Irene Rodríguez.   10 septiembre
La imagen de la izquierda muestra los pulmones de un paciente con la enfermedad relacionada con el vapeo. La imagen de la derecha muestra los pulmones del mismo paciente después del tratamiento. Fotografía: Universidad de Utah

Es un mal que tomó por sorpresa a la ciencia y en poco tiempo encendió alertas. Las primeras señales de una enfermedad respiratoria y pulmonar asociada con el vapeo se dieron luego del 25 de julio. Mes y medio después ya se contabilizan seis muertos (el más reciente confirmado la mañana de este miércoles) y más de 450 pacientes en 33 estados de Estados Unidos, así como en el territorio estadounidense Islas Vírgenes.

Los vapeadores comenzaron a surgir a mediados de la década del 2000 y, aunque se habían dado casos aislados de diversas afectaciones a la salud, esta es la primera vez que se observan a gran escala.

Autoridades de salud, médicos tratantes y científicos aseguran que la enfermedad aún deja más preguntas que respuestas, pero ya han logrado obtener los primeros datos de investigaciones preliminares para comprender un poco más el padecimiento.

¿Qué les sucede a los pulmones? ¿Por qué? ¿Es cierto que solo se presenta en personas que vapearon derivados de la marihuana? ¿Por qué solo se registran casos en Estados Unidos (o por qué solo salen a la luz casos en ese país)?

La Nación revisó cuatro de los primeros reportes de investigación científica sobre el tema, tres que hablan de la composición de los cigarrillos electrónicos y otras posibles consecuencias y entrevistó especialistas para hacer un boceto de lo que se sabe hasta el momento (y lo que no se sabe) de esta enfermedad que ya motivó advertencias de la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para quienes comercializan estos productos.

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El dispositivo clave

El único punto en el que coinciden todos los pacientes con esta enfermedad es que utilizaron algún tipo de las decenas de formas de cigarillo electrónico con alguno de los más de 7.000 sabores disponibles en el mercado.

Se trata de tubos o vaporizadores a los que se les introducen sustancias, que pueden ser florales o frutales, con nicotina o sin ella, para que el usuario inhale el humo que produce el calentamiento de esos productos.

Quienes los utilizan indican que les ayuda para dejar de fumar y hay quienes aseguran que nunca han vuelto al tabaco, pero la nueva enfermedad sigue siendo motivo de investigación.

Uno de los estudios preliminares con 53 pacientes indica que el 84% de los afectados utilizaba un dispositivo con un derivado de la marihuana (THC o canabidiol), pero los especialistas indican que no puede determinarse que estas son las únicas sustancias causantes, dado que no todos los pacientes las utilizaban y este aún es un estudio muy pequeño e incipiente.

“Las personas no pueden decir que solo los derivados de marihuana o solo los derivados de nicotina son responsables. Las autoridades de salud de Estados Unidos siguen analizando el tema. Mientras no hayan estudios epidemiológicos que incluyan autopsias, análisis de pacientes, entrevistas, chequeo de la sintomatología, exámenes de laboratorio y análisis de los dispositivos y las sustancias no puede decirse ‘es esto o es aquello’ y para eso todavía falta mucho tiempo de análisis”, señaló Win Ching Chan Cheng, neumóloga y coordinadora de las clínicas de cesación de fumado de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

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Células ‘aceitosas’ en los pulmones
Estos son los macrófagos cargados de lípidos encontrados en los pacientes con la enfermedad respiratoria asociada con el vapeo. Los lípidos aceitosos están teñidos en rojo. Fotografía: Andrew Hansen, médico del Centro Médico Jordan Valley.

Los científicos y médicos que estudian el tema advierten que los reportes publicados en los últimos días en la literatura científica aún no pueden considerarse una respuesta definitiva. Este es apenas el punto de partida para estudios mayores sobre este problema y que irán surgiendo conforme se vea el comportamiento de esta enfermedad.

De momento, una investigación de la Universidad de Utah en Estados Unidos apunta a algo inusual que vieron en los pulmones de estas personas, específicamente en un tipo de célula del sistema inmunitario llamada macrófago, que se encarga de identificar cuando algún patógeno quiere invadirnos para luego eliminarlo.

El reporte, publicado el viernes pasado en la revista New England Journal of Medicine (NEJM), indicó que en algunos de estos macrófagos había numerosas “gotas” o “manchas” de aceite o grasa. Este tipo de células se llaman macrófagos cargados de lípidos, y son las principales causantes de una enfermedad rara llamada neumonía lipoidea, que usualmente tiene lugar en personas mayores, pero en este caso más bien se ve en gente joven y anteriormente saludables.

