Por: Irene Rodríguez.   22 noviembre, 2017
Horacio Arias Segura es uno de los pacientes mas recientes, que se le remueve cancer gastrico con laparoscopia. Esta mañana visitó el Hospital. Eduardo Trujillo, uno de los cirujanos que lo operó, le hizo un chequeo general. Foto: Jeffrey Zamora

Una cirugía que demora de tres a cuatro horas, cuyas heridas son solamente unas cuatro o cinco incisiones diminutas y cuyo proceso de recuperación toma un par de días.

Esta es la nueva forma de remover el cáncer gástrico en estadíos tempranos que se está poniendo en práctica en el Hospital México.

La cirugía laparoscópica, en este tipo de tumores, ya ha beneficiado a unos 50 pacientes en los últimos meses.

"Hacemos cuatro o cinco orificios pequeños, en uno se ingresa una cámara y en los otros los instrumentos. A través de una pantalla se ve hacia dónde debemos actuar. Lo que hacemos es encontrar llegar al área donde está el cáncer, resecarlo, removerlo junto con tejido sano circundante para así estar seguros de remover por completo el tumor. La ventaja es que el estómago es muy flexible y puede salir por un orificio pequeño", expresó Eduardo Trujillo, uno de los cirujanos que participa de estos procedimientos.

José Murillo, el otro cirujano que realiza esta técnica explica las razones por las cuales esta intervención solo puede realizarse en etapas tempranas de este cáncer.

"El cáncer gástrico en su estado temprano es muy superficial, no invade otros órganos ni ganglios linfáticos. Cuando es avanzado se tiene que remover en muchos casos alrededor de otros órganos y esto hace que por laparoscopia sea más difícil, o es un tumor de mayor tamaño y entonces debemos hacer una incisión más grande", manifestó el especialista.

Una vez que el paciente es intervenido permanece en observación constante por parte del departamento de Oncología. Muchos, no requieren radioterapia o quimioterapia posteriormente.

Esperanza

Horacio Arias Segura, de 56 años, es uno de los últimos pacientes beneficiados con esta técnica. Este vecino de Barva de Heredia fue intervenido el 17 de octubre pasado y, a los dos días, ya estaba en su casa. Si todo evoluciona bien, regresará al trabajo el próximo lunes.

"Yo me siento lleno de energía. La gente me ve en la calle y me pregunta que si es cierto que me operaron, porque me veo tan bien que no parece que lleve tan poquito de operado", comentó entre risas.

En el caso de Arias, un problema gástrico que muy posiblemente no estaba asociado al cáncer fue lo que dio la voz de alerta, pero esto no es tan común.

"Comencé a vomitar muy seguido. Eso casi nunca me pasaba. Fui con la doctora de la empresa y me recetó un tratamiento. Eso me calmó durante un tiempo. Sin embargo, luego seguí vomitando o con ganas de vomitar, pero solo me salía saliva. Entonces le pedí que me mandara una gastroscopia, y así fue donde salió que yo tenía cáncer", indicó el paciente.

Para Trujillo, estos síntomas coincidieron con el tumor maligno, pero no fueron causados por este: "en sus inicios, un tumor no da señales o síntomas, la persona se va a sentir bien, cuando el paciente ya se siente mal y acude a al servicio, usualmente ya el cáncer está avanzado".

Aún más: el 90% de los tumores de estómago en Costa Rica se diagnostican de forma tardía. Esto convierte a este cáncer en el más mortal para los hombres y en el segundo más letal para las mujeres (después del cáncer de mama).

Aunque se ha registrado una disminución en la mortalidad en los últimos años, la cifra de fallecimientos sigue siendo preocupante para las autoridades de salud.

El Registro Nacional de Tumores indica que en el 2015 (año más reciente para el cual hay datos disponibles) 658 costarricenses fallecieron como consecuencia de este tumor (433 hombres y 225 mujeres). Esto significa una tasa de 15,4 decesos por cada 100.000 habitantes.

El problema con la detección temprana es que para lograrla se requiere que las personas se realicen una gastroscopia cada dos años para así detectar posibles lesiones o tumores en estado inicial.

Sin embargo, estos procedimientos no son como otros de detección temprana que solo requieren un autoexamen o una prueba sanguínea. Para ellos se necesita un equipo especial y personas que sepan manejarlo. No todos los centros de salud cuentan con un gastroscopio.

Por otra parte, las gastroscopias usualmente no se recetan como exámenes preventivos de rutina; por lo general se hacen si hay síntomas.

"Sabemos que esto es algo que puede alejar de la detección temprana. Es algo en lo que debe trabajarse", djio Trujillo.

¿Qué es el cáncer gástrico?

El cáncer de estómago o cáncer gástrico está relacionado con la bacteria Helicobacter pylori, que se encuentra en el organismo del 80% de los costarricenses.

Solo cerca del 5% al 10% de quienes la tienen desarrollan una infección, que puede ir desde una simple inflamación hasta cáncer.

Si a esta bacteria se le une el consumo excesivo de grasas, azúcares y condimentos, la baja ingestión de fibra, el comer muy rápido y masticar poco, es más fácil que las células cancerosas crezcan y se reproduzcan.

A esto también se suma el componente genético. La ausencia de la proteína P54 –que ayuda a que no crezcan ni se reproduzcan células cancerosas– aumenta el riesgo del cáncer gástrico.