Irene Rodríguez.   18 junio, 2018
Realizar actividades constantemente y compartir con otras personas puede retrasar síntomas. ADI PARA LN Ancianos, Tercera Edad, Enfermedades, Alzhéimer

El alzhéimer se comporta de forma diferente en hombres y mujeres y por ello su abordaje debe ser distinto.

Este es el mensaje que dio la Asociación de Mujeres por la Investigación y Trabajo Interdisciplinario en Alzhéimer en un artículo publicado esta semana en la revista Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association.

El alzhéimer es un mal neurodegenerativo crónico caracterizado por la pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de quienes lo padecen para realizar actividades básicas. Este trastorno es el tipo de demencia más común y afecta a 36 millones de personas en el mundo.

El sexo biológico juega un rol mucho mayor del que se cree en el desarrollo de esta enfermedad; factores hormonales y genéticos se comportan de manera diferente en hombres y mujeres.

Por ejemplo, la menopausia y problemas en el embarazo, así como desórdenes con los estrógenos y otras hormonas ponen a algunas mujeres en mayor riesgo de esta enfermedad que a los hombres.

También está el factor genético con el gen APOE4, que es una variante genética más común en varones y que, en algunos casos, eleva la posibilidad de desarrollar este padecimiento.

A esto se le debe añadir que la forma en la que cada sexo recibe y procesa la enfermedad también varía.

"Para mejorar el diagnóstico de este mal y acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos e intervenciones, debemos entender mejor cómo las diferencias biológicas y socioculturales entre hombres y mujeres influyen en la progresión y tratamiento del alzhéimer", recalcó a la prensa Pauline M. Maki, autora principal del artículo.

En el documento también se exhorta a los investigadores a explorar más las diferencias entre los sexos a la hora de enfrentar el alzhéimer.

"Se necesitan más líneas de investigación para entender mejor el fenómeno y así poder tratarlo mejor", enfatizó Maki.

El alzhéimer no tiene vacuna y su tratamiento principal consiste en mejorar la calidad de vida de los pacientes y hacer que su evolución sea más lenta. Por lo tanto, cualquier nueva pista o sugerencia con respecto a cómo abordar la enfermedad, es más que bienvenida.