El Mercurio/GDA. 26 octubre
Otro beneficio de caminar rápido es mejorar el metabolismo, lo que ayuda a controlar la glucosa, el perfil lipídico, la presión arterial y la cantidad de grasa, lo que termina protegiendo contra enfermedades cardiovasculares. Foto de archivo LN, con fines ilustrativos.
Otro beneficio de caminar rápido es mejorar el metabolismo, lo que ayuda a controlar la glucosa, el perfil lipídico, la presión arterial y la cantidad de grasa, lo que termina protegiendo contra enfermedades cardiovasculares. Foto de archivo LN, con fines ilustrativos.

No se trata solo de caminar. Según un nuevo estudio presentado recientemente en el Congreso Mundial de Actividad Física y Salud Pública que se realizó en Londres, la clave está en caminar a paso rápido.

La investigación, que analizó los datos de 50.000 personas de Inglaterra y Escocia, concluyó que caminar a un ritmo medio se asocia a un 20% de menor riesgo de cualquier causa de mortalidad si se compara con quienes caminan lento. Y que quienes caminan de forma veloz logran una reducción del 24%, es decir, de casi un cuarto.

Cuando se analizó específicamente la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, se vio que también disminuía entre 24% (para los que caminaban a un ritmo medio) y 21% (entre los que lo hacían rápido), comparado con los que tenían una marcha lenta.

El estudio, que se publicó en British Journal of Sport Medicine, también concluyó que quienes más se benefician evitando caminar lento son los que tienen en promedio 60 años o más. Ellos logran una reducción de un 46% en el riesgo de morir por causas cardiovasculares si mantienen un ritmo medio de marcha y 53% si caminan rápido.

“Sin embargo, no hay evidencia de que caminar influya de forma significativa en la mortalidad debido al cáncer”, explicó el autor del estudio, el doctor Emmanuel Stamatakis, de la Universidad de Sydney.

Para entender qué es caminar rápido, el doctor Stamatakis entregó un ejemplo: “Una caminata rápida es en general de entre cinco y seis kilómetros por hora, pero en verdad depende del nivel de quien camina. Una alternativa es caminar a un paso que te agite un poco la respiración o te haga transpirar un poco”.

Cadencia

La doctora Sandra Mahecha, de la Coalición Mover, participó en el congreso donde se dio a conocer este estudio. Según explicó, entonces se habló también de la importancia de una cadencia al caminar, que debe llegar a los 100 pasos por minuto o 1,4 metros por segundo, para que sea efectiva a nivel de salud. “Esto es independiente de la edad de la persona. A esa velocidad comienzas a tener beneficios”.

El doctor César Kálazich, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS, aseguró que lo que se quiere lograr con una caminata rápida es elevar la frecuencia cardíaca. “Hacer trabajar al corazón para que esté más saludable, más eficiente, más fuerte y las arterias funcionen más eficientemente”, dijo.

Otro beneficio de caminar rápido, agregó Mahecha, es mejorar el metabolismo, lo que ayuda a controlar la glucosa, el perfil lipídico, la presión arterial y la cantidad de grasa, lo que termina protegiendo contra enfermedades cardiovasculares.

Con este estudio, afirmó Kálazich, no hay excusas para desaprovechar las instancias posibles para caminar. “Bajarse un paradero antes, preferir las escaleras, hablar por teléfono caminando, hacer breaks eficientes y activos en el trabajo... Además, hay estudios que demuestran que las personas son más eficientes en el estudio y en el trabajo si hacen más actividad física”.

Especialmente cuando no se puede caminar más debido a la falta de tiempo o porque no hay un ambiente amigable para caminar, hacerlo rápido puede ser una buena opción para elevar el ritmo cardíaco, y es una forma sencilla que la mayoría de la gente puede incorporar a sus vidas, complementó Stamatakis.