Irene Rodríguez.   31 enero
Los vapeadores o cigarrillos electrónicos son “tubos” o vaporizadores a los que se les introducen sustancias que pueden ser florales o frutales, con nicotina o sin ella. Archivo LN

Una práctica común en los fumadores cuando quieren dejar el vicio es cambiar a los vapeadores, pues consideran que es un producto menos dañino y que eventualmente también dejarán de “vapear”.

Los vapeadores o cigarrillos electrónicos son “tubos” o vaporizadores a los que se les introducen sustancias que pueden ser florales o frutales, con nicotina o sin ella, para que el usuario inhale el humo que produce el calentamiento de esos productos.

Esta alternativa surgió a mediados de la década del 2000 y es usada por personas en todo el mundo. Hay más de 15.000 sabores para vapeo, muchos de ellos diseñados para atraer a menores de edad, como “chicle” o “algodón de azúcar”.

En Costa Rica, el Ministerio de Salud emitió una alerta sanitaria en la que le recomienda a los ticos no usar vaporizadores ni cigarros electrónicos.

Además, en días recientes, la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa discute un proyecto de ley que propone cobrar un impuesto de ¢1.000 a los dispositivos y sustancias usados para vapear, sin importar si estos contienen o no nicotina, ni si son nacionales o importados. El tributo se iría actualizando anualmente, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud.

Debido las dudas que existen sobre si los vapeadores ayudan o no a dejar de fumar y que supuestamente provocarían menos daños, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió esta semana una lista de preguntas y respuestas con la información que la evidencia científica ha recopilado hasta el momento. A continuación algunas de ellas.

#related

¿Son los cigarrillos y vapeadores peligrosos?

Hay muchos tipos de dispositivos de esta clase. Cada uno de ellos tiene cantidades variables de nicotina (químico tóxico responsable de generar adicción) y otras sustancias, por lo que sus emisiones y su nocividad son variables.

La mayoría de ellos contiene nicotina y otras sustancias tóxicas que son dañinas tanto para los usuarios como para quienes se exponen de segunda mano a los vapores emitidos por estos (es decir, quienes “vapean” de forma pasiva). A esto se le debe sumar que se ha encontrado nicotina en algunos productos que dicen ser libres de esta sustancia.

“No hay duda de que son dañinos para la salud y que no son seguros, pero aún es muy temprano para dar una respuesta certera del impacto a largo plazo o de estar expuesto a sus vapores durante muchos años”, cita la OMS.

Y añade: “Lo que sí se sabe es que los cigarrillos electrónicos son particularmente dañinos cuando son utilizados por adolescentes. La nicotina es altamente adictiva y los cerebros de estos jóvenes aún están en desarrollo. La exposición a la nicotina puede tener efectos dañinos a largo plazo”.

Las personas jóvenes que utilizan estos productos también son más propensos a utilizar cigarrillos de tabaco o puros.

El uso de los vapeadores también aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y problemas pulmonares, y, en el caso de embarazadas, pueden dañar el desarrollo del feto.

¿Estos dispositivos causan enfermedades pulmonares?

“Hay evidencia creciente de que los cigarrillos electrónicos sí causan daños a los pulmones”, asevera la OMS.

El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) lleva una investigación sobre la llamada Enfermedad Pulmonar Asociada con el Vapeo (EVALI, por sus siglas en inglés). Este mal se caracteriza por dificultad respiratoria, inflamación de los pulmones, fiebre, tos y en muchos casos se requiere hospitalización. Los últimos datos del CDC, dados el miércoles pasado, hablan de 2.711 hospitalizaciones y 60 muertes solo en Estados Unidos.

Este miércoles trascendió que la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos de Salud de Reino Unido también investiga dos posibles muertes por EVALI. A través de un comunicado anunciaron que, de igual manera, estudian 20 reportes de reacciones adversas al vapeo. En el comunicado aconsejaron a los usuarios dejar este producto.

Asimismo se reportan casos en Canadá y Australia.

Al menos otros cinco países han iniciado investigaciones para identificar casos de EVALI.

¿Son más peligrosos que los cigarrillos tradicionales de tabaco?

“Esto depende de una gama amplia de factores, como la cantidad de nicotina y de otras sustancias en los líquidos. Lo que sabemos hasta ahora es que los riesgos para la salud hacen que los vapeadores no sean de modo alguno seguros", asegura el documento de la OMS.

¿Son adictivos los vapeadores?

Sí, en la mayoría de ellos hay nicotina, y la nicotina es una sustancia altamente adictiva.

¿Las emisiones de estos productos pueden dañar de forma pasiva?

Sí. Los aerosoles en estos dispositivos usualmente contienen sustancias tóxicas que al convertirse en humo siguen siendo veneno. Esto es riesgo no solo para los usuarios, también para quienes están a su alrededor.

¿Ayudan a dejar de fumar?

No hay suficiente evidencia científica para que estos productos sean utilizados para dejar la cesación de fumado.

“Para los fumadores que buscan dejar el vicio hay otros productos probados y con licencia, que también son más seguros, como los parches o chicles de nicotina, las clínicas de cesación de fumado y medicación específica para dejar el tabaquismo”, enfatiza la autoridad mundial en salud.

¿Deberían prohibirse?

Los países pueden escoger hacer eso. Ya están prohibidos en más de 30 países en todo el mundo. Otros países consideran prohibirlos en algunas poblaciones, como las personas menores de edad.

¿Deberían regularse?

“Sí. Los vapeadores son dañinos para la salud y si no se prohíben deben regularse”, subraya la OMS.

Las regulaciones recomendadas por la OMS incluyen interrumpir la promoción y publicidad de estos dispositivos, aumentar la información de los posibles daños, y no incentivar las aseveraciones falsas que pueden realizar las empresas que distribuyen estos productos.

Además, la OMS aconseja prohibir el uso de estos dispositivos en sitios públicos cerrados y lugares de trabajo, dado los daños para la inhalación pasiva de vapores. También se recomienda ponerles un impuesto similar a los asignados al tabaco.