Irene Rodríguez.   26 julio
Las últimas investigaciones buscan "matar" del todo a las últimas cargas del virus que permanecen en la sangre, ellas no dañan la salud de la persona, pero permanecen latentes, y si el paciente no toma tratamiento vuelven a replicarse y la infección crece. Fotografía: Archivo

Ciudad de México. Una de las mayores preguntas de la ciencia es cómo curar por completo a las personas que se infectan con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Más de tres décadas de estudio no han logrado aún dar con esta solución definitiva.

Hoy, quienes van tras esta proeza enfilan sus energías a escudriñar el cuerpo humano para hallar respuestas. La Conferencia Mundial de Ciencia del VIH (IAS 2019), que se celebra esa semana en Ciudad de México, presentó los últimos avances en investigación, muchos de estos buscan dentro de nuestros genes, analizan los anticuerpos que generamos para defendernos de enfermedades y pretenden descifrar aún más nuestro sistema inmunitario para potenciar su lucha contra el virus.

“La siguiente respuesta lógica en investigación es la cura, pero no puede ser cualquier cura. Necesitamos ofrecerles a las personas algo mejor de lo que ya tienen. Algo mejor que tomar una píldora al día para mantener controlada la infección. Necesitan una opción eficaz y segura y que sea accesible para ellos”, manifestó en conferencia de prensa Carl Dieffenbach, director de la División de Sida de el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAD, por sus siglas en inglés).

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¿Qué entendemos por cura?

Para entender los mecanismos que buscan dar con la cura definitiva para esta infección de transmisión sexual, debemos tener claro a qué nos referimos.

Cuando una persona se infecta con VIH y es puesta en terapia antirretroviral, se logran controlar los niveles del virus en sangre de manera que no le causen daño al paciente, la enfermedad no manifieste síntomas y no se pueda infectar a alguien más.

Todo eso se logra hasta ahora con el tratamiento existente, pero el individuo debe tomarlo diariamente para que el virus no se replique.

Además, hay que tomar en cuenta que el virus no se desaparece, sus niveles se mantienen muy, muy bajos y están latentes sin causar algún perjuicio, pero siguen ahí. A esto se le conoce como el reservorio latente.

Hasta el momento, no se ha encontrado forma de eliminar este resorvorio latente, y eso es vital para conseguir la cura definitiva.

“¿Por qué persiste? Porque el reservorio sigue ahí, se adhiere a las células y se queda con ellas para el viaje que estas tienen por el cuerpo. Uno de los principales cuestionamientos es que no sabemos dónde esta ese reservorio y debemos encontrarlo para acabar con él”, explicó Steve Deeks, cojefe del Foro para la Cura del VIH y Hepatitis B.

Primer paso: hallar el reservorio
Así es el virus del VIH. Imagen: Science para LN

Varios institutos de investigación se dedican a buscar dónde se localiza ese remanente de copias del virus para atacarlo.

“Podremos tener la mejor medicina, una bomba contra el virus, pero si no sabemos dónde está, estaremos tirando a ciegas, podemos dar con él y ‘matarlo’, pero tal vez no lo hagamos”, expresó a La Nación María Buzón, investigadora del Centro para la Investigación del Sida de la Universidad Harvard en Estados Unidos y del Instituto de Investigación del Hospital Vall d’Hebrón en Barcelona.

Para ello, Buzón y su equipo trabajan en buscar un marcador llamado GD20, que podría ser indicador de ese reservorio. Otros institutos de investigación trabajan con este y otros marcadores.

“El reservorio está en una célula en cada millón, ¿pero cómo sabemos dónde están esas células? El marcador nos lo indicaría. No nos da todos los datos, pero sí pistas. Es como si por ejemplo, te dicen que tienes que encontrar un vehículo en específico en todos los que están en el tráfico en la Ciudad de México, sin una pista no sabrías por dónde comenzar. Pero, si te dicen que es un vehículo verde y con cuatro puertas ahí es más fácil buscar, porque ya habrías eliminado a muchos de la posibilidad”, aclaró Pablo Tebas, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Anticuerpos clave

Nuestras defensas también serían clave para buscar la cura a esta infección de transmisión sexual.

“Cada vez que nos enfermamos, nuestro cuerpo genera anticuerpos para defenderse de las infecciones, y eso mismo sucede cuando el VIH te infecta”, señaló Tebas.

Tebas y su equipo se concentran en los llamados anticuerpos neutralizantes. Estos se unen a un virus e interfieren con su capacidad de infectar una célula.

Los científicos ya lograron aislar estos anticuerpos producidos por un paciente con VIH y los potenciaron en laboratorio. Se les inyectaron dosis intravenosas de estos anticuerpos a 16 personas con VIH entre los 18 y los 70 años.

A los pacientes se les dividió en dos grupos: uno con siete participantes y otro con nueve. Al primer grupo se le trató con un anticuerpo llamado VRC01LS y al otro, con uno denominado VCR07-523LS.

Ninguna de las personas mostraron reacciones adversas que preocupen a los científicos.

Al ver los resultados, en el primer grupo tres de siete personas vieron una baja significativa en sus copias del virus, en el segundo grupo, ocho de nueve lo hicieron.

¿Esto quiere decir que el segundo anticuerpo da mejores resultados que el primero? Tebas recalca que el tema aún debe estudiarse con un mayor número de personas para saberlo.

Poner los genes a trabajar

La genética también juega un rol en la infección del VIH. Y en los mismos genes podría estar el secreto de una cura.

Así lo expuso Paula Cannon, doctora en microbiología e inmunología e investigadora de la Universidad del Sur de California en Estados Unidos.

“El reservorio latente es una barrera para encontrar la cura y debemos ser creativos para jugar con esto”, expresó Cannon.

Ella trabaja con una mutación específica del gen CCR5, llamada delta 32. Las personas que heredan esta mutación de ambos padres son inmunes al VIH, es decir el virus no puede ingresar al cuerpo. Esta fue precisamente la mutación con la que un científico chino trabajó para que unas gemelas nacieran inmunes al virus.

La propuesta de Cannon ahora es extraer células que no estén infectadas, editar los genes para introducirles esta mutación y luego inyectarlos en las personas con VIH.

Todos sus trabajos han sido en ratones, y, aunque ya se muestran resultados que podrían resultar esperanzadores, ella se mantiene cauta y advierte que lo visto en ratones no es necesariamente aplicable a seres humanos y que aún falta mucho estudio para que pueda utilizarse en ellos.

Fortalecer el sistema inmunitario

Finalmente, el potenciar las células de nuestro sistema inmunitario es una de las apuestas de la ciencia.

El martes pasado durante IAS 2019 se presentaron los resultados preliminares de un medicamento experimental llamado Vesatolimod.

Para ello, se reclutaron 48 personas con VIH y que estaban en terapia antirretroviral desde hace ocho años en promedio. De ellos, 36 recibieron dosis escaladas del fármaco y 12 recibían un placebo cada dos semanas.

Los resultados muestran que fue bien tolerado, y que en mayores concentraciones sí logró potenciar lo suficiente el sistema inmunitario, pero todavía faltan estudios más profundos.

Cautela

Todos los científicos fueron enfáticos en algo: pese a los buenos resultados, no puede decirse que la cura del VIH “está a la vuelta de la esquina”, por lo que no quieren generar falsas esperanzas en quienes ya viven con este virus.

No obstante, aseguran que todos los días trabajan para poder curar y darle mejor calidad a todas las personas que viven con el VIH.