Irene Rodríguez.   17 marzo, 2018
Esta imagen muestra un cerebro con alzhéimer.

El mal de Alzhéimer no solo afectaría de manera progresiva la memoria de las personas y su capacidad de realizar funciones básicas. Las primeras conclusiones preliminares de un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España, señalaron que las venas y las arterias periféricas también se verían afectadas.

El alzhéimer es un mal neurodegenerativo crónico caracterizado por la pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de quienes lo padecen para realizar actividades básicas.

Los datos fueron publicados este viernes en la revista Journal of Alzheimer’s Disease e indican que este fenómeno se vería principalmente en las mujeres.

En esta primera fase del estudio, los investigadores exploraron la condición en ratones, por lo que todavía no pueden extrapolarse a seres humanos.

"Enfermedades vasculares que resultan del desgaste progresivo de las células y de la inflamación, y una posible relación con el alzhéimer, es un concepto que se estudia desde hace poco, pero hay mucho interés en esto. Si las venas y arterias se afectan esto podría producir insuficiencia cardiovascular y esto puede alterar la circulación sanguínea a los diferentes órganos y tejidos, incluido el cerebro", explicó en un comunicado de prensa Francesc Jiménez-Altayó, autor principal del reporte.

"Si un cerebro con alzhéimer recibe mala circulación sanguínea podrían complicarse las patologías relacionadas con su demencia", añadió.

Las personas afectadas por esta demencia presentan dos tipos de lesiones en la corteza cerebral. Por un lado, aparece la formación progresiva de placas seniles, consistentes en depósitos de sustancia amiloidea, que provoca la muerte de las neuronas (células nerviosas).

Por otra, la degeneración de las neuronas, que se llenan de filamentos patológicos en su interior, termina provocando la muerte de miles de ellas.

Para los investigadores, problemas en la irrigación de la sangre acelerarían la muerte de las neuronas.

El estudio

Jiménez-Altayó y su equipo tomaron ratones que ya estaban envejecidos y tenían este tipo de demencia, y observaron su sistema circulatorio durante seis meses. Este grupo fue comparado con otros ratones envejecidos que no tenían este trastorno.

Los científicos vieron cómo los ratones con alzhéimer presentaba alteraciones substanciales en vasos capilares que son esenciales en regular la presión sanguínea y llevar sangre, oxígeno y nutrientes a los diferentes órganos y tejidos.

Estas venas y arterias perdieron su elasticidad, se volvieron más rígidas y por eso se dificultaba el paso de sangre.

Cuando se analizó más a profundidad el tipo de ratones que sufrían este problema, se vio que las hembras lo presentaban con mucho más frecuencia que los machos. Los investigadores aún no se explican a qué se debe esto y aseguran que debe estudiarse mejor.

"Aún debemos ser cautos con estos resultados. Nos falta investigar más, pero esto ya nos da ideas de los alcances del alzhéimer y cómo pueden afectar a la salud más allá de las funciones mentales. Esto también podría dar una luz de cómo tratar este mal", manifestó a la prensa Lydia Giménez-Llort, una de las investigadoras.

Los investigadores indican que esto no significa que deban abandonarse las otras líneas de investigación sobre las demencias ni de las diferentes formas de abordar la enfermedad.

"Esta es nuestra línea de investigación, pero no sustituye otros esfuerzos que buscan entender la genética de la enfermedad o buscar posibles tratamientos o curas. Tampoco sustituyen los esfuerzos que se hacen para mejorar la calidad de vida de las personas con la enfermedad a través del cuidado de familiares y de ejercicios para mejorar la memoria.