29 agosto, 2015
Como una especie de conciencia virtual, los aparatos que cuentan pasos literalmente le llaman la atención a su usuario si este no se ejercita lo suficiente. Sin embargo, no miden la intensidad con que lo hace. | ARCHIVO
Como una especie de conciencia virtual, los aparatos que cuentan pasos literalmente le llaman la atención a su usuario si este no se ejercita lo suficiente. Sin embargo, no miden la intensidad con que lo hace. | ARCHIVO

Santiago, Chile. El Mercurio/GDA Contar cuántos pasos se dan en el día, cuántos escalones se suben o qué se come, es parte de lo que hacen diversos artilugios electrónicos que buscan ayudar a las personas a llevar una vida más saludable. Sin embargo, confiar solo en ellos, sin asesoría de un profesional, no es sano ni inteligente.

La asesoría profesional y los cambios de hábitos son lo que realmente mejora la salud.

“Hay pocos estudios sobre la efectividad del uso de estos dispositivos. Se ha visto cierto beneficio, sobre todo en mujeres, pero no se sabe por qué esa diferencia”, sostiene Luis Vergara, experto en medicina deportiva.

Viviana García, de 38 años, se compró hace un mes un reloj que se sincroniza con su celular y que le avisa, entre otras cosas, cuándo lleva mucho tiempo sin moverse. “Vibra y me dice: ‘lleva una hora y 45 minutos en reposo’, ¿no se le apetece dar un paseo?”, cuenta. Si bien en ocasiones ha terminado quitándoselo para que no la siga molestando, también ha sido frecuente que decida salir a caminar luego de la alerta.

“Me he pasado toda la vida yendo a nutricionistas y me parece que es una ayuda superbuena, porque cuando uno se mete en algo y no tiene un refuerzo, es fácil dejarlo”, reconoce.

Vergara afirma que todos los dispositivos que cuentan pasos poseen un impacto importante en el usuario, porque permiten evaluar su actividad diaria real. “Muchos pacientes dicen moverse –caminar o subir escaleras– más de lo que realmente lo hacen. Y estos aparatos son una herramienta para hacer un diagnóstico certero”, asegura.

Lo idóneo. La Organización Mundial de la Salud recomienda caminar en promedio unos 10.000 pasos al día para mantenerse saludable. “Por ello, los podómetros son buenos para tomar conciencia de lo lejos que se está de lograrlo cuando, en general, solo se dan 3.000 o 4.000 pasos”, opina la nutricionista Rinat Ratner.

“Eso sí, aunque ayudan a controlar ciertos aspectos, son solo un complemento a los tratamientos y en ningún caso reemplazan las consultas médicas”, dice el nutricionista Camilo Aburto.

Claro, estas herramientas no son perfectas. Por ejemplo, en el caso de los podómetros, no miden la intensidad de la caminata o de la subida de gradas. Esto es importante, ya que el efecto de caminar todo el día, pero lentamente, es muy distinto a hacerlo con caminatas rápidas e intensas.

Ocurre lo mismo con los dispositivos que “cuentan” el gasto de calorías. “Esto depende del metabolismo de la persona, por lo que es diferente la forma de quemar calorías de un deportista que la de alguien sedentario. Las metas las tiene que definir un profesional”, aclara.

En el caso de las aplicaciones que cuentan calorías, su efectividad es mucho más compleja de evaluar. Esto porque es la misma persona quien debe introducir todo lo que va consumiendo. Además de tener que ser constante y honesta, es poco probable que se pueda pesar con exactitud la cantidad de lo ingerido.

A ello se suma, dice Camilo Aburto, que la medición de calorías por producto de cada aplicación puede variar porque cada país tiene una tabla de composición nutricional distinta.

Otro factor que debe considerarse es que el consumo de calorías es completamente distinto de una persona a otra. “La alimentación saludable no solo se trata del número de calorías, sino también de los nutrientes necesarios”, dice Rinat Ratner. Con una hamburguesa, se puede completar el requerimiento de calorías de un día, pero no el de los nutrientes.

Por ello, coinciden los especialistas, los dispositivos y las aplicaciones son válidas, pero solo si se usan como un apoyo.