1 en Barva

- 1 en el cantón Central.

-En Limón un caso en el cantón Central

- En Cartago un caso en El Guarco.

¿Cómo se determina que se trata de delta? Primero se hace un tamizaje rápido con una variación del test de PCR para determinar si es una de las variantes de preocupación alfa, beta o gama. Al no aparecer en esta, se hace una vigilancia completa para buscar si es delta.

La vigilancia genómica consiste en analizar una muestra de los virus gen por gen e identificar mutaciones (cambios genéticos) propias de cada variante. Fue así como se vio que estos 16 casos tenían las mutaciones características de delta.

El análisis genómico arrojó los datos este lunes, sin embargo, dado el tiempo que toma el estudio, las infecciones se dieron desde muchos días antes. A estas personas se les diagnosticó la covid-19 entre el 13 de junio y el 10 de julio.

Desde semanas atrás, Salud había advertido de la posibilidad de que delta estuviera circulando en el país, por lo que insistió en mantener las medidas de higiene, distanciamiento y uso de mascarilla.

La razón de su llamado es que se trata de una variante más transmisible y con más resistencia a las vacunas.

¿Por qué esta variante es ‘de preocupación’?

Delta, vista por primera vez en India, tiene varias mutaciones (cambios en su genética), pero dos preocupan más.

Ambas mutaciones están en la proteína espícula o espiga, también llamada S, ubicada en la superficie del virus y vital por ser la “puerta de entrada” del virus a las células humanas.

Una de las mutaciones se llama L452R, relacionada con la posibilidad de mayor transmisibilidad.

Además, está asociada con una reducción en la neutralización de un tipo de tratamiento que se estudia contra el virus, los anticuerpos monoclonales. Una neutralización podría afectar su efectividad.

L452R se relaciona con una reducción moderada de la neutralización del virus, lo que podría hacer que algunas vacunas no generen la eficacia deseada en algunas personas.

La otra mutación se denomina E484K y podría alterar la forma de una parte del virus crucial para el reconocimiento inmunitario. En otras palabras, al cambiar su forma es como si usara un disfraz, entonces la memoria de nuestras defensas creada con la vacunación no la reconocería de la misma forma.

Mayor transmisión

En la opinión del virólogo Aris Katzourakis, lo que ha hecho que delta se disemine así es su alta transmisibilidad y no su poder para evadir las vacunas.

“Si la variante alfa (vista por primera vez en Reino Unido) realmente es 50% más transmisible que el virus ‘original’ y delta es 50% más transmisible que alfa, estaríamos hablando de un virus el doble de transmisible que las variantes iniciales”, declaró a la revista científica Science.

Una posible razón, según el médico estadounidense Eric Topol, es que podría replicarse mejor dentro del cuerpo, y, entre más copias del virus tengamos (más carga viral) este podría ser más transmisible.

Una de las mayores preocupaciones es que esta variante afecta más a niños y jóvenes. Una de las posibles razones es que todavía no hay vacunas autorizadas para menores y que aún sean muy pocos los adolescentes inmunizados.

“Esta variante Delta es tremendamente peligrosa. La población susceptible es mayor, más numerosa y más joven”, manifestó Álvaro Salas, médico costarricense y especialista en Salud Pública.

Hospitalizaciones

Si se compara delta con otras variantes, esta tendría una mayor facilidad para enviar a personas no vacunadas al hospital.

Una investigación a mediados de junio en la revista The Lancet indicó que las personas infectadas con delta tienen un riesgo dos veces mayor de ser hospitalizadas.

“El riesgo de requerir un hospital aumentó aproximadamente al doble en personas con delta en comparación con quienes tenían alfa, los internamientos aumentaron más en quienes tenían cinco o más factores de riesgo”, cita el documento, que tomó en cuenta 19.543 pacientes infectados con distintas variantes, en los que hubo 377 hospitalizaciones.

Una de las posibles razones fue expresada en una investigación preliminar realizada por científicos alemanes. El documento, disponible en el portal bioRxiv, señala que delta podría ingresar con mayor facilidad a las células pulmonares y esparcirse en ellas, esto le daría mayor transmisión y agresividad.

Para José Arturo Molina, microbiólogo costarricense y especialista en bioinformática, no solo la variante entra en juego.

“No se puede emitir una conclusión y decir que una variante es causante de un cambio drástico de la presentación clínica. Un factor de mucho peso es la salud de la persona. Deben considerarse los factores de riesgo de los pacientes”, detalló Molina.

Vacunas siguen funcionando

Las vacunas utilizadas en nuestro país sí funcionan para prevenir la hospitalización de las personas, no necesariamente de causar síntomas. No obstante, para que ello ocurra, debe tenerse el esquema de dos dosis completo.

Por ejemplo, una publicación preimpresa (o preprint) con datos de 14.061 personas con la variante delta (en los que hubo 166 internamientos), indicó que una dosis de Pfizer protegía en 94% y dos dosis en 96% contra hospitalización.

Por su parte, una inyección de AstraZeneca daba 71% de efectividad y dos dosis, 94% contra internamientos.

“Esto confirma la importancia de completar el esquema de vacunación”, enfatizó Julia Stowe, investigadora principal.

La preocupación es que en Costa Rica, datos de la CCSS indican que solo el 16,08% de la población tiene ambas dosis, otro 22,31% tendría ya una y está a la espera de la segunda para “sellar” su protección. El resto de la población en condiciones de inmunizarse aún está a la espera de su turno.

Esto, no obstante, no contempla a quienes se vacunaron en el extranjero.

¿Y qué sucede con la vacuna de una dosis de Johnson & Johnson, muy popular entre los costarricenses que se han inoculado en EE. UU.? Esta también protege contra complicaciones de la enfermedad causadas por esta variante de una forma muy similar que las otras.

¿Cómo protegernos?

Las medidas de protección siguen siendo las mismas, pero la rigurosidad sí debe ser mayor.

En otras palabras, no existe un jabón especial para lavarnos las manos y protegernos de delta, o una mascarilla “antidelta”, pero sí una forma de tomar más conciencia de cada medida.

“La única forma de defendernos y protegernos es utilizando estrictamente las mascarillas. Contra la mascarilla no hay variante que le gane”, manifestó Álvaro Salas.

El ministro de salud añadió: “no es que debamos usar tres mascarillas”.

El médico resalta la importancia de evitar espacios cerrados y con poca ventilación y la necesidad de preferir espacios abiertos para cualquier tipo de actividad. El lavado de manos y el evitar aglomeraciones son de vital importancia.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.