Irene Rodríguez. 20 octubre, 2018
El ejercicio aeróbico durante 45 minutos tres veces por semana tiene efectos antidepresivos en personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor. Imagen con fines ilustrativos. Fotografía: Archivo
El ejercicio aeróbico durante 45 minutos tres veces por semana tiene efectos antidepresivos en personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor. Imagen con fines ilustrativos. Fotografía: Archivo

Realizar actividad física no solo trae una sensación de bienestar, también tiene efectos antidepresivos en personas que llevan años con síntomas de depresión mayor. Así lo señala una revisión de 11 estudios científicos que tomaron en cuenta a un total de 455 adultos entre los 18 y 65 años, todos ellos con un diagnóstico de depresión mayor.

Los resultados, publicados en la más reciente edición de la revista Depression and Anxiety, mostraron que las personas que se mantenían constantes en un programa de ejercicios obtenían resultados muy similares a los vistos con el uso de antidepresivos. Y quienes ya tomaban antidepresivos también indicaban sentirse con más energía y mayor motivación.

“Esto no quiere decir que el ejercicio sea un sustituto del antidepresivo, hay quienes sí necesitan de los medicamentos por más ejercicio que hagan, pero vimos que en muchas personas el solo hecho de realizar actividad física de forma cotidiana mejora sus niveles de bienestar y aminora la cantidad e intensidad de las crisis”, indicó en un comunicado de prensa Ioannis Morris, investigador de la Universidad de Grecia y autor principal de la investigación.

¿Cómo se llegó a estas conclusiones? Dentro de los estudios revisados, la mayoría ponía a personas con un diagnóstico previo de depresión a realizar actividad física. Cuando observaron los resultados, vieron que los mejores índices los obtenían quienes realizaban 45 minutos de ejercicio aeróbico (como correr, nadar, jugar fútbol o realizar clases de “zumba”) al menos tres veces por semana.

Los buenos resultados comenzaban a verse y afianzarse después de las cuatro semanas. Este bienestar se vio en todos los grupos de edad, tanto en hombres como en mujeres, y sin importar la clase social o nivel educativo.

“La actividad física puede ser una gran herramienta en los servicios de salud. Contratar a un profesional en Educación Física o Deportes para que trabaje con estas personas puede ser una buena inversión para un centro de salud y los pacientes pueden ver muchos beneficios”, apuntó el investigador.

Más evidencia

Esta no es la primera investigación que habla acerca de los beneficios de la actividad física en la salud mental y emocional de las personas. Estudios anteriores han demostrado lo valioso de este hábito en personas con ansiedad, con trastorno bipolar, en quienes afrontan un duelo o incluso en personas sin trastornos mentales que se sientan un poco decaídas.

Por ejemplo, en mayo del año pasado, un estudio de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, determinó que algo tan básico como levantarse de donde está sentado y caminar –preferiblemente al aire libre– durante unos 15 minutos ya podría ayudarle a mejorar sus emociones. Las conclusiones fueron publicadas en la revista Journal of Health Psychology.

Otro análisis, hecho por la Universidad de Míchigan y publicado en abril pasado, concluyó que, a la hora de compararse con personas sedentarias, las posibilidades de ser feliz eran de un 20% en quienes hacían menos de 100 minutos semanales de actividad física, un 29% mayor en quienes hacían entre 100 y 200 minutos y un 52% en quienes hacían más de 200 minutos a la semana.

Este análisis revisó diferentes poblaciones: adultos mayores, jóvenes, personas con depresión y pacientes y sobrevivientes de cáncer. En todos encontró beneficios.

“Nuestros resultados sugieren que la actividad física, la frecuencia con la que esta se realiza y su intensidad están relacionados con la felicidad”, indicó Weiyun Chen en un comunicado de prensa difundido al presentar este último estudio.

¿Qué ejercicio realizar?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene recomendaciones estandarizadas para comenzar a hacer actividad física.

* El mínimo que debería hacerse es de media hora de ejercicios cinco veces por semana o 150 minutos a la semana. Si usted tiene depresión, el nuevo estudio recomienda 45 minutos tres veces por semana.

* No comience con alta intensidad o forzándose a usted mismo, tenga paciencia. Los beneficios, tanto para la salud física como para la emocional no son inmediatos.

* Recuerde hacer un calentamiento de diez minutos antes de comenzar.

* No olvide estirar los músculos después de realizar ejercicio, de esta forma evitará lesiones y dolores.

* No realice actividad física ni con el estómago vacío ni justo después de comer.

* Asegúrese de estar bien descansado. Dormir bien es parte de un buen programa de acondicionamiento físico.

* Si usted tiene alguna lesión o problema del corazón o en los huesos, es mejor que pida una guía con un médico y un profesional en Educación Física o Fisioterapia para saber cuáles son las recomendaciones específicas.

* Escoja su tipo de actividad física favorita: puede ser caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta o ir al gimnasio. O combinar diferentes actividades en diferentes días. Lo importante es mantenerse en movimiento.

“Establecer cuál tipo, dosis o intensidad del ejercicio no es una receta. Todos tenemos uno diferente de acuerdo con nuestros gustos, nivel de salud y de actividad física. Por eso, es bueno comenzar por lo que más nos gusta hacer. E ir con calma, para no frustrarnos”, indicó Gregory Panza, coordinador de la investigación de la Universidad de Connecticut, al presentar su reporte.