El Mercurio/GDA/Chile.   1 febrero
Los investigadores descubrieron que solo estar de pie, sin caminar, quemaba 0,15 más calorías por minuto que estando sentado.
Los investigadores descubrieron que solo estar de pie, sin caminar, quemaba 0,15 más calorías por minuto que estando sentado.

La evidencia a nivel internacional muestra que la gente puede pasar en promedio siete horas diarias sentada, un factor que se asocia al sedentarismo y, por tanto, a problemas comunes como el sobrepeso y la obesidad.

"En los últimos años, el comportamiento sedentario, como sentarse, ha sido culpado de contribuir a la epidemia de obesidad, de enfermedades cardiovasculares y diabetes", advierte el doctor Francisco López Jiménez, jefe de Cardiología Preventiva en la Clínica Mayo en Rochester y autor principal del trabajo.

Luego de analizar 46 estudios sobre el tema, que incluyen datos de 1.184 adultos de ambos sexos -con un peso promedio de 65 kilos-, los investigadores descubrieron que solo estar de pie, sin caminar, quemaba 0,15 más calorías por minuto que estando sentado.

Así, sustituyendo la silla por una postura erguida durante seis horas al día, un adulto gasta unas 54 calorías adicionales.

Si no hay un aumento en el consumo de alimentos, lo anterior equivale a bajar 2,5 kilos en un año y 10 kilos en cuatro años.

Músculos firmes

"Permanecer de pie durante largos períodos de tiempo para muchos adultos puede parecer inmanejable, especialmente para aquellos que tienen trabajos de escritorio; pero para la persona que se sienta 12 horas al día, reducir ese tiempo a la mitad daría grandes beneficios", enfatiza López.

En el estudio se observó que las calorías quemadas entre estar de pie y sentado son dos veces más altas en los hombres que en las mujeres.

Esto probablemente refleja el efecto de una mayor masa muscular en ellos, ya que las calorías quemadas son proporcionales a la masa muscular activada mientras se está de pie.

"Para poder está de pie, los músculos deben estar contraídos, sobre todo los que van alrededor de la columna, en los miembros inferiores y a nivel abdominal; eso hace gastar más calorías", explica la doctora Sandra Mahecha, especialista en medicina deportiva de la Clínica Meds.

Por el contrario, estar sentado genera una falta de contracción de los músculos.

"Sin movimiento, el cuerpo comienza a generar sustancias proinflamatorias, a nivel de tejidos y vasos sanguíneos, que pueden desencadenar diversos problemas". agrega Mahecha.

Si eso se asocia a hábitos alimentarios poco sanos, el pronóstico es peor y aparecen la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes y trastornos cardiovasculares.Por eso se recomienda no pasar más de una hora y media sentado.

"A las tres horas, se han visto alteraciones en el flujo sanguíneo. Se genera una sustancia (endotelina), que contrae los vasos y lleva menos flujo de sangre a zonas sin movimiento", explica Mahecha.

Esto ocurre incluso en gente joven y en aquellos que realizan actividad física con frecuencia.

Estando de pie, en cambio, los músculos de las piernas funcionan como una bomba que favorece el retorno venoso por el organismo.

El doctor López confirma este dato: "De pie no solo se queman más calorías; la actividad muscular adicional está vinculada a tasas más bajas de ataques cardíacos, derrames cerebrales y diabetes, por lo que los beneficios de levantarse de la silla pueden ir más allá del control de peso".

Un estudio hecho por la U. de Queensland (Australia), en el 2015, concluyó que pasar más tiempo de pie ayuda a mejorar los niveles de azúcar y grasas en la sangre, así como el colesterol.

Por eso, si se debe estar sentado, la recomendación es pararse cada media hora o una hora, y realizar pequeños movimientos de pie o desplazarse, dice Mahecha.

"Romper esa continuidad de tiempo sentado tiene un gran efecto benéfico".

Efecto dominó

Las personas que hacen un esfuerzo por perder peso también ayudan a los demás.

Según un estudio de la U. de Connecticut (EE. UU.), que siguió a 130 parejas durante seis meses, cuando un miembro de la pareja se compromete a perder peso, hay altas posibilidades de que la otra persona también pierda algunos kilos (hasta un 3%, lo que se considera beneficioso), incluso si no sigue activamente un plan para hacerlo.

Los autores lo definen como efecto dominó.