Salud

Costa Rica no reporta variantes de coronavirus surgidas en Reino Unido, Sudáfrica o Brasil

Análisis genómico realizado por el Inciensa y la UCR con 233 muestras destaca que evolución del virus es normal y no tiene mayores diferencias con las vistas en el mundo

Nuestro país no reporta la presencia de las variantes del coronavirus consideradas de mayor preocupación y que se detectaron por primera vez en Reino Unido, Sudáfrica o Brasil.

Esta es una de las conclusiones más recientes del estudio del genoma del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, que se realiza en nuestro país de manera continua desde abril pasado.

Estas pesquisas son coordinadas por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa) y apoyadas por la Universidad de Costa Rica (UCR). El estudio consiste en analizar, gen por gen, diferentes muestras del virus obtenidas en hisopados realizados a costarricenses.

Hasta el momento, se han secuenciado 233 genomas de personas a las que se les ha diagnosticado covid-19 entre marzo de 2020 y la tercera semana de enero de 2021.

Las muestras analizadas comprenden habitantes de las siete provincias entre los 4 y los 92 años. Se analizaron los datos de 139 hombres, 92 mujeres y dos datos en los que la boleta no especificó sexo.

En dicho análisis se incluyeron también las muestras de 11 personas fallecidas. Cada uno de los genomas mostró entre 3 y 33 mutaciones.

Ninguna de las muestras analizadas ha mostrado pertenecer a ninguna de las tres variantes de mayor preocupación en el mundo: la surgida en Reino Unido (también llamada VOC202012/01, linaje B.1.1.7), la vista en Sudáfrica (cuyo nombre técnico es 501Y.V2, linaje B.1.351) y la emergida en Brasil (llamada P1, linaje B.1.1.28).

Otro aspecto importante en el análisis es que ninguna mutación de las vistas hasta hoy se ha dado en una zona clave para las pruebas diagnósticas del virus.

Francisco Duarte, coordinador del Laboratorio de Genómica del Inciensa, explicó que las pruebas PCR, que determinan si una persona tiene la genética del virus en su organismo, buscan específicamente una porción de la genética, y que si hubiera mutaciones en esta porción sí deberían hacerse cambios en los parámetros que busca el examen.

Mutaciones ‘de interés’ reportadas

La información suministrada por el Inciensa indicó que sí hubo dos genomas que se reportaron ante el Centro Nacional de Enlace del Reglamento Sanitario Internacional (CNE/RSI) del Ministerio de Salud.

Estos dos genomas tienen similitud con una variante llamada GH/452R.V1 (del linaje B.1.429). Esta variante, que se reportó por primera vez en California, Estados Unidos, en noviembre pasado, no es considerada una variante de preocupación, pero sí una “de interés”. Es decir, se le sigue de cerca por una mayor presencia, pero aún no se ha determinado un impacto.

Duarte explicó a La Nación que, al igual que en la variante “californiana”, estos dos genomas vistos en Costa Rica tienen una mutación específica en una proteína clave para el virus llamada “espiga” o “espícula” en español o spike o S en inglés. Esta proteína es la que le da la forma de “corona” al virus y consiste en su puerta de entrada a las células humanas.

Esta mutación se conoce como L452R.

“Monitorear los cambios en la espícula viral es importante porque ella interviene en los procesos de infección y de respuesta inmune. Cabe resaltar que actualmente no existe evidencia que la L452R esté asociada con mayor severidad o mortalidad de la enfermedad”, subrayó el especialista.

“Como protocolo, los países notificamos estos cambios (mutaciones) al Reglamento Sanitario Internacional, ya que se ubican en el virus en una región de interés y además para mantener informadas a las entidades como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) acerca de lo que circula en el país”, agregó.

¿Por qué preocupan algunas variantes?

La gran mayoría de las variantes del SARS-CoV-2 en el mundo no tienen ninguna implicación ni diferencias ni para su transmisión, ni para su agresividad, ni para su letalidad.

Su aparición responde más bien a adaptaciones propias del virus para continuar replicándose (es decir creando copias de sí mismo) y transmitiéndose. Parte de estas adaptaciones consiste en mutar, es decir, cambiar su genética.

Una variante se da cuando se acumulan determinadas mutaciones en un virus tantas que consisten en sí mismas un subgrupo. En otras palabras, una variante es un conjunto de mutaciones.

Sin embargo, diferentes variantes pueden tener las mismas mutaciones. Por ejemplo, la variante surgida en Reino Unido y la de Sudáfrica son distintas, pero comparten algunas mutaciones.

Entre más se transmita y se disemine un virus, y mayor sea su presencia en una comunidad, mayor será la oportunidad de generar nuevas variantes.

Por la propia dinámica del SARS-CoV-2, de vez en cuando surgen algunas variantes que sí pueden presentar cambios clave.

Por ejemplo, una variante puede volverse más infecciosa porque se le hace más fácil “engancharse” a las células de las personas. Otra, tal vez, podría hacerlo porque logra que el virus se replique más rápido y, con eso, la carga viral (número de copias del virus) en una persona sería mayor y, en una sola gota de saliva, viajaría más cantidad de virus y sería más fácil de infectar.

Otras podrían hacer que la persona sea contagiosa durante más días que el promedio.

La variante que se detectó en Reino Unido tendría entre un 30% y un 50% de mayores probabilidades de contagio.

La vista en Sudáfrica, en cambio, tiene algunas mutaciones que le restarían eficacia a algunas vacunas.

‘La variante ‘tica’

La llamada “variante tica”, caracterizada por la mutación T1117I, hoy se encuentra en el 36% de esos 233 genomas analizados.

Duarte es enfático en que el significado biológico y epidemiológico de esta mutación en el suelo nacional aún requiere más estudios, pero es algo en lo que el equipo de investigación trabaja constantemente.

Las pesquisas sí confirman que, hasta el momento, ninguna de las defunciones están relacionadas con que en nuestro país haya algún virus más agresivo, sino más bien con características propias del paciente.

Sin embargo, Duarte destaca que, por su misma naturaleza, este virus seguirá mutando y en cualquier momento pueden aparecer variantes más transmisibles o contagiosas.

No obstante, en nuestras manos también está el frenar esto todo lo posible.

“Es de trascendental importancia que mantengamos las medidas de autocuidado: lavado adecuado y frecuente de manos, uso de mascarilla y distanciamiento físico porque esa es la forma más efectiva de evitar el aumento en el número de contagios”, concluyó el especialista.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.