El Mercurio/ GDA. 5 diciembre
Es muy importante para los médicos recibir información precisa de sus pacientes para que puedan hacer recomendaciones y diagnósticos apropiados. Archivo LN
Es muy importante para los médicos recibir información precisa de sus pacientes para que puedan hacer recomendaciones y diagnósticos apropiados. Archivo LN

Mentirle al doctor cuando le hace una pregunta puede parecer una mala idea, pero es la conducta de la mayoría de los pacientes cuando llegan a una consulta.

Según un estudio realizado en Estados Unidos, entre el 60% y el 80% de las personas no dice exactamente la verdad cuando el médico le pregunta cuánto ejercicio practica, qué comió los últimos días o si está tomando sus medicamentos, es decir, información relevante para su propia salud.

Además, más de un tercio admitió no decir nada cuando están en desacuerdo con las recomendaciones médicas y varios dijeron no reconocer cuando no entendían las instrucciones.

Para el estudio se realizó una encuesta nacional a dos tipos de pacientes: por un lado se les preguntó a 2.011 personas con una edad promedio de 36 años; por otro, a 2.499 personas de 61 años en promedio.

Cuando se les preguntó por qué no decían la verdad, la mayoría dijo que no quería ser juzgada sobre sus malos hábitos de salud. Además, más de la mitad reconoció tener demasiada vergüenza para admitir su verdadero comportamiento.

“Es muy importante para los doctores recibir información precisa de sus pacientes para que puedan hacer recomendaciones y diagnósticos apropiados. Pero sabemos que las personas tienden a guardarse información y que esto es especialmente cierto cuando se trata de información sensible. Y muchos de los temas que los médicos y los pacientes necesitan discutir pueden ser bastante incómodos. Es difícil, especialmente, porque los pacientes quieren agradarles a sus médicos y no quieren sentirse avergonzados o juzgados”, dijo a El Mercurio Andrea Gurmankin Levy, profesora del Middlesex Community College, que participó en el estudio junto a la Universidad de Utah Health.

Según el doctor Fabián Miranda, subjefe del servicio de medicina interna del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, las personas muchas veces no quieren decepcionar al doctor o a sus parientes que los acompañan.

"Por tratar de satisfacer las expectativas que hay sobre ellos, van a intentar decir lo correcto. No hay una mala intención real”, aseguró.

También es común que esto ocurra cuando hay una negación, por ejemplo un paciente con colesterol elevado que no cambia sus hábitos porque no se reconoce en el diagnóstico, agregó.

Eso sí, según el estudio los pacientes no son los únicos que deben cambiar. “La forma cómo los proveedores de salud están comunicando ciertas situaciones puede causar que los pacientes duden si abrirse o no. Esto nos hace preguntarnos si hay algunas formas de entrenar a los doctores para ayudarlos a que los pacientes se sientan más cómodos con ellos”, afirmó la médica Angela Fagerlin, quien también participó en el estudio.

Con ella coincide el doctor Manuel Moreno, nutriólogo de la Red de Salud UC Christus y jefe del programa de obesidad de la Facultad de Medicina UC: “La relación entre médicos y pacientes debe ser más empática, cercana, sobre todo para logar un cambio en el estilo de vida. También hay que preocuparse del lenguaje, para que los pacientes puedan entender", afirmó.

Según él, es clave que ellos sean parte de la decisión de la indicación que da el médico. "Debemos hacerle preguntas. ¿Qué le parece a usted? ¿Está de acuerdo? Lo peor que se puede hacer es sacar un papel con un plan de alimentación hecho y decirle que lo siga. Porque si el paciente no se siente incluido en la decisión, va a desistir”, puntualizó. GDA/El Mercurio/Chile