“Estas células son muy distintivas y usualmente no las vemos. Esto nos hizo preguntarnos por qué estaban ahí. ¿Habrían sido introducidas a través del vapeo?”, expresó en conferencia de prensa Scott Aberegg, uno de los investigadores.

Y añadió: “Necesitamos determinar si estas células son específicas de esta enfermedad o si se ven también en personas que vapean pero no tienen síntomas. Si solo salen en quienes enferman podemos comenzar a hacer conexiones entre lo que vemos en los macrófagos cargados de lípidos y los componentes que puedan tener los aceites utilizados para el vapeo”.

Para Chan Cheng, varias sustancias de los cigarrillos electrónicos podrían estar relacionadas con esta enfermedad.

“Está el propylene glycol, que es una sustancia segura para los alimentos, es el que da el olor a palomitas de maíz con mantequilla, pero si entra a los pulmones puede ser muy dañino. También está la glicerina, que es una grasa que ya se ha relacionado anteriormente con enfermedades pulmonares, muchas personas que hacían infusiones con pomadas grasosas y vapores con glicerina ya habían anteriormente mostrado neumonía lipoidea”, explicó la especialista.

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Este no es el único estudio que determina el rol de los aceites y grasas en los macrófagos. Un estudio desarrollado por el Baylor College of Medicine en Houston, Texas, EE. UU. determinó cómo se da esta enfermedad en ratones, y, aunque no todos los resultados se pueden extrapolar a los seres humanos, sí dan ideas de lo que puede sucederle a los pulmones luego de vapear de forma crónica a largo plazo.

El informe, publicado en la edición más reciente del Journal of Clinical Investigation (JCI), señaló que en los ratones la exposición a cigarrillos electrónicos durante cuatro meses también causó acumulación de aceites y grasas en los macrófagos de los alveolos, lo que condujo a la inflamación de los pulmones. Y, además, cambiaron la composición de los lípidos en los pulmones.

“El metabolismo de los lípidos es crítico para la función celular apropiada en todos los tejidos. Es vital para la inmunidad y la defensa contra enfermedades. En este caso, se afectó el metabolismo de los macrófagos en los pulmones, esto llevó a acumulación de los lípidos en los alveolos y esto a dificultad respiratoria y neumonía”, cita el documento.

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El estudio de los síntomas

Especialistas del Departamento de Salud Pública de Illinois también hicieron una revisión de la enfermedad en Illinois y en Wisconsin. Y, aunque los datos no pueden extrapolarse a los otros estados donde se ve esta enfermedad, sí muestran un comportamiento curioso.

Para que una persona fuera considerada “caso” tenía que presentar la enfermedad respiratoria, pero, además, haber vapeado al menos en los últimos 90 días. En total, 53 individuos, con un promedio de edad de 19 años, calificaron. Todos ellos eran sujetos previamente saludables.

Las personas analizadas consumieron una variedad amplia de sustancias en una variedad igual de amplia de dispositivos, pero casi todos mostraban los mismos síntomas: dificultad respiratoria, tos, dolor de pecho, náuseas, vómito, fiebre y taquicardia. El 94% requirieron ser hospitalizados, de ellos el 62% estuvo en cuidados intensivos.

Este estudio sí vio que el 84% utilizó dispositivos con derivados de la marihuana. Sin embargo, los mismos autores se mantienen cautos y dicen que la enfermedad también se ve en dispositivos con otras sustancias.

“Muchos químicos presentes en los cigarrillos electrónicos pueden causar efectos agudos y crónicos. Los aceites que se calientan para transformarse en aerosol pueden cambiar hacia sustancias tóxicas”, detalla el documento.

¿Qué se sabe de los muertos? De quien más información hay es del último fallecido, reportado en Kansas la mañana de este miércoles. Las autoridades estatales de salud dijeron que se trataba de un hombre de más de 50 años que ya tenía “otras enfermedades crónicas”. De los fallecidos de Illinois y Wisconsin no se sabe mayores datos, solo que eran “adultos”. Hasta el momento, solo hay rangos de edad para tres de los seis fallecidos, de quienes se dice que tenían “más de 50 años”.

Si ya vapeo, ¿debo dejarlo?

Las recomendaciones del Centro de Control de Enfermedades de EE. UU. (CDC, por sus siglas en inglés) dictan que, mientras las investigaciones continúen, es mejor no utilizar estos productos.

“Valore no usar del todo cigarrillos electrónicos. Quienes ya lo usan, por favor den seguimiento a los síntomas (tos, dificultad respiratoria, dolor de pecho, náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre) y busque atención médica si los siente. No compre estos productos en la calle y no los modifique para añadirle otras sustancias”, cita la recomendación.

Y concluye: “Estos productos no deberían ser utilizados por adolescentes, adultos jóvenes, embarazadas o adultos que no utilicen productos de tabaco”.