Por: Irene Rodríguez.   21 noviembre, 2017
La neumonía es una infección de vías respiratorias y es la principal causa de hospitalización en menores de tres años. Imagen con fines ilustrativos. Foto Abelardo Fonseca
La neumonía es una infección de vías respiratorias y es la principal causa de hospitalización en menores de tres años. Imagen con fines ilustrativos. Foto Abelardo Fonseca

Un grupo de científicos de la Universidad de Zurich en Suiza busca dejar de utilizar –a largo plazo– los antibióticos a la hora de tratar la neumonía, una de las complicaciones respiratorias más comunes en los niños pequeños.

En cambio, cifran sus esperanzas en crear una vacuna capaz de prevenir la enfermedad. ¿Cómo sería esta? La idea es que potencie el sistema inmunitario y pueda combatir algunos de los microorganismos que originan este padecimiento.

La neumonía es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que afecta los alveolos, las cavidades más pequeñas de los pulmones. Este mal puede ser causado por bacterias, como el neumococo o la micoplasma, o por virus que infectan las vías respiratorias.

Sus síntomas incluyen dificultad para respirar, tos, mucosidad espesa y con muestras de sangre, dolor en el pecho que empeora al toser o inahalar, y, en algunos casos, fiebre.

En Costa Rica, es la causa más común de hospitalización en los menores de tres años y una de las cinco causas de consulta más frecuentes en el servicio de Emergencias.

El tratamiento de este mal respiratorio usualmente es con antibióticos durante varios días, por ello, se apuesta más por la prevención.

En esa línea, los científicos de la Universidad de Zurich identificaron unas células inmunitarias clave en el combate y recuperación de la infección de la neumonía.

Estas se denominan células B y sus anticuerpos combaten las bacterias en los pulmones, pero les es más difícil atacarlas cuando ya se alojan en la garganta o nariz.

Descubrimiento relevante

Patrick Meyer, coordinador del estudio, halló que la respuesta del cuerpo ante esta enfermedad era muy diferente en los pulmones que en los alveolos y en el tracto respiratorio superior (garganta y nariz).

Él y sus colaboradores encontraron los anticuerpos IgM e IgG en los pulmones, donde también se veía activación de células B que eliminaban a los patógenos en cuestión de semanas.

Pero, al llegar a las vías superiores, vieron un anticuerpo llamado IgA, mas no había activación de células B. Por esta razón, la infección persistía en garganta, boca y nariz y era más fácil que luego regresara a los pulmones y causara nuevamente neumonía.

Con esto en mente, desarrollaron una vacuna que activa las células B en las vías respiratorias superiores y se la aplicaron a ratones.

La vacuna no solo hizo que aumentara la presencia de células B en las vías respiratorias superiores, también redujo la neumonía por micoplasma.

Los resultados de estos descubrimientos fueron publicados en la revista Journal of Infectiuos Diseases.

"Esto podría ser un apoyo en la prevención de una enfermedad que ataca a los niños más vulnerables", afirmó Meyer en un comunicado de prensa.

No obstante, los especialistas recuerdan otras medidas preventivas contra la neumonía, como una buena higiene y no exponer a los menores al humo del tabaco.