Irene Rodríguez.   12 junio
La limpieza y desinfección no es el único paso seguido, también se están investigando posibles contactos de los menores. Fotografía: CCSS

Tres bebés prematuros fallecieron en la Unidad de Neonatología del Hospital San Juan de Dios como consecuencia de una infección de una bacteria llamada Streptococcus agalactiae.

Este microorganismo es inofensivo en el organismo de adultos sanos, pero en bebés puede causar infecciones en la sangre, neumonía y meningitis, y con ello, la muerte, especialmente si se trata de menores prematuros que no cuentan con todo su desarrollo.

Los menores tenían entre 1.500 y 2.280 gramos de peso, todos tenían aproximadamente un mes de vida. Los dos primeros fallecieron cuando se dio la alerta a finales de mayo pasado, un tercero murió tiempo después.

Además, otro menor infectado se encuentra en este momento en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del mismo centro médico.

“Los bebés prematuros, como los que están internados en este servicio, pueden presentar muchas complicaciones infecciosas, incluyendo enfermedades como la de esta bacteria”, destacó Manuel Ramírez Cardoce, infectólogo de la Unidad de Prevención y Control de Infecciones del Hospital San Juan de Dios.

Como medida preventiva el servicio de neonatología es sometido a una desinfección y limpieza profunda. Así lo dio a conocer la noche de este viernes la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) a través de un comunicado de prensa.

Los pacientes que permanecían en el servicio de neonatos fueron trasladados a dos salones habilitados como medida de contingencia para continuar la atención mientras se realizan las tareas de desinfección.

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Investigación

El servicio de Neonatología realiza rutinariamente, a todos los bebés prematuros, distintas pruebas de laboratorio según su condición de salud. Esto permitió el 19 de mayo dar la alerta sobre la presencia de dos casos de enfermedad asociados a esta bacteria.

Inmediatamente Vigilancia Epidemiológica y la Unidad de Prevención y Control de Infecciones, iniciaron la investigación y se activaron los protocolos para el control de la infección.

Ileana Balmaceda Arias, directora del Hospital San Juan de Dios, indicó que se realizó un tamizaje inicial a 11 bebés prematuros internados que permanecían en el mismo cubículo, en el que se identificaron cuatro que portaban la bacteria sin presentar enfermedad en ese momento. Uno de ellos desarrolló luego enfermedad grave con un desenlace de muerte y otro caso que en este momento se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal.

El pasado 11 de junio se hizo otro tamizaje a otros 17 prematuros que están internados en el servicio y cuyo resultado se está a la espera.

“Se han analizado los casos fallecidos, recuperados y de los recién nacidos que portan la bacteria, sin encontrar todavía una causa o fuente común. También se han tomado muestras ambientales, de las fórmulas y de las superficies para cultivo por microorganismos sin que haya habido hasta el momento crecimiento de este germen en ninguna de ellas", subrayó Ramírez.

La investigación de los casos también ya fue notificada a la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud y a la subárea de vigilancia epidemiológica de la CCSS.

La unidad de Neotalogía del Hospital San Juan de Dios es sometida a una limpieza y desinfección profunda ante la bacteria detectada. Fotografía: CCSS

Medidas

El centro médico ya trabaja para evitar más infecciones con la Streptococcus agalactia. El primer paso consiste en una desinfección y limpieza a fondo, para lo cual trasladaron a los menores internados en este servicio a otra área del hospital.

Una enfermera de la Unidad de Prevención y Control de Infecciones supervisa y registra todos los procesos que se realizan en este servicio y en la atención a los bebés hospitalizados.

“Esta supervisión se hará 24 horas por tiempo indefinido, durante los tres turnos”, indicó Balmaceda Arias.

Otra medida que tomó el centro de salud es la disminución de la capacidad de atención al 80% para mejorar la distribución y distanciamiento entre los distintos pacientes.

Prematuridad complica panorama

Nacer antes de tiempo aumenta los riesgos de que un bebé no pueda enfrentar cualquier tipo de infección.

Un embarazo completo es de 40 semanas. Si se nace antes de cumplir la semana 37 ya el menor es considerado prematuro.

Un bebé será considerado muy prematuro si nace entre la semana 28 y la 32; y prematuro extremo es aquel no alcanzó a cumplir las 28 semanas en el vientre manterno.

Desde que llegan al mundo, los cuidados que reciben estos niños son mayores, pues sus órganos no han terminado de desarrollarse.

Dentro de las posibles complicaciones, están la necesidad de reanimación al nacer, los males respiratorios, los daños en la vista, retrasos en el desarrollo psicomotor, pasar dos o tres meses en el hospital y la amenaza de morir en el proceso.

A esto se le une el que muchos prematuros tienen bajo peso al nacer. Un bebé es considerado con bajo peso si nace con menos de 2.500 gramos de peso, y con muy bajo peso si pesa menos de los 1.000.

Como si fuera poco, los menores pierden peso en los primeros días de vida, pues las funciones básicas como respirar, llorar o comunicarse les hacen perder calorías.

En el mundo, el bajo peso al nacer es un factor responsable del 80% de las muertes en el primer año de vida.