Irene Rodríguez. 2 noviembre, 2020
El uso de mascarilla no solo podría ayudar contra la protección de la covid-19, también de la influenza estacional o gripe común. Fotografía: Rafael Pacheco
El uso de mascarilla no solo podría ayudar contra la protección de la covid-19, también de la influenza estacional o gripe común. Fotografía: Rafael Pacheco

La covid-19 no elimina la influenza (también conocida como gripe estacional) y los riesgos para la población cuando este virus comienza a circular, como es común en esta época.

Así enfatizan especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialistas costarricenses.

Una de las principales preocupaciones es que hay síntomas que son comunes a ambas enfermedades, pero hay grupos de mayor riesgo de complicaciones para influenza que no tienen mayores riesgos de complicaciones de covid-19.

Este es el caso, por ejemplo, de mujeres embarazadas y niños menores de cinco años. Dichos grupos no sufren mayormente con covid-19, pero sí tienen más posibilidades de sufrir casos graves de influenza.

“Los niños pequeños tienen un riesgo mayor de tener complicaciones serias por influenza, y debemos tomarlo en cuenta para cuidarlos más”, indicó Janet Díaz, jefa de manejo clínico de la OMS.

“Las mujeres embarazadas también tienen más riesgo de complicaciones serias de la gripe estacional; no solo durante la gestación, también durante las dos primeras semanas después del parto”, añadió.

Una de las ventajas es que sí hay tratamientos específicos para la influenza. Además, al conocerse mejor la enfermedad es de más fácil manejo.

Otra de las buenas noticias es que hábitos como el lavado riguroso de manos, el distanciamiento físico, el uso de mascarillas cuando no se puede mantener la distancia y el no salir cuando se tienen síntomas respiratorios también ayudarían a prevenir la influenza.

“Las restricciones que se hacen para evitar la progación de la covid-19 también son beneficiosas para la influenza, pero aún no sabemos cómo se desarrollará la época de la influeza.

"La buena noticia es que contra la influenza podemos prepararnos con vacunación, y ya muchos países lo han implementado”, manifestó Maria Van Kerkhove, jefa técnica de covid-19 de la OMS.

“Se están haciendo investigaciones para averiguar cuáles virus de la influenza están circulando más. No solo se hacen pruebas de detección de covid-19, también de influenza”, explicó Van Kerkhove.

FUENTE: CCSS. DISEÑO/LA NACIÓN.

En Costa Rica

En nuestro país, la influenza es causante de más de 150 muertes por año, así como de cientos de hospitalizaciones e incapacidades.

Las consecuencias negativas se ven más en adultos mayores, niños menores de cinco años, embarazadas y personas con obesidad, hipertensión o diabetes.

“No podemos evitar esos cuidados. No es cierto que por tener covid-19 circulando la influenza deje de circular, los dos virus circulan al mismo tiempo; incluso podríamos tener casos muy raros de personas con las dos infecciones a la vez”, manifestó el médico general Josué González.

La campaña de vacunación contra la influenza se realizó con cambios en el calendario debido a la situación de pandemia. Sin embargo, se registraron números muy altos de vacunación en comparación con otros años.

El pasado 23 de mayo, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) subrayó que en cuestión de tres semanas se consiguió vacunar a unas 90.000 personas, aproximadamente el 80% de la población meta.

Además, las farmacias privadas también registraron desabastecimiento de este producto.

La vacuna contra la influenza que se coloca este año es la cuadrivalente del hemisferio sur. Es la misma que tendrán que adquirir en farmacias privadas las personas que también se quieran proteger contra la influenza, pero que no estén dentro de los grupos de riesgo.

La CCSS invirtió $6,1 millones en la adquisición de estas vacunas.

El año pasado, un estudio de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, afirmó que la vacuna contra la influenza no solo evita la gripe común.

Los adultos mayores que están vacunados contra este virus, pero están en una unidad de cuidados intensivos (UCI), tienen menor riesgo de morir que quienes no recibieron la dosis.

Además, estas personas tienen menores posibilidades de sufrir de coágulos o de sangrados en el cerebro.